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El truco de ilusionismo más mortal de la historia

La fascinación de la magia está en que el ilusionista parece saltarse las leyes de la naturaleza, aunque en realidad usa la ciencia y la técnica para hacer creernos creer que es capaz de hacerlo. Solo que, a veces, esa misma técnica puede provocar una desdicha.

El truco de ilusionismo más mortal de la historia (Miguel Angel Sabadell)
En 1856, una serie de revueltas en Argelia estaban poniendo en jaque al gobierno francés: los morabitos habían sublevado al pueblo musulmán en el norte gracias a que habían convencido a sus compatriotas que poseían poderes sobrenaturales. Para contrarrestar estas 'fake news' los franceses enviaron a su mago más famoso, Robert Houdin: él era su último recurso.
Uno de los trucos que debía desacreditar era el clásico de la bala atrapada, con el que probaban que las armas de fuego no les hacían daño. Houdin así lo hizo. Un día un morabito le retó a probar su invulnerabilidad. Houdin le dijo que era gracias a cierto talismán que se había dejado en Argel, pero si le dejaba rezar 6 horas lo haría sin él. Quedaron a la mañana siguiente. El morabito sacó dos pistolas, las cargó con pólvora, sacó un puñado de balas y pidió a Houdin que escogiese dos. El morabito apuntó y disparó: con una sonrisa el francés mostró la bala atrapada entre los dientes. Houdin tomó su pistola y dijo: "Tú no puedes hacerme daño, pero mi habilidad es más peligrosa que la tuya; ¡mira!". Disparó contra una pared: la cal saltó y en el lugar del impacto una gota de sangre resbaló hacia el suelo.
¿Cómo consiguió el milagro? El mismo Houdin lo contó en sus memorias. Mediante un pase cambió las balas por otras que fabricó con cera y frotadas en grafito –en eso invirtió las 6 horas que pidió para rezar–. En su interior, hueco, había depositado una gota de sangre extraída de su pulgar. Al introducir con la baqueta la bala dirigida a él se rompió, y en el disparo sólo se oyó el estallido de la pólvora. La otra bala la introdujo con cuidado para no romperla y al impactar en la pared liberó la sangre que contenía.
El riesgo corrido por Houdin fue inmenso. La rutina de la bala atrapada ha llevado a la tumba a 16 magos: el último fue Fernando Tejada en 1988 en Columbia (EE UU). Y es que demasiadas cosas pueden ir mal. Así, en 1880 Raoul Curran murió porque un espectador salió al escenario y sin previo aviso disparó al tiempo que decía: “¡Atrapa ésta!”.

La muerte de mayor mago chino

Eso ocurrió la tarde del 23 de marzo de 1918. El Teatro Wood Green Empire de Londres se encontraba repleto. El público estaba encantado con el show mágico que estaban presenciando. A mitad de función sonó un redoble. Un par de hombres armados con mosquetes salieron a escena. Al otro lado se encontraba el mago Chung Ling Soo sosteniendo un plato delante de su cuello. Los mosqueteros dispararon y el mago cayó al suelo, sangrando. La ilusión había terminado en tragedia. Fue el final del más grande de los magos chinos.
Chung Ling Soo

Chung Ling Soo

Solo que no era chino. Su verdadero nombre era William Ellsworth Robinson y había nacido en Nueva York. El momento cumbre de su espectáculo era el efecto la bala atrapada: se disparaban varias balas contra Soo que, aparentemente, cogía al vuelo y luego caían sobre un plato. Tras la investigación policial se pudo descubrir cuál era el truco utilizado por Soo. Su mujer daba a examinar las balas a los espectadores y las marcaban para que quedaran completamente identificadas. Cuando ella volvía al escenario, secretamente, las cambiaba por otras y entregaba las marcadas a su marido. Los mosquetes estaban preparados de forma que las balas nunca saliesen del cañón. Se escuchaba una explosión y se veía un flash de luz, momento que aprovechaba Soo para dejar caer las balas en el plato. La ilusión era completa.
Pero esa fatídica noche un fenómeno natural inevitable como es la corrosión provocó el fallo del mecanismo que impedía la salida de la bala del mosquetón y William Robinson, el gran Chung Ling Soo, murió por su arte.
Semejante desgracia fue un mazazo para el mundo de la magia. Sin embargo, Houdini vio en ello una posibilidad de centuplicar su éxito y dijo que arriesgaría su vida para repetir semejante hazaña. Por suerte, una carta del Decano de los Magos, Harry Kellar, le hizo desistir.
Siegfried & Roy

Siegfried & Roy

Ilusionismo y muerte

Magia y peligro es una peligrosa combinación. Uno de las tragedias más recientes sucedió el 3 de octubre de 2003. Ese día el espectáculo de Siegfried & Roy, famosos por incluir en él tigres blancos criados por ellos mismos, concluía trágicamente tras más de 5750 representaciones, casi todas en The Mirage de Las Vegas. Esa noche Roy Uwe Ludwig Horn fue mordido en el cuello por un tigre de 7 años llamado Montecore. Muy grave, mientras lo llevaban en la ambulancia dijo: “No matéis al gato”. Desde entonces, y hasta su muerte por COVID-19 en 2021, caminó asistido únicamente por Siegfried.

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