¿Cómo copulaban los tiranosaurios?

Uno de los grandes retos de la paleontología es inferir el comportamiento de los animales extintos.

 

Cuando se habla de paleontología lo primero que suele venir a la mente es la imagen de esos enormes dinosaurios que poblaban la tierra hace entre 210 y 66 millones de años. Sin embargo, en el estudio de la vida del pasado no solo se analiza cómo eran aquellos seres. También se estudian muchos otros animales y plantas, las relaciones entre las distintas especies, e incluso los ecosistemas. Se estudia el clima del pasado, o cómo era la geomorfología de un lugar determinado.

Entre los aspectos más interesantes que se pueden inferir a partir del resto fósil de seres vivos extintos está su comportamiento. Al fin y al cabo, aquellos animales comían, se relacionaban y, por supuesto, se reproducían. Y aunque hay bastantes restos de nidos, huevos y crías, lo que no queda tan claro es cómo copulaban.

Por supuesto, cada especie tendría su forma de hacerlo, y dada la enorme variedad de especies durante los 115 millones de años que los dinosaurios no avianos dominaron la tierra, hablar de cómo lo harían todas ellas sería tan extenso como hablar sobre cómo copulan todos los mamíferos.

Entre los dinosaurios, uno de los más famosos es  Tyrannosaurus rex, quizá por la influencia del cine, o por ser injustamente considerado el mayor depredador terrestre.

Dimorfismo sexual en el pavo real
Dimorfismo sexual en el pavo real.

Dimorfismo sexual

Los tiranosaurios tenían lo que en biología se denomina dimorfismo sexual, es decir, los machos y las hembras tienen diferencias aparentes, como sucede con el pavo real.

De los quince especímenes de calidad suficiente de Tyrannosaurus descubiertos se han conseguido diferenciar dos formas, una más robusta y otra más grácil. Este es un rasgo independiente de la edad, que además también se encuentra en los dinosaurios modernos —las aves— y en animales estrechamente emparentados con ellos, como los cocodrilos. Y en estos animales, esas diferencias suelen asociarse a ese dimorfismo sexual.

Hay un aspecto, tanto en aves como en cocodrilos, óptimo para poder diferenciar hembras de machos, y es la forma en la que la cadera se acopla a la columna vertebral. Gracias a la observación de este rasgo en los esqueletos de Tyrannosaurus, se pudo identificar con éxito que la forma robusta se corresponde con las hembras, y la forma grácil con los machos.

Este aspecto particular de que la forma robusta corresponda con la hembra y la grácil con el macho podría extrapolarse, probablemente, a todos los dinosaurios terópodos —grupo que, además de Tyrannosaurus, incluye a los conocidos Compsognathus, Velociraptor, Spinosaurus o Giganotosaurus—.

Sin embargo, asumir que este sea un rasgo común a todos los dinosaurios es como mínimo presuntuoso. No solo no hay datos que apoyen tal conclusión, sino que hay observaciones que apuntan en otra dirección. Ornitópodos como Edmontosaurus eran animales de grandes manadas, y su comportamiento podría ser similar al que muestran algunos mamíferos, con un macho dominante y un grupo de hembras formando un harén. En esos casos, lo más plausible es que la forma más robusta coincidiera con el macho.

Reconstrucción de macho y hembra de Tyrannosaurus copulando (MUJA)
Reconstrucción de macho y hembra de Tyrannosaurus copulando (MUJA)

¿Cómo lo hacían?

Un estudio llevado a cabo por el paleontólogo Peter L. Larson en 1994, publicado en la revista de la Paleontological Society, permitió constatar este hecho, y también inferir cómo realizaban la cópula los tiranosaurios. La mayor parte de las aves copulan poniendo en contacto sus cloacas, y no existe ningún órgano intromitente. Las excepciones a esta norma son muy puntuales e incluyen principalmente anátidas y avestruces.

Sin embargo, los datos indican que los machos de Tyrannosaurus rex tenían, de hecho, pene con el que penetraban a su pareja, similar a los avestruces. Por cierto, los autores también infieren de su estudio que los tiranosaurios eran monógamos y, probablemente, mantenían grupos familiares.

Respecto a la postura, probablemente también tuviera similitudes a como lo hacen los avestruces. Se daría una monta en la que el cuerpo del macho se colocaría sobre el de la hembra, y la penetraría desde atrás. Esa fue la postura que eligieron para la sala del cretácico en el Museo Jurásico de Asturias (MUJA), en Colunga, donde se exhibe una imponente reconstrucción de una pareja de tiranosaurios apareándose.

REFERENCIAS:

Kauffman, G. B. 1988. How Dinosaurs Did It. Journal of College Science Teaching, 18(2), 135-135.

Larson, P. L. 1994. Tyrannosaurus sex. The Paleontological Society Special Publications, 7, 139-156. DOI: 10.1017/S2475262200009485

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo