7 consejos del astronauta Chris Handfield para dominar el teletrabajo

Los astronautas tienen que pasar semanas, e incluso meses, encerrados con las mismas personas. Se enfrentan al estrés, a la soledad y al aislamiento y aun así hacen su trabajo.

Salas de trabajo muy pequeñas y desordenadas. Jefes que están encima de ti constantemente. Aislamiento de amigos y compañeros, en definitiva, una situación irritante.

Es probable que todos nos hayamos enfrentado a estos problemas mientras intentábamos adaptarnos al teletrabajo durante la crisis del coronavirus. Pero mucho antes de la pandemia, un grupo de personas ya estaba luchando con desafíos parecidos, a un nivel totalmente diferente.

Los astronautas saben sobre teletrabajo

Piénsalo: no hay trabajo más remoto que en el espacio exterior. Los astronautas tienen que pasar semanas, e incluso meses, encerrados con las mismas personas. Se enfrentan al estrés, a la soledad y al aislamiento y aun así hacen su trabajo. Por supuesto, no tienen que lidiar con niños llorando o gatos interrumpiendo durante las videollamadas de trabajo, pero los astronautas definitivamente saben un par de cosas sobre el teletrabajo.

Por eso me encantó haber tenido la oportunidad de hablar con el astronauta Chris Hadfield sobre cómo podemos sobrevivir y adaptarnos a la nueva realidad del teletrabajo. Chris Hadfield es uno de los astronautas más famosos desde Neil Armstrong, ha estado en el espacio en tres ocasiones, incluyendo un periodo de cinco meses a bordo de la Estación Espacial Internacional, durante la cual grabó una versión inolvidable del clásico de David Bowie "Space Oddity", que ha sido visto más de 47 millones de veces en YouTube.

Tras la entrevista estas son las siete ideas clave que nos dio el astronauta Chris Hadfield para prosperar en la era del teletrabajo:

Olvidarse del 'solía ser'

Primero, Chris se pone serio. Sí, muchos de nosotros echamos de menos los "buenos viejos tiempos": trabajar junto a los compañeros, tener una oficina tranquila a la que ir, incluso poder salir a tomar un café rápido. Pero siempre hemos tenido que vivir y trabajar dentro de unos límites establecidos, y ahora, acabamos de recibir unos nuevos. Aunque la reacción normal es rebelarse contra esos límites y recordar cómo solían ser las cosas, la realidad es que aceptar lo que viene es mucho más útil.

Chris explica que esto lo aprendió mientras vivía en la Estación Espacial Internacional, donde pasó 144 días seguidos (146, si cuentas el viaje de ida y vuelta) con otros astronautas dentro de un espacio habitable no más grande que una casa modesta. En cierto modo, estaba atrapado, atrapado a más de 400 kilómetros sobre la Tierra sin ningún lugar a donde ir. Pero, pero por otra parte, ¿no había estado atrapado en la Tierra toda su vida, atado por la gravedad y aislado del resto del universo? En lugar de concentrarse en las nuevas limitaciones, centró su energía en buscar nuevas oportunidades (incluyendo tocar la guitarra mientras flotaba) y sacó el máximo provecho de la experiencia.

La creencia de que 'todo el mundo es idiota'

Es probable que todos hayamos tenido "uno de estos días" últimamente. Las reuniones en Zoom están siendo imposibles. Los compañeros te interrumpen; los clientes ignoran tus sugerencias; tu jefe aún no sabe cómo compartir su pantalla. Y con la familia es aún peor: los niños siguen irrumpiendo, las mascotas corren por la casa... estás a punto de perder la cabeza y hacerles saber lo idiotas que son todos.

No lo hagas. Chris explica que tuvo muchos de estos días en la nave espacial. Pero se dio cuenta de algo: cuando todos los demás miembros de la tripulación actuaban como idiotas, el problema no eran ellos, era él. Él era el imbécil. Ellos solo respondían a su energía, y su estado de ánimo cambiaba al percibirlos. Para recuperar la calma, se tomaba un descanso y pasaba 30 minutos componiéndose y descomprimiéndose (en sentido figurado, por supuesto). Parece un planteamiento que podría ser igual de útil aquí en la Tierra.

La conexión importa (y ahora lo tenemos todo)

Chris señala que, en su vuelo inicial en 1995, el contacto con la Tierra se limitó a comunicarse con El Centro de Control de Misión y a la transmisión ocasional de radioaficionados que duraba un par de segundos. Cuando se embarcó en su tercer vuelo en 2012-2013, la estación espacial tenía acceso a Internet. Pudo comunicarse con gente de todo el mundo usando las redes sociales como LinkedIn y Twitter. Para Chris, los beneficios psicológicos fueron enormes, alivió el aislamiento y enriqueció enormemente su experiencia.

La pandemia ha provocado cambios disruptivos en muchos aspectos de nuestro trabajo y de nuestra vida, pero vale la pena pararse e imaginar cómo de aislado sería todo si no contáramos con la tecnología que tenemos a nuestra disposición hoy en día. Las redes sociales, aunque no son perfectas, permiten compartir ideas y experiencias con personas de nuestro alrededor y de todo el mundo. Y, por mucho que todos estemos "alejados", el vídeo lleva esas relaciones a un nivel completamente nuevo. Chris señala que siempre que había un tema o problema complejo en la estación espacial, como un fallo en los circuitos o un experimento con nanopartículas, utilizaban el vídeo para hacerlo bien. Así que enciende esa cámara de Zoom en casa, ¡incluso si tienes un mal día!

El poder reconfortante de la inactividad

Así que, sí, la tecnología moderna de la comunicación ha hecho posible la experiencia del teletrabajo. Pero hay otra cara de la moneda: para muchos de nosotros, trabajar desde casa ahora significa que estemos 'siempre pendientes'. El estrés del trabajo nunca es más que un mensaje de Slack, una llamada de Zoom o un correo electrónico antiguo.

Chris tiene una gran analogía para ilustrar el poder reconfortante de hacer un descanso y aprovechar la inactividad. Mientras la Estación Espacial Internacional avanza a 27.000 kilómetros por hora, una red de satélites geoestacionarios la mantiene en constante comunicación con el Centro de Control de Misión. Pero hay una pequeña excepción. Durante unos cuatro minutos, en algún lugar del Océano Índico, la comunicación se interrumpe. El Centro de Control de Misión utiliza esta interrupción para ir al baño, tomar un bocadillo y volver con las pilas cargadas. Conclusión: a todos nos sienta bien un poco de tiempo de inactividad forzada de nuestros dispositivos. ¡No te olvides de hacerlo!

El peligro del momento de 'abandonar'

Esto no tiene mucho que ver con el espacio exterior, pero sí con el momento que estamos viviendo. Conozco a muchas personas de diferentes edades que están hartándose estos días. Ya se han cansado de usar Slack o de intentar saber cómo funciona FaceTime. Están agobiados por las nuevas herramientas y los nuevos paradigmas. Solo quieren que las cosas vuelvan a la normalidad.

Chris tiene un remedio para todo esto. Pregúntate a ti mismo: ¿En qué año decidí 'abandonar'? ¿Cuándo me alejé de adoptar ideas nuevas y probar cosas nuevas? ¿En qué década o año he decidido quedarme atrapado? Da un poco de miedo, pero a medida que envejecemos tendemos a fijarnos en el tiempo y a ser más inflexibles en nuestras actitudes. Hacer un balance, tomar nota de nuestra actitud y hacer un esfuerzo deliberado para dar un paso atrás puede ser extraordinariamente estimulante. Y recuerda: las cosas nunca se moverán tan lentamente como ahora... así que abróchate el cinturón para el viaje que tienes por delante.

Redefinir tu 'nosotros'

Este consejo va mucho más allá de la dinámica de una oficina a diastancia. Cuando la frustración se desborda, en el trabajo, la vida o la sociedad en general, hay una tendencia a señalar con el dedo y culpar a los demás. Nosotros tenemos razón; ellos están equivocados. Nosotros lo entendemos; ellos no. La mentalidad de 'nosotros' contra 'ellos' es la que prevalece, y las diferencias crecen hasta que parecen insuperables.

Desde el espacio, las cosas se ven muy diferentes. Chris señala que, ya sea volando sobre su ciudad natal o sobre ciudades a medio mundo de distancia, el paisaje se veía muy similar: río, borde del puerto, vías de tren, etc. Orbitando una vez cada 92 minutos, se dio cuenta de que la Tierra para nada era tan grande. En el fondo, la experiencia humana es sumamente homogénea, y las diferencias entre nosotros son, en gran parte, imaginarias. Su 'nosotros' se expandió más allá de sus propios detalles y lugares para cubrir todo el planeta. Ahora, más que nunca, parece que vale la pena recordarlo.

El futuro se asemeja más a Star Trek que a Star Wars

 

Me pondré un poco friki... Star Wars, por extraordinaria que sea, ofrece una visión contradictoria e incluso distópica del futuro, una lucha entre la luz y la oscuridad llena de violencia intergaláctica. Star Trek, sin embargo, ofrece una visión mucho más utópica: la humanidad (y también los no humanos) uniéndose para explorar el espacio y avanzar en la ciencia.

Para Chris (y para mí también) el futuro que nos espera a todos se asemeja más a Star Trek que a Star Wars. Sí, nos enfrentamos a retos extraordinarios, desde soportar la pandemia hasta abordar el racismo y la desigualdad del sistema y encontrar soluciones al cambio climático. Pero, como especie, estamos haciendo un gran trabajo cuidando más a los demás ahora que en cualquier otro momento del pasado, ya sea que se mida por el promedio de vida, la mortalidad infantil, las tasas de pobreza mundial y muchas otras mediciones. Los tiempos son duros, pero hay una razón real para el optimismo racional acerca de hacia dónde nos dirigimos. Alejarse, con ese tipo de perspectiva antropológica en mente, puede marcar la diferencia.

 

Ryan Holmes, Presidente del Consejo Administrativo y co-fundador de Hootsuite

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