Algunos exoplanetas de TRAPPIST-1 podrían albergar más agua que la Tierra

El estudio de la Universidad de Berna nos acerca un paso más al objetivo de dirimir la habitabilidad de estos mundos.

Trappist-1

Algunos de los siete exoplanetas que orbitan en torno a la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1, situada a casi 40 años luz de la Tierra, podrían albergar más agua que nuestro mundo, según ha revelado en un comunicado científico el Observatorio Europeo Austral (ESO).

 

Estos exoplanetas son básicamente rocosos; sin embargo, la densidad de algunos de ellos hace pensar que hasta el 5% de su masa podría ser agua –en estado sólido, líquido o gaseoso–, un porcentaje mucho mayor que en el caso de la Tierra (donde solo el 0,02% de la masa es agua): de hecho, ese porcentaje representaría en torno a 250 veces más que la suma de los océanos de nuestro planeta.

 

Aquellos exoplanetas más cercanos a su estrella, y por tanto más calientes, tienden a tener densas atmósferas de vapor; los más lejanos, en cambio, es muy probable que tengan la superficie helada. TRAPPIST-1b, c, d, e, f, g y h son los nombres que han recibido estos astros –nombrados desde el más cercano a la estrella (b) hasta el más lejano de ellos (h)–. De ellos, el más parecido al nuestro, en cuanto a tamaño, densidad y cantidad de radiación que recibe de su estrella –y que, por tanto, más expectación y esperanzas despierta entre los científicos–, es el cuarto (e), que, al parecer, sería el más rocoso y, en este caso, tiene muchas posibilidades de tener agua en estado líquido.

 

Fue el Telescopio TRAPPIST-sur, instalado en el Observatorio La Silla (Chile) de la ESO, el que detectó por primera vez, en el año 2016, este sistema planetario. Posteriores observaciones, llevadas a cabo desde telescopios terrestres –como el Very Large Telescope de la ESO– o desde el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA, descubrieron que eran al menos siete los planetas que orbitaban en torno a esta débil estrella roja, y que presentaban un tamaño similar al de la Tierra.

 

Trappist-1

Un estudio mucho más preciso

Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores liderado por el científico Simon Grimm, de la Universidad de Berna (Suiza), ha aplicado métodos de modelado informático muy complejos a los datos disponibles y, gracias a ello, ha sido capaz de determinar las densidades de estos exoplanetas con mucha más precisión de lo que se había hecho hasta ahora.

 

¿Cómo han logrado determinar las masas? Grimm nos lo explica: “Los planetas de TRAPPIST-1 están tan juntos que interfieren entre sí gravitatoriamente, por lo que, cuando pasan frente a la estrella, hay un ligero cambio en los tiempos. Estos cambios dependen de las masas de los planetas, sus distancias y otros parámetros orbitales. Con un modelo informático simulamos las órbitas de los planetas hasta que los tránsitos calculados concuerdan con los valores observados y de ahí derivamos las masas planetarias”.

 

Esas medidas de densidad, combinadas con los modelos de las composiciones de estos mundos, sugieren con bastante solidez que no son astros rocosos estériles, sino que parecen contener cantidades significativas de material volátil, probablemente agua. Eric Agol, también miembro del equipo, subrayaba respecto a este hallazgo: “¡Por primera vez tenemos una pista que nos dice de qué están hechos los exoplanetas del tamaño de la Tierra!”.

 

Este es un avance más que los científicos han logrado en su objetivo de dirimir si alguno de estos mundos podría ser habitable. “Las densidades, pese a ser pistas importantes sobre la composición de los planetas, no dicen nada de su habitabilidad. Sin embargo, nuestro estudio es un paso importante mientras seguimos explorando si estos planetas podrían sustentar vida”, explica Olivier Brice Demory, coautor del estudio de la Universidad de Berna.

 

Imágenes: ESO/M. Kornmesser

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