¡Beba pis!

Entre las muchas locuras que pululan por nuestro mundo, una de las más pintorescas es la de beberse el pis propio o el de otro con fines medicinales, como combatir las infecciones, o cosméticos.

 

Sí señor, y no me estoy refiriendo a lo que hacían los Fremen de la épica novela de ciencia ficción Dune para sobrevivir en su planeta desértico Arrakis (recordemos que la orina es un 95% agua). Porque estos, al menos, la trataban. En esta época de productos naturales y superdúperecobiológicos lo que hay que hacer es beberse el propio pis tal y como sale del envase y a palo seco. Bueno, a lo mejor vale ponerle unos cubitos de hielo, como al café en verano, pero nada de echarle un corrito de coñac. Ya verá cómo mejora su salud.

Al menos eso dicen bastantes naturópatas. ¿Qué tiene anginas? Pues hágase unas gárgaras con orina recientita y calentita durante un minuto varias veces al día. Eso sí, enjuáguese la boca después de hacerlo y antes de darle un beso a su churri. ¿Qué tiene una herida abierta? Aplíquese con un algodón un poco de su orina, o de vaca o caballo si tiene a mano alguno de estos animales. Y si su hijo adolescente tiene acné, solo debe beberse un buen vaso de orina por la mañana (ni Cola Cao ni gaitas) y frotarse la cara con ella tres veces al día. Ya no hablemos de lo buena que es para combatir las infecciones virales porque, dicen sus defensores, “los anticuerpos que se encuentran en la orina pueden suprimir la infección viral y ayudar a curarla”. Al parecer hacen más efecto los que meas que los que tienes en la sangre. Cosas veredes, mio Cide.  Lo bueno que tiene este “medicamento” es que uno lo lleva siempre encima, no contamina el medioambiente con envases desechables superfluos y no cuesta un euro.

Según la Asociación China de Urinoterapia –y ya se sabe la devoción que por estos lares se tiene a la todopoderosa medicina tradicional china- nos alerta que no es bueno empezar directamente bebiéndose una pinta de meado, pues tiene sus efectos secundarios (Nota: ¡Milagro! ¡Un producto “natural” que los tiene!): diarrea, dolor, fatiga, picores… Según cuentan, allí se ha usado mucho tiempo como vigorizante sexual, cosa que tiene su lógica. Mientras, los Koryak siberianos beben su orina (o la de un amiguete) para mantener el efecto de ciertos hongos alucinógenos. Incluso un Koryak borrachín puede llevar su propia orina cuando hace un viaje en su trineo para mantener el pedete el mayor tiempo posible.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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