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Mary Somerville, la primera científica

La historia de la ciencia está plagada de multitud de historias interesantes y personajes brillantes, aunque la mayoría de ellos acaban pasando a un segundo plano, por el avance inexorable del mundo. Una de estas figuras es sin duda la de Mary Somerville.

Mary Somerville, la primera científica (Jose Luis Oltra)

La historia de la ciencia está plagada de multitud de historias interesantes y personajes brillantes, aunque la mayoría de ellos acaban pasando a un segundo plano, por el avance inexorable del mundo. Una de estas figuras es sin duda la de Mary Somerville.

Mary Somerville nació en Escocia en 1780, hija de un vicealmirante de la Marina Real del Reino Unido, Sir William George Fairfax, y la aristócrata escocesa Margaret Charters. Su madre le enseñó a leer ya desde joven y a los diez años fue enviada a una escuela para que aprendiera a escribir y algo de gramática inglesa y francesa, algo poco habitual en las niñas de su época. Más tarde fue enviada a aprender costura, pues su familia lo consideró más apropiado. Sin embargo su madre quiso fomentar la educación de Mary y a los 13 años fue enviada a Edimburgo, donde mejoró su escritura, aprendió aritmética y fue autodidacta en el estudio del latín, actitud fomentada por su tío el doctor Thomas Somerville. Esto le permitió leer y nutrirse de los libros que formaban la biblioteca personal de su padre y de su tío, de los que aprendió las bases de la geometría y el álgebra. También aprendió a tocar el piano, griego para poder leer a los clásicos en versión original y hasta fue instruida en arte.

Mary se casó dos veces. Su primer marido, su primo lejano, el teniente Samuel Greig, consideraba que el conocimiento matemático y científico no era apropiado para las mujeres y durante esa época Mary se centró en estudiar francés. Su segundo marido también fue primo suyo, William Somerville, hijo del mencionado Dr Somerville.

Tras la muerte de su primer marido recibió una herencia que le permitió cierta libertad para perseguir sus intereses científicos. Estudió matemáticas y los Principia de Newton y bajo la tutela de un profesor en la universidad de Edimburgo profundizó en varios temas, llegando a resolver algunos problemas matemáticos planteados que la llevaron a ganar reconocimiento en incluso una medalla de plata en 1811. Su estudio de las obras de Laplace, donde recopilaba los avances más importantes en gravitación en los 50 años posteriores a la publicación de la teoría por parte de Newton, le dio confianza en su capacidad de profundizar en estos temas. Recopiló una sólida colección de textos científicos entre los que se incluían obras de Lacroix, Biot, Poisson, Lagrange y Euler.

Somerville mostró interés en la relación entre la luz y el magnetismo, su primer trabajo científico se tituló “Las propiedades magnéticas de los rayos violetas del espectro solar”. Mary Somerville pronto consiguió fama como una distinguida matemática. Enseñó matemáticas a una joven Ada Lovelace y su traducción de la Mecánica Celeste de Pierre-Simon Laplace fue utilizada como libro de texto en varias universidades durante más de 50 años. Somerville no se limitó a traducir el texto sino que simplificó y aclaró algunos puntos especialmente técnicos o descritos en lenguaje enrevesado, además de introducir nuevas técnicas de cálculo no presentes en la obra original.

Mary Somerville, la primera científica

Mary Somerville

Varios de sus libros le dieron fama en el mundo anglosajón y le permitieron continuar sus costosas investigaciones científicas. Entre los más destacados se encuentran “Sobre la conexión de las ciencias físicas” o “Geografía física”, libros que vendieron miles de copias (un hito para la época) y fueron traducidos a su vez a varios idiomas. Su último libro “Ciencia molecular y microscópica” fue también un éxito instantáneo, aunque la propia Somerville se arrepintió de haberlo escrito. Le llevó casi 10 años de trabajo completarlo y consideró que debería haber invertido más tiempo en el estudio y el avance de las matemáticas.

A pesar de su arrepentimiento la comunidad científica de su época la tenía en alta consideración. Ella fue la primera persona en ser referida como científica (o científico). Lo cual es un honor, aunque no por el motivo que podría parecer. A los grandes estudiosos de la ciencia hasta ese momento se les llama “hombres de ciencia” (men of science, en inglés) y Somerville fue la primera persona para la que ese calificativo se neutralizó en la expresión “scientist”. Aunque en la actualidad haya quien discuta sobre la necesidad del lenguaje inclusivo está claro que “man of science” no representaba a Mary Somerville. Esta nueva expresión caló y ha perdurado hasta nuestros días.

Mary fue también la primera persona en firmar la petición de John Stuart Mill de permitir el sufragio femenino. Ella, como mujer prominente en la cultura británica fue elegida como primera votante de dicha petición, que no llegaría a fruto pues el sufragio femenino se aprobaría (con ciertas restricciones) en 1918 en Reino Unido y sin ellas en 1928. Tal era la consideración que se le tenía que Mary Somerville, junto con Caroline Herschel, fue la primera mujer en ser elegida Miembro Honorífico de la Royal Astronomical Society.

En su autobiografía Somerville escribió sobre lo adversas que eran las leyes británicas hacia las mujeres y detalló los problemas que tuvo desde bien pequeña para recibir una educación formal por el hecho de ser mujer. La historia y las limitaciones y prejuicios que nos auto imponemos, sin criterio alguno, nos han privado de disfrutar de todo el potencial de personas como Mary Somerville. Aunque poco a poco vamos dándonos cuenta de los errores del pasado, aún queda mucho por hacer.

Referencias:

  • "Mary Fairfax Somerville", Biographies of Women Mathematicians, Agnes Scott College

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