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¿Dónde están los puentes de los billetes de euro?

Los siete puentes que aparecen impresos en los billetes son un símbolo del vínculo y la unión entre los diferentes países pero, ¿sabes que hasta 2015 no existían en la realidad?

Estamos acostumbrados a manejarlos, pero puede que no nos hayamos fijado en sus detalles ¿Te habías fijado en que en el reverso de los billetes de euro aparecen ilustraciones de puentes de distintos tipos?
Cuando los billetes de euro fueron lanzados al público, en un primer momento se pensó en utilizar la imagen de monumentos emblemáticos de los países de esta zona monetaria. Así que, al principio, el Instituto Monetario Europeo decidió que se utilizaría la imagen de un puente como símbolo de la unión y el vínculo que existía entre los Estados Miembro de la Unión Europea en los que iba a circular esta nueva moneda a partir de 2002.
Con esta idea lanzaron un concurso en el que pedían un diseño original sobre algún puente icónico de la arquitectura europea para representarlo ilustrado en la parte de atrás de los billetes. La convocatoria, que tuvo lugar en 1996, la ganó el austriaco Robert Kalina, a quien se le ocurrió una idea todavía mejor. El diseñador austriaco vio un problema: solo había siete tipos de billetes (de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros) pero más de una decena de países que iban a cambiar su moneda oficial (17 finalmente en 2002). No podían arriesgarse a que ningún Estado se sintiera excluido o molesto por el hecho de quedarse fuera.
Kalina propuso entonces diseñar siete puentes diferentes, uno para cada monto, pero todos ellos ficticios e inspirados en las diferentes etapas de la historia de arquitectura en toda Europa. Quien buscara el puente real al que representaban no lo iba a encontrar. Porque no existía.
Eso sí, resulta innegable que algunos de ellos recuerdan más de la cuenta a sus inspiraciones pretendidamente asépticas. Por ejemplo, el puente de los billetes de 500 euros, símbolo de la arquitectura del siglo XX, se parece muchísimo al 25 de abril de Lisboa que cruza el río Tajo; el de los de 200 -arquitectura del siglo XIX- posee un parecido más que razonable con el Ha'penny Bridge dublinés; y el de los de 100 -arquitectura barroca y rococó- recuerda notablemente al Pont Neuf de París, el primer puente entero de piedra que cruzaba el río Sena en la capital francesa.
Aun así, los "verdaderos" puentes pueden encontrarse desde el año 2015 en la ciudad de Rotterdarm (Países Bajos), concretamente en un barrio llamado Spijkenisse. El artista Robin Stam los diseñó a propósito para que dejasen de ser una ficción y, quien quisiera, pudiera visitarlos. Cada uno de ellos fue recreado entonces del color que poseía sobre el papel y este fue el resultado.

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