‘Cazando dinosaurios’ en Mongolia: ¿quién descubrió la lucha mortal entre dinosaurios más famosa del mundo?

Mujeres sorprendentes que han revolucionado el mundo de la paleontología con sus excavaciones y descubrimientos fósiles.

 

¿Te acuerdas de la impresionante pelea fósil entre un  Velociraptor y un Protoceratops? Es la lucha a muerte entre un joven Velociraptor mongoliensis que está clavándole las garras en el cuello a un Protoceratops andrewsi que se defiende colocándose encima de su agresor y mordiéndole el brazo derecho. Estos fósiles son tan famosos que se conocen como los “dinosaurios luchadores” y fueron descubiertos en Mongolia en 1971.

Los ejemplares son tan fascinantes que en la actualidad aún se debate sobre los procesos que originaron que los fósiles se hayan mantenido juntos con el paso de los millones de años. Algunas hipótesis proponen que los dinosaurios podrían haberse ahogado en el agua, ya fuera en un pantano o por caída en las arenas movedizas de un lago. Otras sostienen, en cambio, que los animales fueron sorprendidos por una tormenta de arena o el colapso de una duna que los sepultó rápidamente, sin darles tiempo a reaccionar.

Dinosaurios luchadores
Dinosaurios luchadores. Crédito: Yuriy Priymak/Stocktrek Images

Cazadoras de fósiles: ¿ quiénes son las aventureras del siglo XX?

Más desconocida es la apasionante vida de la descubridora de este hallazgo paleontológico, la paleontóloga y zoóloga polaca, Zofia Kielan-Jaworowska (Sokołów Podlaski, Polonia, 1925 – Varsovia, Polonia, 2015). Fue una experta en trilobites del Ordovícico (periodo que abarca desde los 485 millones de años hasta los 443 millones de años) y Devónico (entre 419 y 358 millones de años), aunque sin ninguna duda ha pasado a la posteridad como una eminencia en el estudio de los vertebrados Mesozoicos (252 hasta los 66 millones de años). Estudiando grupos tan variados como cocodrilos, tortugas, dinosaurios, aves y mamíferos multituberculados.

Su vida no fue sencilla ya que desde muy joven se vio marcada por la guerra fría. Su adolescencia la pasó asistiendo a clases clandestinas de bachillerato y universidad, ya que la ocupación de las fuerzas alemanas había cerrado los centros escolares y las universidades. En 1944 ayudó en la resistencia cuidando y trasladando heridos de guerra, además de ayudar en la organización del levantamiento de Varsovia.

Tras la devastación de la II Guerra Mundial, en 1948, Zofia comenzó a impartir clases de biología y geología en la universidad, que compaginaba con la realización de su tesis doctoral en trilobites, y sus posteriores estudios en estos artrópodos fósiles.

En la década de 1960, cuando ya dirigía el Instituto de Paleobiología de Varsovia, perteneciente a la Academia Polaca de las Ciencias, decidió dar un giro a sus estudios y centrarse en los vertebrados, que eran su verdadera pasión de la infancia. Para ello llevó a cabo una serie de expediciones paleontológicas en Mongolia, en el desierto de Gobi, gracias a un acuerdo de cooperación entre Mongolia y Polonia.

A lo largo de ocho años (de 1963 a 1971), Zofia fue una pionera que lideró a su equipo y recorrió el desierto rompiendo barreras y luchando contra los esterotipos de género. En su camino descubrió miles de nuevos ejemplares de dinosaurios y mamíferos primitivos ¡en una de las campañas descubrió más de 20 toneladas de fósiles!

Deinocheirus
Deinocheirus. Crédito:Elena Duvernay/Stocktrek Images

Uno de los fósiles más impresionantes que descubrió durante estas campañas fue el dinosaurio Deinocheirus, que habría medido 11 metros de largo y habría pesado más de seis toneladas ¡sus extremidades superiores medían 2,4 m de largo y constaban de tres dedos coronados por grandes garras!

Su gran labor de colaboración y cooperación con diferentes investigadoras e investigadores de todas las partes del mundo, le llevó a convertirse en la primera mujer en pertenecer al Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, obtener una membresía en la Academia Noruega de Ciencias y Letras, y obtener la Medalla Romer-Simpson de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, entre otros.

