Las prioridades de la Cumbre del Clima 2019

Del 2 al 13 de diciembre el mundo entero mira hacia Madrid, sede de una convención climática clave para el planeta. ¿De qué se habla en la COP25?

La emergencia climática declarada por parte de la Eurocámara no ha podido ser más oportuna. Se produjo pocos días antes de comenzar la Cumbre del Clima 2019. Hace pocos meses, además, se publicaba un informe científico del panel intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC) de la ONU que alertaba de la necesidad de no superar el umbral de 1,5 grados. Las huelgas por el clima han sido protagonistas en todo el mundo: la preocupación por el clima está más latente que nunca. La sociedad necesita ser ambiciosa.

Este caldo de cultivo es la responsabilidad con la que Madrid acoge en 2019 la COP25, que reúne a decenas de científicos, empresarios, representantes institucionales (incluidos jefes de Estado y ministros), organizaciones no gubernamentales y gobiernos de todo el mundo.


¿Qué significa COP?

Las siglas COP (Conference of the Parties) hace referencia a las Conferencia de las Partes, es decir, a una convención de los países suscritas a la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC). Dicha convención lleva celebrándose ininterrumpidamente durante 24 años. La primera, tuvo lugar en Berlín en 1995.

La importancia de esta convención es vital para nuestro planeta y las sociedades humanas: de nada sirven las advertencias de los científicos, si no hay políticas que puedan llevar a cabo las medidas para ponerle remedio a las situaciones que amenazan nuestras tierras, nuestro océano y toda la humanidad. Y todo ello está en grave peligro si no reducimos drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, la COP25 es especialmente vital, dado que es la última antes de la llegada del tan nombrado Horizonte 2020, es decir, la activación efectiva del Acuerdo de París de la COP21 de 2015, o el compromiso de no superar el umbral de 1,5 grados, que deberá estar activo para enero del nuevo año que está a punto de comenzar.

Pero, ¿de qué se va a hablar en la COP25? ¿Cuáles son las prioridades de la convención, a las puertas de 2020? El World Resources Institute (WRI) ha elaborado un resumen de las prioridades de esta cumbre:

 

1. Ser más ambiciosos con los objetivos del Acuerdo de París

Como comentábamos al principio del artículo, la sociedad se está haciendo cada vez más consciente de la emergencia climática, y esto lleva, como consecuencia, a la necesidad de ser más ambiciosos. Por eso, para esta cumbre 68 países presentaran compromisos climáticos nacionales (los conocidos como NDC) actualizados para 2020. Falta ver, primero, que cumplirán su promesa, y que el resto de países seguirá su ejemplo.

Como detalla el WRI, en la COP25 se espera unificar posturas en las políticas de energía, finanzas y medio ambiente para dirigir la acción hacia una economía baja en carbono. Además, en la COP25 se les indicará a los países cuándo será la próxima ronda de compromisos, y cuándo la CMNUCC elaborará un informe de las medidas que pueden ayudar evaluar el progreso hacia los objetivos del Acuerdo de París.

 

2. Establecer reglas para el mercado del carbono

El uso de los mercados internacionales de carbono fue una de las asignaturas pendientes de la COP24 celebrada en Polonia. Se estableció en el Protocolo de Kioto y consiste, en esencia, consiste en que cada país tiene una tasa máxima de emisión de gases contaminantes. Algunos países no llegan al mínimo (les sobran emisiones) y, por así decirlo, se las compran a países que la sobrepasan. El problema es que esta práctica puede pintar una imagen falsa de los recortes generales de carbono, porque tanto el comprador como el vendedor de créditos de carbono reclamarían la misma reducción de emisiones en sus registros nacionales.

Sin una supervisión adecuada y reglas sólidas, esto podría socavar severamente la acción climática. Las reducciones de emisiones anteriores al objetivo de 2020, las que se incluían bajo el Protocolo de Kioto, podrían contabilizarse para los compromisos climáticos de los países después de 2020, retrasando y debilitando los esfuerzos para de reducción de las emisiones.


3. Acordar un marco temporal común

Más deberes sin hacer de la COP24: establecer la duración del periodo de implementación para las NDC (los compromisos climáticos) de los países.

Los NDC iniciales presentados en 2015 (la COP21 del Acuerdo de París) cubrieron diferentes marcos de tiempo, algunos de 2020 a 2025 y otros de 2020 a 2030.

Durante la última cumbre, los países acordaron tener un marco de tiempo común para futuras rondas de compromisos climáticos (para un período de implementación que comienza en 2031), pero no pudieron ponerse de acuerdo sobre cuál sería la duración exacta de este periodo de implementación.

En Madrid, el objetivo es acordar un marco de tiempo común que requiera que todos los países ejecuten sus nuevas NDC durante un período de implementación de 2031 a 2035, lo que se alinea con la ambición a cinco años establecida en el Acuerdo de París. Si algún país necesita un marco de tiempo más largo, también deberá indicarse y justificarse durante esta cumbre.


4. Acuerdo de revisión de pérdidas y daños

Otro tema que los negociadores abordarán en Madrid es la revisión del Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños (WIM), establecido en 2013 para abordar las pérdidas y daños asociados con los impactos del cambio climático, desde la pérdida del patrimonio cultural y la tierra, hasta los medios de vida y las propias vidas humanas.

En esta cumbre, revisarán la efectividad del WIM y su largo plazo para el WIM: cómo puede mejorarse e incluso el posible establecimiento de un grupo de trabajo sobre financiación de pérdidas y daños.


5. Capacidad financiera ante estos retos

Como detalla el El World Resources Institute, hasta ahora 28 países han confirmado nueve mil setecientos millones de dólares en promesas de contribuciones para la reposición del Fondo Verde para el Clima; 12 de esos países han duplicado al menos sus contribuciones en comparación con 2014. Este es un paso positivo, pero muchos más países deberían contribuir, incluidos los países productores de petróleo. Así que los países desarrollados que aún no han duplicado sus contribuciones también deberán hacerlo.

Eso sí, los países en desarrollo, particularmente aquellos más vulnerables al cambio climático, no pueden intensificar la acción climática sin el apoyo financiero de los desarrollados. Este año, además, los países deberán decidir si el Comité de París y otros órganos de la CMNUCC continuarán ayudando a los países a cerrar la brecha entre el potencial y la realidad, y cómo deberán hacerlo.

Por otra parte, un punto de vista muy interesante a abordar es cómo las acciones climáticas de los países podrían afectar la igualdad en sus sociedades, con lo que se tendrán en cuenta enfoques de transiciones justas, impactos en la salud, y género.

La COP25 es una cumbre especialmente clave y delicada en la que todos los países ponen en juego una enorme responsabilidad. Estas dos próximas semanas, del 2 al 13 de diciembre, el mundo entero mirará hacia Madrid, expectante.

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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