Así nació la agricultura

Calificada como la ideas más grandiosa de la historia, la agricultura trajo la transformación más profunda e imperecedera de la historia de la humanidad: el momento en que el ser humano pasó de ser nómada y cazador-recolector a sedentario y productor.

 

Si realizásemos una encuesta preguntando cuál ha sido el descubrimiento más importante que ha realizado la Humanidad seguramente surgirían cosas como el fuego, la rueda, la electricidad... Pero muy pocos pensarían en lo que ha sido calificado como “la idea más grandiosa de la historia”: la domesticación de plantas y animales. Y no hay duda de que es así, pues solo ella ha conllevado la transformación más profunda e imperecedera de nuestra forma de vida y del entorno que nos rodea.

Todo sucedió en algún momento hace como mucho 14 000 años en el llamado Creciente Fértil, la región que incluye el levante Mediterráneo -Siria, Líbano, Jordania, Israel y Palestina-, el sureste de Turquía, Irak, y el oeste de Irán. Allí es donde sitúan los arqueólogos la llamada Revolución del Neolítico, uno de los hitos de la historia humana más estudiados: el momento en que el ser humano pasó de ser nómada y cazador-recolector a sedentario y productor.

Tres cereales forman el triunvirato de los “fundadores” de la agricultura: el trigo racimal (Triticum turgidum) -que hecha más de una espiga al final de la caña-, la cebada (Hordeum vulgare) y el trigo alonso (Triticun monoccocum) -de caña cerrada y espiga ancha, que produce mucho salvado y poca harina-. Su domesticación vino acompañada de otras como el guisante, la lenteja, el garbanzo, la arveja amarga o el lino. En cada uno de estos casos se ha logrado identificar la variedad silvestre original, lo que ha servido para entender las diferencias entre una y otra. En el caso del trigo alonso, por ejemplo, la principal diferencia está en cómo se dispersan las semillas: la variedad salvaje tiene espigas quebradizas y las espiguillas individuales se rompen al madurar; en la doméstica, las espigas son menos frágiles y solo se rompen al trillarlo. Dicho de otro modo: el trigo alonso domesticado, si quiere sobrevivir, necesita ser cosechado y sembrado. Por otro lado, la comparación del ADN de las diversas clases de trigo encontrados en toda el Creciente Fértil son básicamente la misma, luego apunta a que la domesticación sólo se hizo una vez.

¿Dónde nació la agricultura?

A lo largo de los años los arqueólogos han identificado el puñado de lugares donde pudo darse el nacimiento de la agricultura: Tell Abu Hureyra y Tell Aswad en Siria, Karaca Dag en Turquía y Netiv Hagdud, Gigal y Jericó en el valle del Jordán, todos ellos con una edad entre 12 000 y 10 000 años. Como vemos, todos localizados en la zona occidental del Creciente Fértil, lo que ha hecho pensar que la agricultura tuvo un único origen.

Pero en 2013 la revista Science publicaba un artículo donde se cuestionaba esta conclusión. La arqueóloga de la Universidad de Tubinga (Alemania) Simone Riehl, que ha estado excavando en el yacimiento de la aldea agrícola de Chogha Golán, en las estribaciones de las montañas de Zagros, al oeste de Irán, afirmaba que sus pobladores comenzaron a cultivar cebada, trigo y lentejas silvestres hace más de 11 500 años, y que las formas domesticadas de trigo aparecieron allí hace 9 800 años, casi al tiempo que en los yacimientos conocidos situados en el occidente del Creciente Fértil. Entre los restos que prueban el procesamiento de las plantas encontraron piedras de moler y manos de mortero, al igual que restos de vegetales carbonizados que han permitido la datación del yacimiento: Chogha Golán estuvo ocupada ininterrumpidamente desde alrededor de 11 000 a. E. hasta 7 700 a. E., fechas que coinciden con la edad de los restos encontrados en la parte occidental.

