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Las primeras estaciones espaciales

Uno de los objetivos de la carrera espacial es establecer una base permanente en órbita terrestre; un sueño convertido en realidad con la Estación Espacial Internacional, la culminación de un prolongado esfuerzo tecnológico llevado a cabo por rusos y norteamericanos que comenzó a principios de los años 70.

Las primeras estaciones espaciales (Miguel Angel Sabadell)
El 19 de abril de 1971 los soviéticos pusieron en órbita la primera estación espacial, bautizada con el nombre de Salyut 1, que se mantuvo en órbita durante 175 días. El programa soviético se basaba en tres elementos: la estación espacial propiamente dicha, los vehículos Soyuz -una red de autobuses espaciales utilizados para el transporte de cosmonautas desde y hacia la Tierra- y los vehículos automáticos de abastecimiento Progress.
El 7 de junio, y tras un intento fallido el 24 de abril, los cosmonautas Georgi Dobrovolsky, Vladislav Vokov y Victor Patsayev ocuparon por primera vez en la historia una estación espacial, donde estuvieron 23 días y 18 horas. Lamentablemente, el éxito se vio empañado por la desgracia: durante el viaje de regreso, el 30 de junio, y sólo a media hora del aterrizaje, los tres fallecieron de una embolia. ¿Qué había ocurrido? Al parecer la causa de la muerte estuvo en una despresurización de la nave de transporte Soyuz al haberse quedado abierta una válvula en el momento de separarse de la estación.

La respuesta norteamericana

Dos años después, el 14 de mayo de 1973, los norteamericanos ponían en órbita la estación Skylab. Dicen que las desgracias nunca vienen solas, y a la NASA también le acechó la mala suerte. Por culpa de las inevitables vibraciones del despegue, los sistemas de apertura de uno de los dos paneles solares se bloquearon y, además, quedó destruido una parte del escudo térmico de la estación. La consecuencia de este desastre es que se redujo a la mitad la energía eléctrica disponible. Con el sistema de refrigeración funcionando muy por debajo de su capacidad y con el escudo térmico destinado a proteger la estación del calor del Sol seriamente dañado, la temperatura en el interior era tan alta que no se podía vivir allí. Para que la misión no fuera un completo fracaso, la primera tripulación tuvo que colocar al Skylab una sombrilla para protegerlo del calor de los rayos solares.
Estación Skylab

La estación Skylab

Con todo, las condiciones de vida no era muy confortables. En la segunda misión, los tres astronautas sufrieron náuseas y mareos. Mejor libradas salieron las arañas Anita y Arabella, enviadas al espacio para estudiar cómo construían sus telarañas en condiciones de microgravedad. Y mientras los astronautas vomitaban, ellas tejieron incansablemente sus telarañas. Tras la tercera misión, la estación fue abandonada, desintegrándose en la atmósfera el 11 de julio de 1979. Sus restos cayeron esparcidos en un área que fue desde el océano Índico a Australia occidental.

Una estación espacial mítica

En 1976 los soviéticos empezaron a diseñar una estación modular. Las dos anteriores, la Salyut y la Skylab, eran construcciones enteras, no se podían desmontar. La idea era construir una nueva estación a la que se pudieran unir diferentes módulos en los que se llevarían a cabo los experimentos científicos: así nació el complejo Mir, un cilindro de trece metros de largo y con un peso de 20 toneladas, al cual se unían los diferentes módulos. El primer elemento de la estación, el módulo principal, se lanzó el 20 de febrero de 1986: era el corazón de la estación espacial, que contenía la ‘casa’ de los astronautas y el lugar desde donde se controlaba todo el complejo, con la ayuda de seis ordenadores: la tripulación podía vigilar y dirigir tanto los sistemas principales como el equipo científico además de pilotar la estación.
La estación Salyut

La estación Salyut

En la zona donde vivían los astronautas se encontraba la cocina, los aseos y los dormitorios. Cada astronauta tenía su propia cabina con una silla, un saco de dormir y una portilla. El aseo tenía lavabo, retrete y ducha. Y para que luego nos quejemos de lo pequeños que hacen los pisos hoy en día, la zona de operaciones, el lavabo y los seis dormitorios se encontraban en un cilindro de algo más de trece metros de largo por cuatro de diámetro. A pesar de que en condiciones de microgravedad no se distingue arriba de abajo, sus diseñadores quisieron darle un toque más cálido y confortable, para hacer de la vida de los astronautas más acogedora. Así, distinguieron el suelo de las paredes y el techo, colocando alfombras en el suelo, pintando las paredes de color y el techo de blanco, donde se colocaron los fluorescentes.
La estación Mir

La estación Mir

El módulo de mando poseía cinco puertos de atraque en el compartimento de transferencia, situado en la parte delantera de la estación. Uno estaba justo sobre el eje de la estación y los otros cuatro estaban dispuestos a su alrededor separados entre sí 90 grados, como las aspas de un molino. También había un último puerto al final de la estación. Cualquier nave que atracase en la parte delantera lo hacía en el puerto situado en el eje de la estación. Desde allí un ‘brazo’ mecánico movía los módulos hacia los puertos laterales donde los colocaba y quedaban instalados para su uso. En marzo de 2011 la estación fue sacada de órbita, después de que se decidiera suspender toda financiación. Yuri Koptev, director de la agencia espacial rusa entre 1002 y 2004, estimó el coste total del programa Mir en 4 200 millones de dólares.

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