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El hombre más listo del siglo XX. Y no era Einstein

Para la mayoría de nosotros Albert Einstein es la imagen del hombre más inteligente. Sin embargo, hay quien dice que en realidad el hombre más listo del siglo pasado fue Von Neumann, alguien a quien pocos conocen y al que debemos mucho.

El hombre más listo del siglo XX. Y no era Einstein (Miguel Angel Sabadell)
El matemático Paul Hamos dijo en cierta ocasión que hay dos tipos de genios: los que son como todo el mundo pero a un nivel mucho más alto, y los que parecen poseer un toque que va más allá de lo humano. Uno de estos seres a años-luz del resto de los mortales fue el húngaro John von Neumann (Margittai Neumann János Lajos), el científico cuyo trabajo nos introdujo en el mundo de los ordenadores, los robots y la inteligencia artificial.
Nació el día de los inocentes de 1903, y no hay duda que era realmente era un genio. Con seis años dividía mentalmente dos números de ocho cifras y bromeaba con su padre en griego clásico. Dos años más tarde ya sabía cálculo y demostraba su impresionante memoria recitando una página de la guía de teléfonos de Budapest entera, con nombre, apellidos y números de teléfono. Neumann tenía memoria eidética. En una ocasión, al ver que su madre dejaba de coser y, abstraída, miraba al cielo, Neuman lo preguntó: “madre, ¿qué está calculando?”
El hombre más listo del siglo XX

En la universidad

El joven John fue admitido como estudiante en la Universidad de Budapest, que utilizaba como base de operaciones en sus viajes a Berlín para escuchar a Einstein hablar de mecánica estadística, a Zurich para participar en el programa de ingeniería química de su prestigioso Instituto Politécnico y a Gotinga, donde acabaría estudiando bajo la supervisión del famoso matemático David Hilbert. De este modo, y con 22 años, Von Neumann coronó esta febril actividad con dos títulos: un diploma del Politécnico de Zurich en ingeniería química y un doctorado summa cum laude en matemáticas por la Universidad de Budapest. Y de propina, excelentes notas en física y química experimental.
Con 26 años Von Neumann era una figura resplandeciente en el panorama científico mundial. En el otoño de 1929 Oswald Veblen, del departamento de matemáticas de la Universidad de Princeton le invitó a dar unas conferencias “sobre algún aspecto de la mecánica cuántica”. Neumann aceptó y después de pasar un tiempo allí llegó a la conclusión de que los Estados Unidos y él estaban hechos el uno para el otro.
John von Neumann

John von Neumann

Ciencia y política

Neumann jugó un destacado papel en la política norteamericana cuando se le eligió como miembro de la Comisión para la Energía Atómica y se dice que pudo servir como modelo a Stanley Kubrick para el personaje del doctor Strangelove, el genio loco interpretado por Peter Sellers en su película ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. Y no era para menos. Neumann fue una de las cabezas pensantes que aclaró a los ciudadanos norteamericanos lo que eran tanto la bomba atómica como los rusos y se declaró un esforzado garante del conocido refrán ‘quien golpea primero, golpea dos veces’: para él lo mejor era atacar primero a la Unión Soviética, lo que demuestra que a un intelecto brillante no tiene porqué acompañarle un corazón pacifista.

Una arrolladora personalidad

Quizá lo que más llame la atención a quienes piensan que los científicos son unos seres aburridos sea la profunda devoción de Von Neumann por dar fiestas, donde derrochaba encanto y era capaz de abrumar a sus interlocutores manteniendo una conversación en cuatro idiomas diferentes. Según contó un amigo suyo, sus fiestas “eran fantásticas. Von Neumann era una persona tremendamente ingeniosa, llena de vida, y más gordo que yo. Sabía divertirse”. Eso sí, seguía la tradición del genio distraído. En cierta ocasión salió de su casa de Princeton porque tenía una cita en Nueva York. A mitad de camino se detuvo y llamó a su mujer: “Oye, ¿para qué tengo que ir yo a Nueva York?”
Pero quien quisiera conocerle mejor se enfrentaba ante un muro impenetrable. Adicto al trabajo, no podía decirse que fuera una persona sensible: sus sentimientos, si los tuvo, los ocultó bajo toneladas de hielo. En Princeton se decía que Neumann era un semidiós que había hecho un estudio detallado de los seres humanos y los imitaba a la perfección. Claro que su elección fue la de un ser humano rico, pues gracias a su genio amasó una considerable fortuna. A este semidiós le encantaba la ropa cara, los chistes verdes, los buenos vinos, los coches rápidos, la comida mexicana y -evidentemente- las mujeres.
Asistir a sus seminarios era toda una prueba de rapidez a la hora de tomar notas. Con letra pequeña y apretujada escribía en una esquina de la pizarra una fórmula y la borraba, luego otra y la borraba, y así durante toda su charla: lo llamaban “demostración por borradura”.
John von Neumann

¿Qué hizo Von Neumann?

Teoría de la computación, matemáticas, física cuántica... Enumerar sus logros sería demasiado prolijo, pero quizá nos baste con unos cuantos:
1) Dentro de un millar de años, si la Humanidad todavía existe, puede que saltemos a las estrellas. Las distancias son enormes y no sabemos bajo qué soles encontraremos planetas habitables, pero la exploración automática podrá ponerse en marcha. Y todo gracias a las sondas de Von Neumann. En 1940 demostró matemáticamente que los autómatas autorreproductores eran posibles, esto es, que no existe ningún condicionante teórico que prohíba la existencia de este tipo de máquinas. A partir de esta idea, los físicos Frank Tipler y John D. Barrow propusieron todo un plan de colonización de la Vía Láctea de forma que, en el peor de los casos, una civilización avanzada lo lograría en tan solo 30 millones de años. Un lapso muy breve en lo que es el tiempo cósmico.
2) La moderna teoría de juegos nació en 1944, cuando apareció el libro de von Neumann y Morgenstern The Theory of Games and Economic Behavior, que mereció un artículo en primera página en The New York Times. Los autores afirmaban que la economía era totalmente acientífica y debía dedicarse un esfuerzo considerable para desarrollar una teoría. En el libro ponían la primera piedra, con su análisis de los juegos de suma cero -beneficios más pérdidas igual a cero- para dos personas. Von Neumann ya había llegado en 1928 a importantes conclusiones observando las partidas de póquer -un juego de suma cero con varios jugadores-.
3) El mapa del tiempo previsto para mañana o el fin de semana que podemos ver en las pantallas de nuestros televisores hace ya mucho tiempo que dejó de hacerse a mano. Al menos, el proceso manual ha pasado a un segundo plano. Esto es algo que le debemos von Neumann, que en 1947 se le ocurrió que los recién nacidos ordenadores (a los que ayudó a nacer) podrían ponerse al servicio de la meteorología.

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