Claro que no fue el Creciente Fértil el único lugar donde apareció la agricultura. En Mesoamérica, entre Panamá y el norte de México, también surgió de forma independiente, al igual que en las tierras altas de Nueva Guinea, en China -donde la domesticación del arroz tuvo una historia propia-, el oriente de Estados Unidos y en una estrecha franja del África subsahariana que se extiende desde Costa de Marfil y Nigeria hasta Sudán y Etiopía. Según Andrew Sherratt, del Museo Ashmoleano de Oxford, la agricultura surgió en el Creciente Fértil, Mesoamérica y los archipiélagos del sureste asiático porque son “puntos calientes”, regiones en constante cambio tanto geográfica como geológicamente. En ellas el movimiento tectónico creó unos istmos con unas características muy especiales y únicas: una conjunción de colinas, desiertos y terrenos de aluvión (depósitos de arena o barro creados por el paso de las aguas) y estrechas franjas de tierra que provocaron un aumento de la población hasta el punto que la caza y la recolección no fueron suficientes para abastecerla.

¿Por qué apareció la agricultura?

Pero la pregunta fundamental a responder no es tanto el dónde o el cómo, sino el porqué. Tendemos a pensar que pasar de cazador-recolector a agricultor fue un cambio a mejor. Todo lo contrario; la vida de un cazador-recolector era bastante eficaz: dedicar 3 o 4 horas diarias a las labores de subsistencia era suficiente para mantener a la familia. La cantidad de tiempo libre era infinitamente superior a la que ni en sueños iba a tener como agricultor, que además tendría que lidiar con las enfermedades que aparecen por culpa de un modo de vida sedentario. Y eso sin mencionar cuando llegan momentos de vacas flacas: el cazador-recolector solo tenía que levantar el campamento e ir a otro lugar.

Si una mejora en la calidad de vida no es la causa de la aparición de la agricultura, no queda mas remedio que pensar que tuvo que pasar algo que “obligara” al ser humano a domesticar plantas y animales. Solo una cosa que puede hacer algo así: el clima.

Entre 14 000 y 10 000 años se produjo un gran cambio climático que hizo que los amplios territorios abiertos se segmentaran en nichos ecológicamente distintos donde evolucionaron diferentes especies según la altura o tipo de vegetación. El clima se hizo más árido y, por tanto, las estaciones más marcadas, lo que contribuyó a la difusión de los cereales silvestres. Estas condiciones ambientales explican por qué zonas como el Creciente Fértil fueron el lugar del origen de la agricultura: allí la existencia de montañas, planicies costeras, mesetas y ríos propiciaron una gran variedad climática y eso puso en las manos de los seres humanos diferentes lugares, cercanos unos a otros, para experimentar. Por otro lado los pastos eran comunes en esta región; aún hoy en día podemos encontrar espigas salvajes de cebada y trigo.

El primer baby boom de la historia

Una alternativa al origen de la agricultura viene del antropólogo norteamericano Mark Nathan Cohen. Según él fue una crisis poblacional la que causó la aparición de la agricultura. Esta no surge de forma natural porque sea una forma de vida fácil; lo que sucedió fue una confluencia de distintos eventos que llevaron al primer baby boom de la historia. Primero la desaparición en todo el planeta de la megafauna, los grandes mamíferos que, como el mamut, proporcionaban la mayor parte de las proteínas. Segundo, el cambio climático que permitió a la gente desplazarse con mas facilidad y disparó la habitabilidad de muchos lugares. Tercero, el cultivo de especies silvestres antes de la aparición de la agricultura propiamente dicha. Todo ello propició un aumento en el número de hijos que podía tener una familia. En los tiempos de los cazadores-recolectores se controlaba la natalidad haciendo que el destete se produjera después de dos años. De este modo no se comprometía la movilidad del grupo; con el sedentarismo esto dejó de ser necesario. Y así surgió la agricultura, por la existencia de alimentar a un mayor número de personas.

Referencias:

Barker, Graeme, and Candice Goucher, eds. (2015) The Cambridge World History: Volume 2, A World with Agriculture, 12000 BCE–500 CE. Cambridge University Press

Cohen, M.N. (1977) The Food Crisis in Prehistory, Yale University Press

Riehl, S., Zeidi, M., Conard, N.J. (2013) Emergence of Agriculture in the Foothills of the Zagros Mountains of Iran. Science 341 (6141):65-67. doi:10.1126/science.1236743

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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