Cómo tener ideas geniales

Para que la bombilla se encienda en nuestra cabeza es imprescindible practicar lo que los expertos llaman pensamiento lateral, o sea, abandonar las ideas preconcebidas.

 

Puede que Like a Rolling Stone no existiera si Dylan no hubiera decidido tirar la toalla. A menudo, el proceso creativo comienza con un sentimiento de frustración por no ser capaz de encontrar una respuesta. Y en el mejor de los casos, acaba con una especie de epifanía en la que todo está claro de repente. Es el momento ¡eureka!, interjección que supuestamente pronunció Arquímedes al descubrir el principio físico que lleva su nombre. Los anglosajones lo llaman Aha! Moment. Pero ¿qué ocurre exactamente en nuestro cerebro en ese instante iluminador?

 

John Kounios, de la Universidad Drexel, y Mark Beeman, de la Universidad Northwestern, ambas en Estados Unidos, tratan de responder a esta pregunta desde los años 90. Tras analizar múltiples resonancias magnéticas funcionales (fMRI) y electroencefalogramas, los científicos han descubierto que la actividad del cerebro vinculada al procesamiento visual se apaga trescientos milisegundos antes de que se encienda la bombilla. El fenómeno es muy similar a cuando una persona cierra los ojos o pierde la mirada para suprimir estímulos. Se trata, por tanto, de un momento de profunda introspección.

 

De acuerdo con las investigaciones de Kounios y Beeman, las funciones del cerebro involucradas entonces son muy diferentes a las que entran en acción si buscamos soluciones más metódicas. Existirían, por tanto, dos formas de resolver problemas. La mayoría de gente lo hace a través de un proceso analítico: elabora una hipótesis y va dando pequeños pasos que los conducen a la conclusión. En unas pocas personas, sin embargo, predomina la intuición. Estos individuos tienen una idea rondando en la cabeza, pero su atención se difumina, están concentrados en todo y en nada, hasta que de pronto se les enciende la bombilla. Mediante técnicas de neuroimagen se ha detectado un estallido de actividad en el lóbulo temporal derecho –justo por encima del oído–, área del cerebro que trabaja asociando elementos muy alejados en el espacio y el tiempo.

 

Esto no quiere decir que las grandes ideas estén reservadas a unos privilegiados. Todos nacemos eminentemente creativos, pero vamos perdiendo esa capacidad a medida que llegamos a la edad adulta y aprendemos a regirnos por sistemas de creencias y patrones de comportamiento. En cualquier caso, podemos mejorar muchísimo con entrenamiento, asegura Luis Miguel Martínez Otero, director del grupo de Neurociencias Visuales del Instituto de Neurociencias de Alicante. “Existen muchas situaciones en las que la capacidad de llevar a cabo una tarea se muestra como un momento ¡eureka! Si tú le preguntas a un deportista cómo ha hecho una jugada decisiva para ganar un partido, es probable que no tenga ni idea. Les pasa a personas que acumulan gran experiencia en una labor determinada”.

Etiquetas: cienciacuriosidades

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