Confirmado: el cráter Jezero fue un antiguo lago marciano

Hoy es un páramo seco y desolado, pero las imágenes de Perseverance confirman que, hace miles de años, esta región de Marte era muy diferente. Ahora queda por saber si ese medio acuoso albergó algún tipo de vida en el pasado.

Jezero Marte
istockphoto

Hoy es un páramo seco y erosionado por el viento, pero hace unos 3 700 millones de años el famoso cráter Jezero de Marte fue un lago que recibía un aporte constante de agua. Son las conclusiones del primer análisis científico de las imágenes de las rocas que afloran del cráter tomadas por el rover Perseverance de la NASA y que se acaban de publicar en la revista Science.

Los satélites habían demostrado previamente que este afloramiento, visto desde arriba, se parecía a los deltas de los ríos en la Tierra, donde las capas de sedimento se depositan en forma de abanico cuando el río desemboca en un lago. Las nuevas imágenes de Perseverance, tomadas desde el interior del cráter, confirman que este afloramiento era, de hecho, un delta de un río que desembocaba en un lago que permaneció en calma hasta que un cambio drástico en el clima de la zona comenzó a provocar inundaciones episódicas en el mismo.

“El cráter Jezero es uno de los lugares más desolados que se pueden imaginar”, reflexiona Benjamin Weiss, investigador del MIT y miembro del equipo de análisis. “En la actualidad no hay ni una gota de agua y, sin embargo, aquí tenemos la evidencia de un pasado muy distinto”.

¿Había vida en el lago?

A medida que el rover explora el cráter, los científicos esperan descubrir más pistas sobre su evolución climática. Ahora que han confirmado que el cráter fue una vez un lago, creen que sus sedimentos podrían contener rastros de vida acuosa antigua. En el futuro, Perseverance buscará ubicaciones para recolectar y preservar sedimentos. Estas muestras serán eventualmente devueltas a la Tierra, donde los científicos pueden probarlas en busca de biofirmas marcianas.

Análisis de imágenes

El 18 de febrero de 2021, el rover Perseverance aterrizó en el suelo del cráter Jezero, a unos dos kilómetros de su afloramiento occidental en forma de abanico. En los primeros tres meses, el vehículo permaneció en reposo mientras los ingenieros de la NASA realizaban controles remotos de sus numerosos instrumentos.

Durante este tiempo, dos de las cámaras de Perseverance, Mastcam-Z y el SuperCam Remote Micro-Imager (RMI), capturaron imágenes de su entorno, incluidas fotos de larga distancia del borde del afloramiento y una formación conocida como Kodiak Butte, un afloramiento más pequeño que debió estar conectado en el pasado al principal.

El equipo científico de Perseverance de la NASA procesó y combinó las imágenes, y pudo observar distintos lechos de sedimentos a lo largo de la colina de Kodiak con una resolución sorprendentemente alta. Los investigadores midieron el grosor, la pendiente y la extensión lateral de cada capa, y concluyeron que el sedimento debió haber sido depositado por el flujo de agua en un lago.

El rover también capturó lechos de sedimentos inclinados similares a lo largo del afloramiento principal. Estas imágenes, junto con las de Kodiak, confirman que la formación en forma de abanico era, de hecho, un delta antiguo y que este delta desembocaba en un antiguo lago marciano.

“Sin moverse del sitio, el rover pudo resolver una de las grandes incógnitas, que era si este cráter alguna vez fue un lago”, explica Weiss.

 

Flujo de rocas hacia el cráter

Cuando los investigadores observaron más de cerca las imágenes del afloramiento principal, encontraron grandes rocas y adoquines incrustados en las capas más jóvenes y superiores del delta. Algunas rocas medían hasta un metro de ancho y se estimaba que pesaban varias toneladas. Estas rocas masivas, concluyó el equipo, pudieron haber venido desde el exterior y probablemente formaban parte del lecho rocoso.

A juzgar por su ubicación y dimensiones actuales, el equipo dice que las rocas fueron arrastradas río abajo y al lecho del lago por una inundación repentina que fluyó a una velocidad de hasta nueve metros por segundo y movió hasta 3 000 metros cúbicos de agua por segundo. "Esto puede ser indicativo de un cambio fundamental en la hidrología local o quizás en el clima regional de Marte", explica el investigador

Debido a que las enormes rocas se encuentran en las capas superiores del delta, representan el material depositado más recientemente. Las rocas se asientan sobre capas de sedimento más antiguo y mucho más fino. Esta estratificación, dicen los investigadores, indica que durante gran parte de su existencia el antiguo lago recibía agua desde un río que fluía suavemente. Los sedimentos finos y, posiblemente, el material orgánico, se deslizarían río abajo y se asentarían en un delta gradual e inclinado.

Sin embargo, el cráter experimentó más tarde inundaciones repentinas que depositaron grandes rocas en el delta. Una vez que el lago se secó, y durante miles de millones de años, el viento erosionó el paisaje, dejando el cráter que vemos hoy.

Se desconoce la causa de este cambio climático, aunque Weiss dice que las rocas del delta pueden tener algunas respuestas. "Lo más sorprendente que ha surgido de estas imágenes es la oportunidad potencial de captar el momento en que este cráter pasó de un entorno habitable similar a la Tierra, a este paisaje desolado que vemos ahora", reflexiona. "Estos lechos de rocas pueden ser registros de esta transición, y no hemos visto nada igual en otros lugares de Marte".

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