| Un tatarabuelo singular |
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Como rasgos más primitivos, los expertos aducen la pequeña capacidad cerebral del sediba (420 cm3, tan solo 40 cm3 más que un chimpancé). Además, sus brazos y hombros presentan atributos simiescos, lo que indica una buena adaptación para trepar a los árboles. Y la forma del calcáneo, el hueso del talón, se parece a la del Australopithecus afarensis, especie mucho más vieja. Pero los sediba también desarrollaron caracterÃsticas claramente modernas. Su mano tiene un pulgar largo y los dedos restantes cortos, lo que sugiere una gran precisión de agarre y la capacidad de crear útiles de piedra, aunque aún no se han encontrado herramientas lÃticas en Malapa. También podemos observar elementos humanos en el astrágalo (el hueso del tobillo que articula con la tibia) y algunos detalles de la pelvis, presumiblemente adaptada a la marcha sobre dos piernas.
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Descubiertos en 2008 junto a una cueva sudafricana por el paleoantropólogo Lee Berger, los fósiles de 














