Calima y calidad del aire: los peligros de las PM10

La borrasca Cecilia nos está trayendo, además de lluvia, polvo en suspensión proveniente del Sáhara, que empeora a pasos agigantados la calidad del aire que nos rodea.

Según la Agencia Estatal de Meteorología la calima es un fenómeno meteorológico en el que tenemos una “suspensión en la atmósfera de partículas secas extremadamente pequeñas, invisibles al ojo humano, pero lo suficientemente numerosas para darle al cielo una apariencia opalescente. El término calima se usa cuando coinciden una visibilidad reducida y una humedad relativa menor del 70 %. El grado de humedad es lo que la diferencia de la bruma, que está formada principalmente por gotitas de agua”.

¿Cuáles son esas partículas extremadamente pequeñas?

Reciben el nombre de material particulado y son una mezcla de diminutas partículas sólidas y "gotitas" líquidas procedentes de diversos materiales como pueden ser ácidos, compuestos orgánicos, metales y partículas de suelo o polvo.

La forma que tiene los meteorólogos de clasificar este particulado es por su origen (gases contaminantes, particulado contaminante, polvo y contaminantes biológicos) y por su tamaño, que se mide en micras, esto es, la milésima parte de un milímetro. Como vemos, estamos ante algo muy, muy pequeño.

Este particulado atmosférico se designa con las letras PM (del inglés particulate matter o materia particulada) seguido de unos números, como puede ser PM2,5 o PM10, que hacen referencia al tamaño de esas partículas. Así, una partícula PM 2,5 mide menos de 2,5 micras y una PM10 mide 10 micras o menos. Para darnos cuenta de lo que esto significa pensemos que el ancho del hilo de seda de una telaraña es de 3 a 8 micras, y el del plástico transparente que tenemos en la cocina está, generalmente, entre 10 a 12 micras.

Desde un punto de vista sanitario las partículas que más preocupan son las de 10 micras o menos. ¿Por qué? Porque cuanto más pequeñas sean tienen más posibilidades de atravesar las diferentes defensas que tiene nuestro cuerpo y llegar al interior de los pulmones y al torrente sanguíneo.

El aire que respiramos siempre contiene este tipo de particulado, que incluye el polen, sal marina (sobre todo si se vive en zona costera), los restos de la combustión de los automóviles y el polvo que habitualmente contiene el aire. No solemos ser muy consciente de ello, salvo cuando nos toca limpiarlo en casa, pero en la atmósfera de nuestro hogar flota un depósito de más de 10 millones de diminutos objetos extraños por metro cúbico: trocitos de neumático derretido, escamas de piel, sal marina, polvo de cemento, arena de los desiertos de la Tierra y muchas más cosas que es lo que conocemos por el nombre genérico de polvo. Todas esas partículas tardan desde horas hasta semanas en depositarse sobre muebles, estanterías, libros, televisiones y suelos, en una constante y prácticamente imperceptible lluvia.

¿Por qué es tan peligroso el PM10?

Por varias razones. Niveles altos de PM10 pueden irritar los ojos y la garganta, síntomas que suelen aumentar cuando queda expuesta a PM10 una persona con asma u otra afección pulmonar. De igual modo, si se tiene una enfermedad cardíaca el PM10 puede exacerbar estos síntomas. Incluso hay investigaciones que relacionan una exposición prolongada a PM10 con el cáncer de pulmón.

Por estos motivos la existencia de particulado en la atmósfera es uno de los problemas ambientales más graves que tienen las grandes ciudades y para el que no hay una solución clara salvo limitar el uso de las fuentes emisoras a la atmósfera, que son el transporte y los diferentes procesos industriales.

En un artículo publicado por los investigadores Robert Laumbach, Qingyu Meng y Howard Kipen de la Universidad Rutgers sobre la exposición a largo plazo a PM10, sugieren la necesidad de implantar “políticas de reducción de emisiones para preservar la salud humana de la exposición a contaminantes del aire en áreas urbanas [...] como restringir el tráfico".

En momentos en que la calidad del aire es mala -como está sucediendo estos días- no es aconsejable hacer ejercicio físico al aire libre. De igual forma tampoco es aconsejable hacerlo en áreas cercanas a zonas con un alto tráfico de vehículos o con elevadas emisiones industriales.

Pero no todo tienen que ser malas noticias. Este polvo proveniente del Sáhara es una excelente fuente de micronutrientes para los ecosistemas terrestres y, sobretodo, marinos. Según el Atlantic Oceanographic and Meteorological Laboratory perteneciente a la conocida National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos, “el hierro y el fósforo que transporta el polvo benefician la producción de biomasa marina en partes de los océanos en las que hay escasez de estos elementos”. Esta organización se dedica a monitorear la llamada Capa de Aire Sahariana, una masa de aire muy seca y cargada de polvo que se forma sobre ese desierto africano a finales de la primavera, durante el verano y a principios de otoño, y se mueve hacia el Océano Atlántico Norte cada 3 a 5 días. Esto hace que la atmósfera se llene anualmente con 182 millones de toneladas de polvo sahariano. Lo que estamos sufriendo hoy es una situación especial pues la lengua de polvo en suspensión que está afectando a toda Europa ha sido impulsada hacia nosotros por la borrasca Celia.

Referencias:

Consonni D, Carugno M, De Matteis S, Nordio F, Randi G, Bazzano M, Caporaso NE, Tucker MA, Bertazzi PA, Pesatori AC, Lubin JH, Landi MT. Outdoor particulate matter (PM10) exposure and lung cancer risk in the EAGLE study. PLoS One. 2018 Sep 14;13(9) doi: 10.1371/journal.pone.0203539

Laumbach R, Meng Q, Kipen H. What can individuals do to reduce personal health risks from air pollution?. J Thorac Dis. 2015;7(1):96–107. doi: 10.3978/j.issn.2072-1439.2014.12.21

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

Continúa leyendo