¿Quieres saber por qué vives mucho más que un delfín?

La velocidad de acortamiento de los telómeros (los extremos de los cromosomas) predice cuánto pueden llegar a vivir las diferentes especies.

Los españoles vivimos de media 82,9 años, lo que nos sitúa en un privilegiado puesto entre los humanos, que alcanzan en promedio los 79. Solo los ciudadanos de Japón, Suiza y Singapur tienen existencias más largas que nosotros. 

Cambiemos de especie. Los ratones comunes viven unos dos años. Los delfines, 17. Un buitre leonado en libertad puede llegar a los 35 años. Y un elefante rebasar los 60. Para explicar estas grandes diferencias, se ha recurrido tradicionalmente al tamaño corporal –los animales más grandes tienden a vivir más–, el metabolismo, el ritmo cardiaco y otros factores fisiológicos. 

Ahora, un equipo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha añadido un factor que considera la clave de la longevidad de las especies: esta dependería de la velocidad a la que se acortan sus telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas. Cada vez que una célula se divide, los telómeros pierden algo de ADN y se acortan. Con el paso del tiempo, el proceso se repite, los cromosomas (los contenedores de los genes) quedan desprotegidos y se dañan, y las células se deterioran.

Un patrón matemático

El hallazgo acaba de publicarse en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. El equipo que lo ha hecho, dirigido por María Blasco, jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, ha comparado los telómeros de nueve especies de mamíferos y aves: humanos, delfines, gaviotas, cabras, ratones, flamencos, renos, buitres y elefantes. Y ha observado que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos años. Según explica Blasco en la web del Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), “hemos hallado un patrón universal, un fenómeno de la biología que explica la duración de la vida de las especies, y que merece más investigación”.

Los investigadores del CNIO, que han trabajado en colaboración con la Universidad de Barcelona y el Zoo Aquarium de Madrid, han expresado esta relación entre la longevidad y la velocidad del acortamiento de los telómeros con una fórmula que permite predecir cuánto puede llegar a vivir un ejemplar sano de cada una de las especies estudiadas.

Se conocía la relación entre el envejecimiento y los telómeros, pero no se había descubierto un vínculo entre la longitud de estos y la longevidad de una especie. De hecho, existen especies con telómeros cortos y vidas extensas, y al revés. Los investigadores obviaron este parámetro, y prefirieron comparar la rapidez del acortamiento de los telómeros, que difieren mucho entre especies: los nuestros miden de media 70 pares de bases genéticas, y los de los ratones 7.000.

Para hacerlo extrajeron muestras de sangre de especímenes de las nueves especies estudiadas, la mayoría del Zoo Aquarium de Madrid, excepto las gaviotas de Audouin, procedentes de una colonia salvaje del Delta del Ebro y analizadas en colaboración con la Universidad de Barcelona. En cada especie se midieron los telómeros de los glóbulos blancos de ejemplares de distintas edades. Los resultados demostraron que la velocidad de acortamiento de los telómeros predice con mucha más precisión que otros indicadores fisiológicos la longevidad de una especie.

Francisco Jódar

Francisco Jódar

Periodista. Curioso. Escéptico reincidente. Optimista feroz: no hay mañana, pero me levanto todos los días a las 6.

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