Así perdieron los humanos las espinas del pene

La mayoría de los mamíferos macho, incluído el chimpancé, tienen el pene cubierto de espinas de queratina, similares a las uñas. Esta característica desapareció en el hombre con un pequeño trozo de ADN.

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La mayoría de los mamíferos macho tienen el pene cubierto de espinas de queratina, similares a las uñas, que utilizan para desechar el esperma de otros competidores e irritar a la hembra para propiciar la ovulación.

Un estudio realizado por científicos de las universidades de Standford y Pensilvania, en Estados Unidos, reveló en 2011 que esta característica desapareció en el hombre con un fragmento de ADN que se eliminó durante nuestra evolución. Los investigadores también han identificado una región del genoma que ha permitió que nuestro cerebro se expandiera, según se publicó entonces en la revista Nature.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores, dirigidos por Gill Bejerano, partieron de la hipótesis de que, en lugar de que el ADN humano tenga ventajas sobre el del chimpancé, "en algún momento de la evolución perdimos algunas cadenas de información genética". Así encontraron 510 secciones de código perdido. A continuación eligieron las regiones eliminadas de ADN relacionadas con hormonas masculinas, así como con el desarrollo del cerebro. Después introdujeron estas regiones de código dentro de ratones para averiguar cómo se expresaban y descubrieron que eran responsables de la pérdida de los bigotes sensoriales y de las espinas del pene, así como del crecimiento del cerebro.



 

 

Relación con la monogamia

Las espinas del pene son comunes en otros animales, incluyendo a chimpancés, macacos y ratones, pero una morfología más simplificada tiende a asociarse con la conducta monógama de ciertos primates.

Muchos estudios han intentado resolver la cuestión de qué hace al ser humano distinto al resto de organismos buscando características extra frente a las de los familiares evolutivos más cercanos. Esta es la primera vez que se descubren características específicas humanas examinando lo perdido a lo largo de la evolución.

El pene humano

El pene humano está anatómicamente dividido en dos áreas: el glande y la raíz. La raíz del pene comienza directamente debajo de las glándulas bulbouretrales con un cuerpo cilíndrico largo de tejido conocido como cuerpo esponjoso. Este tejido se extiende a través del cuerpo del pene hasta la punta, donde se expande en una estructura en forma de hongo llamada glande. Atravesando el centro del cuerpo esponjoso se encuentra la uretra, un conducto común para el semen y la orina; la uretra termina en una abertura en forma de hendidura en la punta del glande del pene.

 

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