Comercio de derechos de emisión, una medida para luchar contra el cambio climático

Esta medida busca poner límite a las emisiones de gases de efecto invernadero y funciona como un mercado en el que se tiene asignado un determinado número de derechos de emisión que pueden gastarse, venderse o reservarse para el futuro.

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El comercio de derechos de emisión de la UE es uno de los puntos clave de la COP25 para luchar contra la emisión de gases de efecto invernadero, uno de los responsables del calentamiento global. Se estableció en el Protocolo de Kioto en 1997 y, a grandes rasgos, consiste en que determinadas empresas tienen un tope máximo de emisión de gases de efecto invernadero. Las que no lleguen a este tope pueden conservar sus derechos de emisión sobrantes para necesidades futuras o bien venderlos a otras empresas que no tienen suficientes por no haber podido recortar sus emisiones. Al final se trata de limitar la emisión, sea cual sea el acuerdo al que lleguen las empresas participantes.

¿Qué empresas son las que participan en el RCCDE?

Desde su creación en 2005, las empresas en las que el Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión (RCCDE) ha puesto el foco han sido centrales eléctricas y otras instalaciones de combustión, refinerías de petróleo, hornos de coque, plantas siderúrgicas y fábricas de cemento, vidrio, cal, ladrillos, cerámica, pasta de papel, papel y cartón. En 2012 se incluyó el sector de la aviación. Desde 2013, el ámbito de acción se amplió a industria petroquímica, el amoniaco y el aluminio, así como las emisiones de N2O de la producción de ácido nítrico, adípico y glicocalico y de perfluorocarburos del sector del aluminio. La captura, el transporte y el almacenamiento geológico de todas las emisiones de gases de efecto invernadero también están contemplados. La participación en el RCCDE es obligatoria para las empresas pertenecientes a estos ámbitos, con algunas excepciones: en algunos sectores solo se incluyen las fábricas que superan un tamaño determinado y se libran algunas instalaciones pequeñas si un gobierno establece medidas fiscales o de otro tipo que hagan que se reduzcan sus emisiones en una cantidad equivalente. Además, hasta el 31 de diciembre de 2023 el RCCDE solo se aplicará a los vuelos entre aeropuertos que estén dentro del Espacio Económico Europeo.

En cuanto a los gases, se contemplan las emisiones de dióxido de carbono (CO2), de óxido nitroso (N2O) y de perfluorocarburos (PFC). Cubre alrededor del 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE.

El RCCDE actúa en los 28 estados miembros de la Unión Europea más Noruega, Islandia y Liechtenstein, que pertenecen al Espacio Económico Europeo aunque no a la UE.

¿Qué son exactamente los derechos de emisión?

Los derechos de emisión serían como la moneda que funcionaría dentro de este sistema. Un derecho de emisión equivale a una tonelada de CO2 o la cantidad equivalente de otro gas de efecto invernadero.

Como hemos comentado antes, las empresas tienen unos derechos de emisiones tope con los que “juegan” para no pasarse. Las que se pasan tienen la opción de comprar derechos de emisiones a aquellas que no hayan agotado los suyos y no los vayan a guardar para el futuro; tomar medidas para reducirlos como invertir en tecnologías más eficientes o usar fuentes de energía menos intensivas en carbono o una combinación de ambas.

¿En qué fase nos encontramos ahora mismo?

Nos encontramos en la fase 3 (2013-2020)en la que se aplica un límite de emisión único para toda la UE y no a nivel nacional, se llevan a cabo subastas para asignar derechos de emisión y los que aún se distribuyen de manera gratuita están sujetos a unas determinadas normas, se contemplan más sectores y gases contaminantes y está en marcha el NER 300, un programa de financiación que agrupa alrededor de 2 000 millones de euros para financiar tecnologías innovadoras de baja emisión de carbono, energías renovables y captura y almacenamiento de carbono.

¿Qué se espera de la fase 4?

La siguiente fase será la 4, que abarcará desde el año 2021 al 2030. En ella se trabajará en consolidar el sistema de comercio de derechos de emisión como motor de inversión, en reducir los derechos de emisión al 2,2% a partir del primer año y en reforzar el mecanismo de la reserva de estabilidad de mercado.

La reserva de estabilidad de mercado se puso en marcha en enero de 2019 como una solución a largo plazo al superávit de derechos de emisión que se produjo, sobre todo como consecuencia de la crisis económica, pues esta hizo que las emisiones se redujeran más de lo previsto. Como consecuencia del superávit de derechos de emisiones, el precio del carbono ha bajado por lo que existen menos incentivos para reducir las emisiones. Los esfuerzos irán destinados a corregir posibles desequilibrios dentro de este mercado así como a reducir aún más el tope máximo de emisiones que se pueden hacer al año.

En esta fase se quiere mantener la asignación gratuita de derechos de emisión como forma de garantizar la competitividad internacional de los sectores industriales en riesgo de fuga de carbono, es decir, empresas que trasladan su producción a otros países que tienen límites de emisión menos estrictos. Es obvio lo que ocurre a continuación: se produce un aumento de las emisiones y es justo lo que no se desea.

Por último, la fase 4 contempla ayudar económicamente a la industria y al sector de la energía en la transición hacia una economía hipocarbónica (baja en carbono).

Limitaciones

La limitación más repetida al mercado de derechos de emisiones es la referente a la doble contabilidad, es decir, que el país que vende el derecho de emisión se apunte la reducción por venderlo y el que lo compre también. En un comunicado de prensa de noviembre pasado Greenpeace calificó de falsa esperanza el pensar que el comercio de carbono nos vaya a sacar de la crisis climática. “El clima se enfrenta a un profundo déficit de ambición de quienes toman las decisiones políticas. No podemos permitirnos el lujo de las compensaciones de carbono ni la contabilidad creativa ni el reciclaje de los ilusorios créditos de carbono. Para tener el más mínimo impacto positivo, el futuro mercado de carbono deberá seguir unas reglas estrictas, una prueba clave del compromiso de la comunidad global con París”, se podía leer en él.

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable.

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