Nicholas Negroponte: "Los ordenadores, tal como los conocemos, están condenados a desaparecer"

-¿Está teniendo un buen vuelo Señor Negroponte?
-Sí, pero largo, muy largo. A mi alrededor todos están durmiendo o viendo su tercera película.

-La verdad es que ésta es una entrevista que hace sólo unos años parecería imposible. Usted está viajando de Tailandia a Milán y yo estoy tranquilamente sentado en la redacción de MUY en Madrid. No le veo la cara, ni usted a mí. ¿Cree que los periodistas clásicos considerarían esto una auténtica entrevista?
-Bueno, los periodistas clásicos suelen preferir una conversación cara a cara, una discusión con el entrevistado. Obviamente, eso tiene sus ventajas: puedes construir tu historia progresivamente según los gestos y reacciones del entrevistado. En el método tradicional, el periodista tiene más el control.

-Pero usted se siente muy a gusto haciendo entrevistas a través del correo electrónico o en línea vía Internet. ¿No prefiere la conversación cara a cara?
-Prefiero el correo electrónico. Y normalmente sólo concedo entrevistas así. Puedo tomarme más tiempo para pensar las respuestas. Incluso, si no es muy urgente, me permito el lujo de releer las contestaciones y matizarlas antes de enviarlas. Siento que tengo mayor control, aunque no para manipular el contenido, sino para intentar contestar del modo más inteligente y útil posible.

-Sí, pero no me negará que esta entrevista, además, cuenta con otra ventaja para usted: el anonimato. Si estuviéramos conversando cara a cara podría adivinar sus intenciones, presionarle para que me contestase lo que usted no quiere responder... Sin embargo, así es más fácil para usted engañarme...
-Anonimato no es la palabra exacta, porque usted (probablemente) tiene absoluta certeza de que yo soy Nicholas Negroponte y no un impostor. Lo que sí estamos haciendo es obviar los canales tradicionales de información como la expresión facial, el lenguaje no verbal, el tono de voz... Es como mandar telegramas de ida y vuelta. El mensaje está en el texto, no en su medio de expresión.

-En cualquier caso, ¿todavía en el mundo digital importa realmente saber quién está al otro lado de la línea?
-Por supuesto. Conforme crezca el uso de la Red, aumentará la utilización de firmas encriptadas y de todo tipo de sistemas que garanticen que estamos comunicándonos con quien queremos. Por desgracia, la exigencia de estos sistemas por el usuario no ha sido todavía tan masiva como para que se generen tecnologías de autentificación fáciles de usar. Cuando la demanda aumente, nacerán soluciones muy prácticas, más seguras incluso que la comunicación cara a cara, donde, por cierto, también se puede engañar.


-Imagine que el afamado fiscal Kenneth Starr, fiscal del caso Lewinsky, se interesa por su vida privada y está pinchando esta conversación...
-Evidentemente, si quiere, puede hacerlo... Pero antes debería consensuar con el gobierno de Estados Unidos y del resto de países cómo puede usar la información obtenida por ese medio. Es un asunto muy complejo, porque las mismas tecnologías que permiten un tráfico seguro de datos por Internet pueden impedir a la policía intervenir comunicaciones de posibles delincuentes. Es cierto que nadie quiere que husmeen en sus conversaciones, pero la lucha contra el narcotráfico o el terrorismo, por ejemplo, requiere ciertas intervenciones de ese tipo.

-Ahora me doy cuenta de otra cosa peculiar sobre mi última pregunta. Hace unas décadas, no se me habría ocurrido mencionar a Kenneth Starr, simplemente no le conocería. El affaire Clinton-Lewinsky no hubiera merecido más que una pequeña nota en un periódico español. Ahora, Clinton, Lewinsky, Starr, Michael Jordan y Ted Turner son famosos en España. ¿Es esto bueno para los españoles? ¿Se trata de una consecuencia más de la globalización?
-No es una consecuencia de la globalización, sino la causa de ella. Acabo de partir de Tailandia donde me han preguntado si la globaliación del mundo digital es la causa de la crisis económica. Mi respuesta ha sido clara: el mundo digital no ha creado el problema, simplemente lo ha revelado. En estas cosas, causas y efectos suelen confundirse.

