El cambio climático pudo jugar un papel en todas las extinciones masivas

Un equipo de investigadores halla un nexo calentamiento-extinción a través del estudio de la extinción masiva del Ordovícico-Silúrico. Los autores extraen que todas las extinciones masivas conocidas pueden haber estado vinculadas a un rápido aumento de la temperatura del planeta.

trilobites / iStock
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Cuando pensamos en una extinción, se nos viene a la cabeza un evento masivo, apocalíptico e inmediato. Pero lo cierto es que las extinciones masivas suelen requerir miles, e incluso, cientos de miles de años. Hasta el evento catastrófico que impulsó la última extinción masiva de hace 66 millones de años, que acabó con los dinosaurios, se tomó su tiempo para aniquilar. 

Se cuentan cinco grandes extinciones masivas en la historia de la vida en la Tierra. Muchos científicos creen que se aproxima una sexta, o incluso, que ya ha comenzado. Y, ¿qué tienen en común todas las extinciones masivas? Respecto a la causa, un reciente estudio científico apunta a que la segunda extinción masiva más severa de la historia de la Tierra pudo haber sido provocada por el calentamiento global. El descubrimiento también sugiere que todas las extinciones masivas conocidas pueden haber estado vinculadas a un rápido aumento de la temperatura del planeta. 

Durante la Era Paleozoica, el periodo Ordovícico (después del Cámbrico y antes que el Silúrico) fue testigo de una gran diversificación de la vida marina. La explosión de vida se inició durante la conocida como explosión cámbrica, en la que formas de vida como los trilobites y otras especies de artrópodos, antecesores de los actuales insectos, esponjas, gusanos marinos... y una variedad de plantas oceánicas poblaron los mares.  

Pero esta explosión de vida terminó abruptamente con la extinción masiva del Ordovícico Tardío, en un periodo que duró entre 500 000 y un millón de años. Tal como se cita en el artículo científico, publicado por Geoscience World: alrededor del 85 % de las especies fueron eliminadas en dos etapas. La primera se ha relacionado con el enfriamiento y la glaciación de Gondwana, el primer supercontinente. La segunda ola, más tarde, se atribuye al calentamiento global y a la anoxia (falta de oxígeno en un tejido). 

Los científicos observaron picos de mercurio de esta etapa en una gran y desconocida ‘provincia ígnea’ (zona de rocas magmáticas) que ha llevado a diferentes interpretaciones de la extinción. Según los científicos, los datos apoyan un escenario en el que los gases de efecto invernadero volcánicos causaron el calentamiento que condujo a la expansión de una zona mínima de oxígeno preexistente en aguas profundas. Esto habría producido un colapso en las especies marinas del fondo oceánico, y la primera oleada de extinciones. 

Por su parte, un renovado vulcanismo estimuló un mayor calentamiento y anoxia (deficiencia de oxígeno), impulsando, así, la segunda oleada. No obstante, aún nos quedan por conocer muchos datos acerca de qué motivó realmente cada una de estas extinciones.  

El estudio de las causas de las pasadas extinciones masivas puede ayudar a comprender cómo fenómenos como el vulcanismo y el calentamiento global se relacionan con una fase de extinciones. “En lugar de arrojar dudas sobre el nexo calentamiento-extinción, este estudio ahora lo corrobora: todas las extinciones masivas de la Tierra están asociadas con el calentamiento global”, concluyen los autores. 

 

Referencias:

David P.G. Bond; Stephen E. Grasby.'Late Ordovician mass extinction caused by volcanism, warming, and anoxia, not cooling and glaciation'. Geology (2020) https://doi.org/10.1130/G47377
 

Laura Marcos

Laura Marcos

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