Gudrun_Daxner-Höck.Crédito: Paloma López Guerrero
Gudrun_Daxner-Höck. Crédito: Paloma López Guerrero

Explorando el desierto después de los 50

Son numerosos los ejemplos de paleontólogas con carreras profesionales dignas de una película de Hollywood. Uno de estos ejemplos es el de la geóloga y paleontóloga austriaca Gudrun Daxner-Höck (Steyregg, Austria, 1941 - Actualidad), otra pionera en su campo, experta en roedores, biocronología, bioestratigrafia y cambios climáticos del Cenozoico (un periodo que abarca desde los 66 millones de años hasta la actualidad).

Tras sus estudios en la Universidad de Viena y su defensa de tesis doctoral en 1966, trabajó durante tres años en el Instituto de Paleontología, asociado a la Universidad de Viena. En 1968 se casa y durante cinco años se dedica a criar a sus tres hijas, paralizando su actividad profesional.

En 1973, decide retomarla y obtiene la plaza de profesora titular en “Paleontología de Vertebrados” en la Universidad de Salzburg, dirigiendo y participando en diversos proyectos de investigación europeos, especialmente en Grecia y Austria.

En 1992 se traslada al departamento de “Geología y Paleontología” del Museo de Historia Natural de Viena, alcanzando la plaza de Conservadora de “Paleontología de Vertebrados”.

Con 54 años y tras acudir a un congreso paleontológico en Mongolia, donde conoce a la geóloga Demchig Badamgarav, decide pedir un proyecto austriaco de colaboración entre la Academia Mongola de Ciencias y el Museo de Historia Natural de Viena para trabajar en el área de Taatsin Gol y Taatsiin Tsagaan Nuur, conocida como “El valle de los lagos”, en Mongolia. Esto inicia una colaboración de 20 años de trabajos de campo, llevados a cabo entre 1995 y 2015, que incluyen la elaboración de mapas geológicos, estudio de las secciones geológicas basados en la litología (estudio de las características de las rocas), las estructuras geológicas, la tectónica (estructuras formadas por deformación de la corteza como las fallas y los pliegues) y el contenido fósil. Elaborando una de las secuencias estratigráficas más completas y detalladas del Oligoceno (periodo que abarca desde los 34 hasta los 23 millones de años) y Mioceno (de los 23 a los 5 millones de años), basada en la evolución de los mamíferos y la edad absoluta de los basaltos.

Pese a jubilarse en 2006, la incansable y tenaz Gudrun, ha continuado dirigiendo y coordinando campañas de campo, rompiendo barreras y reivindicando el papel de la mujer en la ciencia.

Referencias:

Carolina Martínez Pulido, Zofia Kielan-Jaworowska: dedicación a la ciencia por encima de la guerra fría (1), (2) y (3). Mujeres con ciencia, Vidas científicas. https://mujeresconciencia.com/2016/12/21/zofia-kielan-jaworowska-dedicacion-la-ciencia-la-guerra-fria-1/.
https://mujeresconciencia.com/2017/01/05/zofia-kielan-jaworowska-dedicacion-la-ciencia-la-guerra-fria-2/
https://mujeresconciencia.com/2017/01/24/zofia-kielan-jaworowska-dedicacion-la-ciencia-la-guerra-fria-3/

Daxner-Höck, G., D. Badamgarav, D. Barsbold, B. Bayarmaa, M. A. Erbajeva, U. B. Göhlich, M. Harzhauser, V. Höck, N. Ichinnorov, Y. Khand, P. López-Guerrero, O. Maridet, T. A. Neubauer, A. Oliver, W. E. Piller, K. Tsogtbaatar, and R. Ziegler.2017. Oligocene Stratigraphy across the Eocene and Miocene boundaries in the Valley of Lakes (Mongolia). Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments 97(1):1-108.

Adriana Oliver Pérez

Adriana Oliver Pérez

Licenciada en Geología y doctora en Paleontología por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2007 colaboro en el Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC. En 2015, trabajé como investigadora postdoctoral en el Museo de Historia Natural de Viena. Desde mediados de 2016 imparto talleres de divulgación científica en colegios e institutos, y dirige la Comisión Coordinadora de Divulgación del Yacimiento paleontológico de Somosaguas.

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