Los bebés de la Edad de Bronce eran alimentados con biberón

Han encontrado recipientes de hace 7.000 años que indican que los bebés prehistóricos fueron alimentados con leche de ovejas o cabras usando estos biberones.

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Helena Seidl da Fonseca

Un análisis químico de una serie de recipientes de alimentación de cerámica de la Edad de Bronce e Hierro sugiere que los bebés y niños pequeños prehistóricos europeos ya tomaban biberón de leche animal, en lo que posiblemente sea la evidencia arqueológica más temprana de destete infantil.

La investigación, publicada en la revista
Nature, ofrece información sin precedentes sobre las normas culturales europeas de la Edad de Bronce y la Edad de Hierro relacionadas con el cuidado infantil y las prácticas de destete.

Y es que se han encontrado pequeños vasos con boquillas en forma de pezón, junto a los restos de niños pequeños en tumbas en toda Europa.
Se remontan a 5.500 a. C. y se hicieron cada vez más comunes desde finales de la Edad de Bronce hasta principios de la Edad de Hierro.

Las formas y ubicaciones de los objetos sugieren que lo que se trata de antiguos vasos para sorber,
presumiblemente leche fresca de vaca o cabra.


Para obtener pruebas contundentes acerca de lo que se almacenó en estos recipientes de cerámica, investigadores británicos y alemanes realizaron una serie de pruebas químicas en la delgada película de material pegada a la pared interior de dos pequeños recipientes encontrados
en un cementerio en el valle más bajo de Altmühl en Baviera (Alemania).

 

Biberones prehistóricos



Ambos tenían alrededor de 50 milímetros de ancho y estaban intactos. A diferencia de los otros contenedores, estos tenían aberturas amplias que hacían más fácil raspar su contenido. También se estudió un tercer recipiente roto encontrado entre los restos cremados de un niño pequeño.

Los investigadores descubrieron que la materia orgánica preservada estaba compuesta de grandes cantidades de grasas animales, del tipo que encontraría en los antiguos restos de leche. También se detectaron algunas cadenas más cortas de ácidos grasos. Estos no son exactamente comunes en la cerámica antigua, y
parecen ser signos de que la leche que se consumía probablemente era fresca en lugar de procesada.

Un análisis más detallado de los contenidos sugiere uno de los dos recipientes intactos y la copa rota almacenaron una vez leche de un rumiante, como una vaca o una cabra. El otro contenedor contenía una mezcla, posiblemente procedente de un cerdo o un ser humano.

"El hallazgo de estos tres recipientes obviamente especializados en tumbas infantiles combinados con nuestra evidencia química apunta de forma contundente a que estos recipientes se han utilizado para alimentar a los bebés con leche animal (en lugar de leche humana) o niños durante el destete de alimentos suplementarios", señalan los autores.

 

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Katharina Rebay-Salisbury

Dieta



Hasta qué punto estos materiales habrían supuesto un suplemento de la leche materna humana
no está del todo claro, aunque es poco probable que hayan sido su única fuente de nutrición. La leche no humana carece de cualidades que ayudan a los niños a desarrollarse, a la vez que contiene grasas que dificultan la absorción de nutrientes. También existe el problema de un pequeño pero mayor riesgo de contaminación por patógenos (la leche no pasteurizada probablemente fue una fuente de patógenos zoonóticos).

 

Estudios anteriores habían concluido que la cerámica con forma de animales de los sitios neolíticos de todo el Mediterráneo contenía trazas de productos lácteos, lo que indica que la práctica de dar leche a los niños, que tienen menos probabilidades de tener intolerancia, podría haber sido generalizada.

A pesar de todos los riesgos, debieron encontrar beneficios de dar a los niños estos biberones,
ya fuese para agregar nutrición en tiempos de escasez o por razones culturales.

 

Conectando con nuestro pasado



La razón exacta por la que los humanos hicimos uso de este recurso sigue siendo un misterio, pero la forma en que alguna vez destetamos a nuestros hijos podría ayudarnos a comprender el lado cultural de dicha transición
.

 

A pesar de los riesgos para la salud de sustituir la leche materna por la leche animal, ya sea conocida o desconocida por los europeos prehistóricos, este hallazgo ofrece una instantánea fascinante de los detalles íntimos de la antigua vida familiar. Como toda buena arqueología, se trata de un descubrimiento que nos conecta con nuestro antiguo pasado.

 

 

Referencia: J. Dunne et al. "Milk of ruminants in ceramic baby bottles from prehistoric child graves" Nature https://doi.org/10.1038/s41586-019-1572-x

Siân Halcrow. "Early European babiesbottle-fed animal milk" Nature https://doi.org/10.1038/d41586-019-02805-z

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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