Descubren en nuestra galaxia un agujero negro que no debería existir

El descomunal agujero negro es 70 veces más grande Sol y se encuentra a unos 13.800 años luz de distancia de la Tierra.

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YU JINGCHUAN, PLANETARIO DE PEKÍN

Un agujero negro que tiene 70 veces la masa de nuestra estrella. ¡Es increíblemente pesado!. Algo así es imposible que exista, al menos según las teorías actuales. ¿Cómo es posible?

Se estima que la Vía Láctea contiene 100 millones de agujeros negros estelares, pero el recién descubierto por un equipo internacional de astrónomos liderado por el Observatorio Astronómico Nacional de China, rompe todos los esquemas. El agujero negro hallado en nuestra galaxia
es tan grande que desafía los modelos existentes de cómo evolucionan las estrellas. Se encuentra a unos 13.800 años luz de distancia de nosotros, en la constelación de Géminis.

 

Según la teoría, los agujeros negros en nuestra galaxia que se forman a partir de las muertes explosivas de estrellas masivas, como probablemente hizo este, no deberían pesar más que unos 25 soles.

 

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Sin embargo, el agujero negro, que ha sido bautizado como LB-1,
tiene una masa 70 veces mayor que el Sol. La gran masa de LB-1 cae en un rango conocido como 'brecha de inestabilidad de pares', algo que solo puede ocurrir en estrellas extremadamente masivas. Se supone que las supernovas no deberían haberlo producido (estrellas tan grandes como para formar un agujero negro como este se deberían destruir por explosiones de supernova, no dejar un agujero negro en su lugar), lo que lleva a los expertos a creer que quizá se trate de un nuevo tipo de agujero negro, formado por otro mecanismo físico. LB-1 es el doble de masivo de lo que los científicos creían posible, dijo Liu Jifeng, profesor del Observatorio Astronómico Nacional de China que dirigió la investigación.

 

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"LB-1 es el doble de masivo de lo que creíamos posible. Ahora los teóricos tendrán que asumir el desafío de explicar su formación", aclara el experto.

 

 

¿Cómo fue detectado?



Los agujeros negros, a menos que estén acumulando activamente materia -que entonces sí brilla en varias longitudes de onda en todo el espectro-, son literalmente invisibles. N
o emiten ninguna radiación que podamos detectar; por tanto, sin luz, sin ondas de radio, sin rayos X... ¿cómo podemos detectarlo? No poder observarlo no significa que no tengamos herramientas de detección que infieran su presencia.

 

Se emplea el método de velocidad radial como una de las principales formas para buscar y confirmar la existencia de exoplanetas difíciles de ver, pues ejercen una pequeña influencia gravitacional en sus estrellas. Y, lógicamente, también podemos emplear este procedimiento par encontrar otros objetos invisibles, como un agujero negro.

 

Gracias a la combinación del Telescopio Espectroscópico de Fibra de Objetos Múltiples de Área de Cielo Grande (LAMOST) en China, el poderoso Gran Telescopio Canarias en España y el Observatorio Keck en Estados Unidos, los científicos descubrieron el objeto tan increíble que habían encontrado. Buscando estrellas que orbitan un objeto invisible, arrastradas por su gravedad, solo un agujero negro y uno de tamaño descomunal se ajustaba a la descripción, según exponen en su estudio publicado en la revista Nature.

 

La estrella, de unos 35 millones de años y con una velocidad de ocho veces la masa del Sol, está orbitando el agujero negro cada 79 días en lo que los investigadores llamaron una órbita "sorprendentemente circular".

 

Está claro que LB-1 se ha convertido de improviso en uno de los objetos más interesantes de la Vía Láctea, y es probable que, a partir de ahora, se realicen múltiples observaciones de seguimiento de este descomunal y particular agujero negro.

 

Referencia: Jifeng Liu et al. 'A wide star-black-hole binary system from radial-velocity measurements', Nature, November 2019. DOI: 10.1038/s41586-019-1766-2

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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