El campo magnético de la Tierra era más poderoso de lo que se pensaba

El primitivo escudo magnético consiguió preservar la atmósfera y con ello la vida en el planeta gracias a su intensidad. No era tan débil.

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En lo más recóndito de nuestro planeta, en el núcleo interno, vórtices de hierro líquido producen nuestro campo magnético, un escudo invisible que protege toda la vida de los increíbles vientos solares. Saber más sobre el campo magnético puede proporcionarnos pistas para comprender la evolución futura de la Tierra, así como la de otros planetas en el sistema solar. Si no existiera el campo magnético, el flujo de partículas de alta energía proveniente del Sol destruiría la capa de ozono y con ello la posibilidad de vida en la Tierra y nuestro paisaje se parecería mucho al desértico Marte, donde el viejo campo magnético colapsó cuando el planeta se enfrió y el núcleo dejó de girar.


¿Cómo han descubierto que el primitivo campo magnético era tan fuerte?

Gracias a unos pequeños cristales encontrados en unas rocas en Australia (rocas de hace más de medio billón de años), que están ayudando a los científicos a desenmarañar la historia antigua del primer campo magnético de nuestro planeta, que desapareció hace cientos de millones de años. Dichos cristales muestran que este escudo, originado unos 350 millones de años después de que se formara la Tierra, era mucho más poderoso de lo que se pensaba, un misterio que podría ayudar a responder la pregunta sobre cómo surgió la vida aquí. Y es que este campo magnético habría protegido la Tierra, su atmósfera, de las partículas de alta energía del sol, y tal vez ayudando a la vida a afianzarse.

Hablamos de una etapa conocida por los geólogos como eón Hádico o Hadeico, que se extendió desde hace 4.550 millones de años hasta hace 4.000 millones de años -de la que existen pistas fragmentarias en rocas de la zona de Jack Hills en Australia Occidental-. Estas rocas contienen diminutos cristales de un mineral llamado circón, el material terrestre más antiguo conocido. Los expertos, empleando nuevos datos paleomagnéticos y geoquímicos, junto con microscopios electrónicos, fecharon y analizaron estos cristales de circón de unas dos décimas de milímetro, en cuyas partículas magnéticas se que quedó grabado el magnetismo de la Tierra en el instante en que se formó el mineral.

"Esta investigación nos dice algo muy importante sobre la formación de un planeta habitable", aclara John Tarduno, geofísico de la Universidad de Rochester, Nueva York (EE. UU.) y líder del trabajo que recoge la revista PNAS. "Una de las preguntas que queremos responder es por qué la Tierra evolucionó como lo hizo y este trabajo nos ofrece aún más evidencia de que el blindaje magnético terrestre se registró muy pronto en el planeta".

 

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¿Qué impulsó el campo magnético?


Sin embargo, el núcleo de la Tierra aún no se había formado. Se formó hace solo 565 millones de años. ¿Entonces? El campo magnético primitivo tuvo que haber sido impulsado por un mecanismo diferente. ¿Qué fue?


“Pensamos que ese mecanismo es la precipitación química del óxido de magnesio dentro de la Tierra”, comentó Tarduno.

El óxido de magnesio, que se había disuelto en el núcleo totalmente líquido durante el mismo impacto que creó nuestra Luna, se movía lentamente desde el núcleo hacia el manto. Ese movimiento también generó una circulación en el núcleo líquido que finalmente crearía el campo magnético primitivo de la Tierra. En el momento en que se acabó el “combustible”, el óxido de magnesio (probablemente por el calor extremo relacionado con el impacto gigante que formó la luna de la Tierra), el campo magnético casi colapsó, según creen los científicos. Pero como el núcleo interno sólido se formó aproximadamente al mismo tiempo, llegó en el momento perfecto para salvar la vida en la Tierra. Justo a tiempo, ya que la formación del núcleo interno proporcionó una nueva fuente energética para alimentar la geodinamo y el escudo magnético planetario que la Tierra posee a día de hoy.

Así las cosas, este estudio ayudará a los científicos a sacar conclusiones sobre la sostenibilidad del escudo magnético de la Tierra y si existen otros planetas dentro del sistema solar con las condiciones idóneas para albergar vida.

 

Referencia: John A. Tarduno el al., "Paleomagnetism indicates that primary magnetite in zircon records a strong Hadean geodynamo," PNAS (2020). www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1916553117

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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