Así fue la historia de 'Houston, tenemos un problema'

El 11 de abril de 1970 despegó el Apolo 13, la tercera misión tripulada con intención de aterrizar en la Luna. Poca gente se imaginaba que, unos días después, los astronautas a bordo de la nave iban a vivir una particular odisea que pudo acabar en tragedia.

Otro asunto a resolver fue la extracción del dióxido de carbono del módulo para evitar la intoxicación de sus tripulantes, para lo que se empleaba hidróxido de litio. Sin embargo, este era insuficiente en el módulo lunar, por lo que los miembros de la misión espacial ingeniaron un dispositivo que llamaron 'mailbox' (buzón) para efectuar un trasvase del elemento desde los contendores del módulo de comando al módulo lunar.

Finalmente, al acercarse a la Tierra, los astronautas separaron completamente al Aquarius del resto de la nave para comenzar el descenso a través de la atmósfera.

Durante los momentos de tensión, el astronauta James Lovell se permitió incluso bromear con los operadores de la misión de control

En medio de estos momentos de tensión, James Lovell, comandante de la misión, se permitió incluso bromear con los operadores de la misión de control: "Bueno, no puedo decir que esta semana no haya sido emocionante" les dijo, a lo que le contestaron: "De acuerdo, James, pero si es así como vas a cuidar las naves espaciales, no te dejaremos ni una más". Tras entrar en la atmósfera y debido a la fricción con el aire, durante más de tres largos minutos se interrumpió la conexión con la estación de control, pero finalmente el bote salvavidas y sus tripulantes caían a salvo en el Pacífico Sur, dando por finalizada la primera operación de rescate en el espacio.

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