Descubren el primer planeta gigante alrededor de una enana blanca

Las observaciones indican que el exoplaneta en cuestión, de tipo Neptuno, se está evaporando.

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ESO

Por primera vez en la historia, un equipo de astrónomos ha descubierto gracias al Very Large Telescope de ESO, un planeta tipo Neptuno orbitando en torno al remanente de una estrella muy parecida al Sol.

 

El planeta, que es mucho más grande que la estrella muerta a la que orbita, unas cuatro veces más grande que la enana blanca, fue descubierto a través del disco de gas creado por su atmósfera en evaporación. La enana blanca tiene aproximadamente el mismo tamaño que la Tierra. El planeta orbita alrededor de la estrella una vez cada 10 días; debido a esta corta distancia, está dejando un rastro de gas compuesto de hidrógeno, oxígeno y azufre a su paso, formando un disco de gas alrededor de la estrella. Es curioso porque, hasta ahora, no ha habido evidencia de un planeta que haya sobrevivido la transición de una estrella a una enana blanca, exponen los investigadores.

 

Este sistema único nos da pistas sobre cómo podría ser nuestro propio sistema solar en un futuro lejano.

 

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Los datos

 

El análisis de las huellas espectrales de la enana blanca WD J0914 + 1914 reveló rastros extraños de una química perteneciente a un gigante gaseoso, revelando un sistema estelar muy diferente a todos los que hemos visto hasta la fecha.

Utilizando datos recopilados como parte del
Sloan Digital Sky Survey (SDSS), el equipo internacional de astrónomos descubrió los signos de un planeta similar a Urano orbitando tan cerca de la enana blanca distante que el planeta está siendo desmaterializado poco a poco.

Las enanas blancas representan el final de la vida de una estrella, pues una vez que su suministro de combustible se ha agotado, estos objetos cósmicos colapsan bajo su propia gravedad, exprimiendo toda esa masa, se hacen cientos de veces más grandes y envuelven los planetas cercanos.

 

En el caso de nuestro sistema solar, este evento futuro incluirá Mercurio, Venus e incluso la Tierra, que serán consumidos por el Sol en unos 5.000 millones de años. Finalmente, las estrellas similares al Sol pierden sus capas externas, dejando solo un núcleo quemado, una enana blanca. Dichos restos estelares aún pueden albergar planetas, y se cree que muchos de estos sistemas estelares existen en nuestra galaxia. Sin embargo, hasta ahora, los científicos nunca habían encontrado evidencia de un planeta gigante sobreviviente alrededor de una enana blanca.

 

La detección de un exoplaneta en órbita alrededor de WDJ0914 + 1914, ubicada a unos 1500 años luz de distancia en la constelación de Cáncer, puede ser la primera de muchas estrellas en órbita.

"Fue uno de esos descubrimientos fortuitos"
, dice el investigador Boris Gänsicke, de la Universidad de Warwick (Reino Unido), quien dirigió el estudio que recoge la revista Nature.

 

Los investigadores habían estudiado ya alrededor de 7.000 enanas blancas en el sondeo Sloan Digital Sky Survey y descubrieron algo sorprendente: una era diferente a las demás. Al analizar las sutiles variaciones en la luz de la estrella, encontraron rastros de elementos químicos en cantidades que los científicos nunca antes habían observado en una enana blanca. "Sabíamos que tenía que haber algo excepcional en este sistema, y especulamos que podría estar relacionado con algún tipo de remanente planetario".

 

Al ejecutar los datos espectrales a través de un programa de simulación, el equipo pudo modelar las condiciones que podríamos esperar en el entorno más cercano de WD J0914 + 1914. La mezcla de agua y sulfuro de hidrógeno sugirió que un planeta gaseoso con una composición similar a la de nuestros gigantes, como  Neptuno y Urano, estaba perdiendo su atmósfera.

Para que el gigante se vaporice de esta manera, necesitaría estar cerca de la enana blanca. Los investigadores estiman que sería alrededor de 10 millones de kilómetros.

"El descubrimiento también abre una nueva ventana al destino final de los sistemas planetarios", comentó el investigador principal, Boris Gänsicke, de la Universidad de Warwick en el Reino Unido y líder del estudio.

Incluso con esta evidencia de un gigante gaseoso en órbita alrededor de una enana blanca, no está claro
si se trata de una anomalía o si simplemente no habíamos buscado lo suficiente como para encontrar otros ejemplos.

Teniendo en cuenta que nuestro propio Sol está destinado a convertirse en una enana blanca, sería interesante encontrar más ejemplos que pudieran darnos una idea del futuro lejano de nuestro propio sistema solar.

 

"Hasta hace poco, muy pocos astrónomos se paraban a pensar en el destino de los planetas que orbitaban estrellas moribundas. Este descubrimiento de un planeta que orbita cerca de un núcleo estelar acabado demuestra firmemente que el Universo está desafiando una y otra vez a nuestras mentes, impulsándonos a ir más allá de nuestras ideas establecidas", concluye Gänsicke.

 

 

 

Referencia: Accretion of a giant planet onto a white dwarf star, Nature (2019). DOI: 10.1038/s41586-019-1789-8 , https://nature.com/articles/s41586-019-1789-8

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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