Cambio climático: las emisiones llegaron a caer un 17 % durante el confinamiento

Un nuevo estudio analiza la caída mundial en emisiones de dióxido de carbono durante los días más duros del confinamiento por la pandemia de COVID-19.

coches emisiones
istockphoto

A primeros de 2020, el mundo se paralizó. Numerosos países empezaron a imponer medidas muy drásticas de restricción de movilidad, en otros casos fueron los ciudadanos los que voluntariamente se confinaron en casa para frenar la transmisión del SARS-CoV-2. Las ciudades se vaciaron de coches, el tráfico aéreo de personas prácticamente se paralizó, y muchas industrias interrumpieron su producción.   

Un equipo internacional de científicos acaba de publicar un estudio preliminar sobre el impacto del confinamiento sobre las emisiones de dióxido de carbono. Entre los meses de enero y abril de 2020, las emisiones disminuyeron, de media, un 8,6 % con respecto a los valores para el mismo periodo en el año anterior. Además, el descenso más abrupto se alcanzó el 7 de abril, con una caída de emisiones del 17 % con respecto al mismo día en 2019.

Los investigadores usaron una combinación de datos de energía, actividad y políticas públicas disponibles para 69 países que en conjunto representan el 97 % de las emisiones mundiales y el 85 % de la población mundial.

"Las disminuciones en las emisiones en 2020 fueron mayores en China, que fue el primer país en paralizar su actividad, seguidas por Estados Unidos, Europa e India", explica Pep Canadell, director del Global Carbon Project y coautor del artículo. "El declive diario máximo del 17 % del 7 de abril se debió a que China, Estados Unidos, India y todos los demás países emisores de carbono se encontraban en un alto nivel de bloqueo de forma simultánea".

 

Índice de confinamiento

Los investigadores estimaron las emisiones a nivel de país basándose en un 'índice de confinamiento' que representa el efecto de diferentes políticas nacionales y el impacto estimado en seis sectores de la economía: electricidad y calefacción (electricidad), transporte de superficie, industria, edificios públicos y comercio, residencial y aviación. Determinaron la disminución de las emisiones para cada sector en función de la gravedad del bloqueo y el impacto en el sector.

La disminución global de las emisiones se ha desencadenado principalmente por cambios en el número de automóviles y otros vehículos en la carretera (el sector del transporte de superficie, que también incluye el transporte marítimo), lo que lleva a una disminución del 36 % en las emisiones.

"En otros sectores, el eléctrico ocupó el segundo lugar y el sector industrial (que abarca la fabricación y la producción de materiales) el tercero en términos de sus contribuciones a la disminución global de las emisiones a principios de abril", indica Canadell. Por otro lado, los investigadores señalan que las emisiones residenciales aumentaron a nivel global, un dato esperado pues gran parte de la población mundial estuvo confinada en sus hogares durante estos meses.

La aviación fue, como era de esperar, otro de los sectores que experimentó una reducción mayor en sus emisiones. Esta fue del 60 % a primeros de abril en comparación con 2019.

¿Qué va a pasar ahora?

Los autores del trabajo, que se publica en la revista Nature Climate Change, indican que todo dependerá de cuánto tiempo y en qué grado duran las restricciones. Si los países permanecen bloqueados a distintos niveles hasta el final de 2020, se estima que este año las emisiones podrían caer, de media, en torno al 7,5 %. Sin embargo, en caso de levantarse todas las restricciones a mediados de junio, la reducción total a final de año será de tan solo un 4,2 %.

 

¿Debemos confinarnos para frenar el cambio climático?

Pese a que una primera lectura de estos datos podría incitar a pensar que la única forma de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero es hacer grandes sacrificios y paralizar la actividad, hay que tener en cuenta que la bajada de emisiones ha sido relativamente baja a pesar del confinamiento. Tampoco es bueno caer en el catastrofismo y pensar que no se puede hacer nada para detener el cambio climático.

Como os contábamos en esta entrevista, lo que estos datos nos deben de hacer pensar es que es necesario rediseñar el sistema económico y productivo. No es necesario confinarse ni hacer grandes sacrificios como lo estamos haciendo durante esta desafortunada pandemia: es posible vivir muy bien, incluso mejor de lo que vivimos ahora, sin seguir destruyendo el planeta. Eso sí, debemos actuar cuanto antes, y aprovechar este parón para plantear cómo queremos hacer las cosas para detener esa otra gran crisis (la climática) en la que ya estamos inmersos.

Continúa leyendo