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5 descubrimientos en astronomía que pasaron inadvertidos

En astronomía a veces ocurre que se observa un astro mucho antes de que se reconozca que era un planeta, luna o cualquier otro objeto hasta entonces desconocido. La diferencia puede ser de unos años, pero también de siglos y hasta de 2 000 años, como creemos que ha ocurrido en ocasiones notables.

El universo es inconcebiblemente vasto y en él existen incontables tipos de astros diferentes. Es por esto que no es de extrañar que ocasionalmente se pasen por alto descubrimientos, es decir que se observe un nuevo objeto pero que no sea identificado como tal hasta décadas o incluso siglos más tarde. Desde que utilizamos placas fotográficas y más recientemente imágenes digitales en nuestro estudio del universo, ha resultado más fácil echar la vista atrás y encontrar avistamientos de un objeto previos a su descubrimiento. A esta práctica se le conoce en inglés como precovery (por pre-discovery recovery). Varias decenas de objetos en el sistema solar han sido recuperados en placas o imágenes más antiguas, pero también tenemos relatos de observaciones que pasaron por alto posibles descubrimientos en la antigüedad.

Hubble se adelantó a su época

En 1998 el telescopio espacial Hubble observó directamente un exoplaneta orbitando alrededor de una estrella a 130 años luz de distancia, aunque nadie se dio cuenta de ello. Ese mismo planeta fue observado otra vez por los telescopios Keck y Gemini North en 2007 y 2008, junto con otros dos de los 4 exoplanetas que también orbitan a la misma estrella y entonces sí fueron identificados correctamente. En 1998 apenas se habían detectado unos 20 exoplanetas y solo uno de ellos había sido observado directamente, por lo que nadie esperaba que Hubble fuera capaz de detectar al gigante gaseoso con una masa de 7 veces la masa de Júpiter y que orbita al doble de la distancia que Plutón orbita del Sol. Hubble no fue capaz de observar los planetas más interiores porque su coronógrafo, un disco que bloquea la luz de la estrella para facilitar la observación de objetos más tenues, ocultaba también a estos planetas.

Urano pudo ser observado en la antigua Grecia

Urano fue descubierto oficialmente en marzo de 1781 por el astrónomo inglés William Herschel. Sabemos también seguro que John Flamsteed lo observó en al menos 6 ocasiones en 1690 y lo catalogó como la estrella 34 Tauri y que Pierre Charles Le Monnier observó Urano en 12 ocasiones entre 1750 y 1769 sin llegar a identificarlo como planeta. Pero creemos que las primeras observaciones se remontan a mucho más atrás. El astrónomo griego Hiparco pudo haber incluido a Urano en su catálogo de estrellas en el año 128 a.C. Catálogo que más tarde formaría parte del Almagest de Ptolomeo, la obra que asentaría el modelo geocéntrico como el que mejor explicaba el sistema solar. Puesto que Urano es visible a simple vista durante gran parte de su órbita (y especialmente durante su oposición), no es de extrañar que fuera observado en multitud de ocasiones, aunque su tamaño menor que Júpiter y Saturno y su mayor distancia hicieran que no destacara en el cielo lo suficiente como para ser identificado como planeta desde la antigüedad.

Galileo y Neptuno

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5 descubrimientos en astronomía que pasaron inadvertidos

Galileo Galilei descubrió las 4 lunas más grandes de Júpiter en 1610 utilizando un telescopio de contrucción propia. Creemos también que Galileo observó a Neptuno en dos noches diferentes, el 28 de diciembre de 1612 y el 27 de enero de 1613. Durante esa época sabemos que Neptuno formaba casi una línea recta con Júpiter y la Tierra, por lo que habría estado situado detrás de Júpiter tal y como lo observábamos desde la Tierra. Sin embargo, dado que Neptuno se mueve muy lentamente incluso comparado con Júpiter y es mucho menos brillante que los planetas conocidos en aquella época, Galileo lo confundió con una estrella. Aún así, si que fue capaz de identificar que Neptuno se había movido ligeramente, pues anotó que había cambiado su posición respecto a otra estrella. Sus dibujos sin embargo no eran lo suficientemente precisos como para llevar a un descubrimiento científico.

Ganímedes pudo haber sido descubierta 2 000 años antes.

Ganímedes es la luna más grande de Júpiter, la luna más grande del sistema solar y es de hecho más grande que Mercurio. Junto con Io, Europa y Calisto forma las lunas galileanas, los satélites que Galileo Galilei descubrió orbitando alrededor del gigante gaseoso en 1610, como hemos comentado más arriba. Ganímedes y Calisto son suficientemente brillantes como para ser visibles a simple vista, aunque al estar tan cerca de Júpiter, que es más de 100 veces más brillante, resulta increíblemente complicado distinguirlas del gigante gaseoso. El astrónomo e historiador chino Xi Zezong argumentaba (falleció en 2008) que el astrónomo y astrólogo Gan De, que vivió en el siglo IV a.C pudo haber observado a Ganímedes y haberla confundido con una estrella de tono rojizo. Esto no está confirmado, aunque Gan De sí indicó que observó una estrella como “anclada” junto a Júpiter.

Planetas enanos y otros cuerpos

Para todos y cada uno de los planetas enanos se conocen observaciones anteriores a las que supusieron su descubrimiento, en algunos casos de hasta 50 años antes. Plutón por ejemplo fue descubierto oficialmente en 1930 por Clyde Tombaugh pero se conocen placas fotográficas grabadas en 1909 en las que aparece el planeta enano. Haumea fue descubierto en 2004 pero se conocen observaciones de 1955, Eris y Makemake fueron descubiertos en 2005 pero se conocen observaciones de 1954 y 1955 y Gonggong fue descubierto en 2007 pero había sido observado en 1985. Todos estos descubrimientos que pasaron inadvertidos nos hacen preguntarnos qué objetos habrán sido observados pero aún no somos conscientes de ello. El planeta X, ¿tal vez? O el asteroide que acabará chocando contra la Tierra en el futuro cercano. Seguiremos observando.
Referencias:
Villard, Ray; Lafreniere, David (April 1, 2009). "Hubble Finds Hidden Exoplanet in Archival Data". HubbleSite NewsCenter. NASA.
René Bourtembourg (2013). "Was Uranus Observed by Hipparchos?". Journal for the History of Astronomy. 44 (4), doi:10.1177/002182861304400401
Hughes, David W. (1982). "Was Galileo 2,000 Years Too Late?". Nature. 296 (5854): 199. doi:10.1038/296199a0

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