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Doñana a bordo del CX-30

Los Mazda CX-30 con bloques de gasolina incluyen de serie el sistema de microhibridación llamado M Hybrid, que recupera energía durante la desaceleración.

El Parque Nacional de Doñana es de los destinos que nunca deberían faltar en tu lista de quehaceres al volante. Su ecosistema acoge una biodiversidad única en el viejo continente, siendo el lugar elegido por muchos animales como zona de cría e invernada. Su estructura, que se compone de playa, duna, cotos y marismas, es motivo de estudio y protección por parte de las redes supranacionales. La relevancia de su flora y fauna es Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera de la UNESCO, motivo de más para entender su importancia y hacer una visita. Eso sí, a bordo de un vehículo sostenible como el Mazda CX-30 M Hybrid, que recurre a la tecnología de microhibridación para reducir sus consumos.
La firma nipona se caracteriza por su filosofía de diseño, enfocada en conectar al coche con el conductor de un modo emocional. La historia de Mazda, igual que la de su ciudad Hiroshima, ha tratado sobre superar adversidades con espíritu apasionado. La belleza forma parte de esa esencia y la han expresado bajo el mantra Kodo: “alma en movimiento”. El objetivo es trasladar la energía del movimiento, presente incluso en objetos inmóviles, para otorgar vida, calor y seducción a los coches que salen de su línea de producción. Para conseguirlo recurren a técnicas clásicas como el uso de arcilla, un trabajo encargado a expertos Takumi, el título que se le otorga a un artesano de máximo nivel.
Esa conexión con el coche no podría darse solo por el aspecto estético. En ese punto relacionaron el confort, las sensaciones al volante y la experiencia con el Jinba Ittai, del que os hablamos en este artículo. Para todo ello hicieron uso de la metodología llamada Kansei, que recurre a investigaciones de ingeniería para incidir en las sensaciones subjetivas de las personas, en este caso de los conductores. Eso sin olvidar el reto de la emergencia climática en la tierra, desafío para el cual recurren a la hibridación ligera en modelos como el CX-30 que probamos en nuestro viaje hasta Doñana. Si estás pensando en hacerte con un SUV de la firma, en este enlace encontrarás el que mejor encaje contigo.

Diseño Kodo y eficiencia

El CX-30 es el mejor representante de la fusión entre tecnología y tradición. Su carrocería es fruto de la expresión Kodo, que lleva el aspecto minimalista y noble a la belleza del automóvil mediante la sustracción de los elementos innecesarios en esta. Las curvas que forman sus líneas, llamadas Sori, evocan a los artesanos japoneses, que jugaban con la luz en las superficies Utsuroi.

¿Cómo se trabajó en el CX-30?

El Centro Europeo de Investigación y Desarrollo que Mazda tiene cerca de Frankfurt trabaja, codo con codo, con la sede en Estados Unidos y Japón. En sus enormes y limpios salones cohabitan diseñadores y modelistas en arcilla que, tras presentar tres modelos distintos a escala 1:4, dieron como resultado la elección de la versión Akagawa para el CX-30.

Elegancia pura

“Desde siempre, los maestros japoneses han buscado una belleza pura a través de la sencillez de las formas”, explica Jo Stenuit, Director europeo de diseño de Mazda. Un concepto que está de aniversario y que también se mantendrá en los próximos lanzamientos de la firma nipona, como el MX-30, su primer eléctrico.

El resultado

Como resultado surgió el actual Mazda CX-30, un SUV compacto de expresión sencilla y habitáculo fluido. La pureza de su exterior se repite en el interior, distribuido de forma agradable para el conductor y recurriendo a materiales de alta calidad. Además, contamos con un  maletero de hasta 430 litros de capacidad.

Menos consumos

El sistema M Hybrid llega de serie en los motores gasolina del Mazda CX-30, un modelo que también introdujo los bloques Skyactiv-X. Este sistema de hibridación ligera recurre a un generador reversible integrado (ISG) accionado por correa y a una batería de ion de litio de 24V.

¿Cómo funciona?

La tecnología empieza su funcionamiento con la recuperación de energía de la desaceleración. Este ISG convierte la energía cinética en eléctrica que almacenará la batería para, a continuación, utilizar el convertidor DC/CD para transformar la tensión hasta el valor necesario y suministrar a los componentes eléctricos del coche.

Más refinado

Este ISG también mejora el tacto de conducción, aportando un plus de energía y empuje eléctrico al arranque tras el accionamiento del i-Stop. Además, la batería va montada entre los bajos del vehículo para no afectar a su reparto de peso o la capacidad final del maletero.

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