¿Qué es la misteriosa masa metálica descubierta en la cara oculta de la Luna?

Se encuentra bajo la cuenca Aitken, un gigantesco cráter de impacto situado en el polo sur de nuestro satélite.

“Imagina un montón de metal cinco veces mayor que la isla de Hawái (que tiene 10.432 km² de extensión) y entiérralo. Eso es lo que hemos detectado”. Lo ha dicho en la web phys.org Peter B. James, principal autor de la investigación de la Universidad Baylor (Texas) que ha encontrado una misteriosa masa de material bajo la cuenca Aitken del polo sur de la Luna, uno de los mayores cráteres del Sistema Solar. 

James y sus colegas sospechan que el material enterrado contiene metal del asteroide que al chocar con nuestro satélite hace unos 4.000 millones de años creó este cráter, de forma oval y con una anchura de 2.000 kilómetros, equivalente a la distancia que separa Madrid de Copenhague. A pesar de su tamaño –tiene una masa de al menos 2,18 × 1.018 kg–, la anomalía descubierta no resulta visible desde la Tierra porque se encuentra en la cara oculta de la Luna.

Encajar el puzle

El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, se ha basado en el análisis de los datos recopilados por dos misiones de la NASA: los del Laboratorio Interior y de Recuperación de Gravedad, que cartografió el campo gravitatorio de la Luna para determinar su estructura interior. Y los topográficos obtenidos por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, lanzada en 2009 y que sigue enviando información muy valiosa de nuestro satélite. 

Al combinar esos datos, los científicos, que buscaban sutiles variaciones en la gravedad lunar, descubrieron que había una gran masa de material enterrada hasta una profundidad de unos 300 kilómetros por debajo de la cuenca Aitken. Una de las explicaciones de su origen es que se trata de metal del asteroide que formó este cráter y que continúa empotrado en el manto lunar.

Las simulaciones informáticas de grandes impactos de asteroides indican que en las condiciones adecuadas, el núcleo de hierro y níquel del que cayó en ese lugar de la Luna podría haberse dispersado en la colisión por la zona superior del manto, la capa comprendida entre la corteza y el núcleo, que en la cara oculta de la Luna empieza a 150 kilómetros de la superficie.

Otra de las explicaciones de la presencia de la masa metálica es que podría tratarse de una concentración de óxidos densos, asociados a la última etapa de la solidificación del océano de magma que cubría la superficie lunar hace 4.400 millones de años. 

Esta hipótesis se basa en la teoría más aceptada sobre el origen de la Luna, que sería el producto del impacto con la Tierra de un objeto del tamaño de Marte, sucedido hace unos 4.500 millones de años. Los cascotes de la colisión habrían formado nuestro satélite, que pasó 100 millones de años cubierto por una capa fundida parecida a la lava. Esta se fue cristalizando en un proceso que habría empujado hacia arriba las rocas más ligeras, que formaron la corteza lunar. 

Un laboratorio natural

La cuenca Atkin resulta extraordinaria, porque es el cráter de impacto más grande preservado en el Sistema Solar. Se piensa que ha habido colisiones de mayor magnitud en nuestro pequeño barrio galáctico, pero de la mayoría no queda rastro. 

Según James, este enclave del polo sur lunar es “uno de los mejores laboratorios naturales para el estudio de impactos espaciales catastróficos, un conjunto de fenómenos muy antiguos que formaron todos los planetas rocosos y lunas que vemos hoy en nuestro sistema”.

Imagen (NASA / Centro de Vuelo Espacial Goddard  / Universidad de Arizona): Este gráfico coloreado muestra la topografía de la cara oculta de la Luna. Los tonos más cálidos indican elevaciones, y los azulados lo contrario. La cuenca de Aitken aparece en un azul más fuerte. El círculo discontinuo señala la ubicación de la masa anómala que hemos descrito.

Francisco Jódar

Francisco Jódar

Periodista. Curioso. Escéptico reincidente. Optimista feroz: no hay mañana, pero me levanto todos los días a las 6.

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