¿Cómo afectaría una guerra nuclear global al aire que respiramos?

Una guerra nuclear mundial dejaría una pérdida media de la capa de ozono del 75 % en el transcurso de 15 años, según un reciente estudio.

Explosión nuclear
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¿Qué pasaría en la atmósfera si estallara una guerra nuclear? Un nuevo estudio que ha tenido en cuenta las reacciones químicas que se producirían en la estratosfera, una de las capas más bajas de la Tierra y donde se encuentra la capa de ozono, concluye que esta última se vería gravemente afectada y, como consecuencia, aumentaría la luz ultravioleta, que se relaciona con el cáncer de piel, los procesos agrícolas y hasta con la supervivencia de ecosistemas enteros.

Los resultados que se han obtenido ahora indican que los daños al medio ambiente podrían ser más graves de lo que se creía, teniendo en cuenta el daño por el efecto de calentamiento inicial de las explosiones nucleares, así como la posterior pérdida de la capa de ozono.

"Aunque sospechábamos que el ozono se destruiría después de una guerra nuclear y eso daría lugar a un aumento de la luz ultravioleta en la superficie de la Tierra, si había demasiado humo, este bloquearía la luz ultravioleta", dice el científico del clima Alan Robock, de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey. "Ahora, por primera vez, hemos calculado cómo funcionaría esto y cuantificado cómo dependería de la cantidad de humo".

Los investigadores analizaron el impacto de una guerra nuclear regional y mundial, con 5 megatones y 150 megatones de hollín liberados respectivamente. Lo que vieron es que una guerra mundial dejaría una pérdida media de la capa de ozono del 75 % en el transcurso de 15 años, mientras que una guerra regional provocaría una pérdida del 25 % de la capa de ozono en un periodo de 12 años.

Según el estudio, aunque el humo bloquearía inicialmente los rayos del sol, al cabo de unos años se producirían ráfagas más fuertes de luz ultravioleta que llegarían a la superficie de la Tierra por el daño causado a la capa de ozono.

Tanto la explosión inicial, a través de las reacciones químicas con los óxidos de nitrógeno, como el propio humo a través del calentamiento y la reducción de la fotoquímica que interfieren con las interacciones atmosféricas naturales, contribuirían a la pérdida de ozono.

La luz ultravioleta se relaciona con una amplia variedad de situaciones como el cáncer de piel, los procesos agrícolas e incluso la supervivencia de los ecosistemas. Si esta, a raíz de la destrucción de la capa de ozono, nos llega en mayor cantidad, las consecuencias serían muy graves. Y aunque una guerra global sería peor, una a nivel regional seguiría siendo devastadora.

"Las condiciones cambiarían drásticamente, y las adaptaciones que pueden funcionar al principio no servirán de nada cuando las temperaturas vuelvan a calentarse y la radiación UV aumente", afirma el científico atmosférico Charles Bardeen, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de Colorado. "Justo cuando el humo se está despejando, llegaría esta ráfaga de UV con impactos completamente diferentes en la salud humana y la agricultura".

Los primeros modelos de guerra nuclear que se elaboraron en los años 80 preveían un invierno nuclear, con el humo de las explosiones y los incendios posteriores bloqueando el sol y su calor. Los modelos que han venido después han considerado cómo el aumento de las temperaturas, así como los daños directos, podrían afectar a la capa de ozono a través del calentamiento de la estratosfera.

El presente estudio, que se ha publicado en Journal of Geophysical Research: Atmospheres, concluye que no se puede escapar de los efectos de una guerra nuclear en las décadas siguientes, independientemente del lugar de la Tierra en el que se esté.

"Además de todas las muertes que se producirían casi inmediatamente, los efectos climáticos y los efectos de los rayos ultravioleta serían generalizados", dice Bardeen. "No son locales en el lugar donde se produce la guerra. Son globales, por lo que nos afectarían a todos".

 

Fuente: Bardeen, C. G., Kinnison, D. E., Toon, O. B., Mills, M. J., Vitt, F., Xia, L., et al. (2021). Extreme ozone loss following nuclear war results in enhanced surface ultraviolet radiation. Journal of Geophysical Research: Atmospheres, 126, e2021JD035079. https://doi.org/10.1029/2021JD035079

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