-Sí, pero no me negará que algunos países salimos perdiendo en este juego. En Estados Unidos se sabe muy poco de España, por ejemplo.
-No creo que la pregunta sea: "¿qué saben los 250 millones de estadounidenses acerca de los 40 millones de españoles?". Debemos ver las cosas desde esta otra perspectiva: 1) ¿Un gran acontecimiento en España sería conocido en todo el mundo? La respuesta es "sí". 2) ¿Los habitantes de Estados Unidos que se interesen por España, o los estadounidenses de origen español, pueden encontrar a distancia información cada vez mejor de este país? También la respuesta es "sí".

-¿No le parece paradójico que la mayoría de los usuarios utilicemos Internet, un medio global, para buscar información sobre nuestro país o nuestro entorno?
-Bueno, eso es lo que suelen hacer los adultos, aunque el 50 por 100 del tráfico de correo electrónico es internacional. Pero la gente joven no es así. Lo niños digitales crecerán con una conciencia más global que usted y que yo. La Red los convertirá en ciudadanos del mundo hasta extremos que no podemos imaginar.

-¿Los ricos en información serán más ricos, y los pobres, cada vez más pobres?
-Ése es un tema importantísimo. Yo tengo una gran esperanza en las nuevas generaciones, pero también debo ser realista. Para evitar que suceda lo que usted propone se necesita un cambio radical en la estructura económica de las tecnologías de la información: las telecomunicaciones deben ser mucho más baratas y mucho mejores. Los ordenadores, por ejemplo, deberían costar todos menos de 100 dólares (14.730 pesetas al cierre de esta edición). Pero sabemos que eso es imposible. La triste realidad es que las telecomunicaciones son más caras en aquellos países donde tienen peor calidad y la gente más las necesita para el desarrollo.

-En la Red, por desgracia, todavía escasean los análisis humanistas como el que acaba de hacer. 2b1, la ONG que usted ha puesto en marcha para fomentar el acceso a Internet de niños del Tercer Mundo, va en esa dirección.
-2b1 es un ejemplo de esfuerzo solidario. Pero la dimensión social de Internet tiene que crecer por sí sola. Debe llegar de las propias iniciativas de la gente que vive gracias a la Red. Usando una expresión popular americana: "uno no debe orinar en la puerta de su propia casa".

-¿Qué podría hacerse desde Internet para fomentar, por ejemplo, una solución pacífica al problema de Kosovo?
-Aumentar la información de la gente, hacer los problemas menos abstractos y servir de altavoz para que las partes implicadas extiendan su mensaje.

-Convénzame de que un niño del Tercer Mundo, cuya principal preocupación es comer, encontrará útil tener un ordenador.
-Probablemente hace unos cientos de años, la gente se preguntaría lo mismo sobre los libros. Dirían: "convénzame de que un niño pobre necesita aprender a leer". Por supuesto, esos niños no necesitan la tecnología para trabajar con ella, pero es evidente que el desarrollo personal, el bienestar y la calidad de vida surgen desde la educación. Con más motivo que en el mundo rico, los niños de los países pobres debe-rían tener acceso a Internet. Una conexión a la Red en una escuela rural permite acceder a todas las bibliotecas del mundo, en un -lugar en el que, quizás, no haya un solo libro a mano.

-¿Internet favorece el uso de las lenguas locales, o lo perjudica en beneficio del todopoderoso inglés?
-Las lenguas usadas en la tecnología son de dos categorías:
1: Un piloto francés aterrizando su Airbus en el aeropuerto Charles de Gaulle en París se comunica con la torre de control en inglés. Y eso nos conviene a todos, porque así otros pilotos que están cerca pueden comprender la conversación. Nos sentimos más seguros de que haya un idioma único para el control del tráfico aéreo. Lo mismo puede ocurrir con un turista español que viaje a Grecia: es muy cómodo poder comunicarse en inglés con los ciudadanos de allí. El inglés es el segundo idioma del mundo, y esa situación se reproduce en la Red.
2: Es distinto si hablamos de contenidos concretos en Internet. Posiblemente, el español será la segunda lengua más usada en la Red después del chino. El mundo digital estimula los contenidos locales en lugar de entorpecerlos. Los niños empiezan a leer más que nunca gracias a Internet. Las lenguas en peligro pueden recobrar fuerza.

-Se le ve absolutamente convencido de que los niños deben familiarizarse con la Red...
-Porque ellos lo quieren así, y es bueno que empiecen a jugar con la información y sus múltiples usos. El amor es mejor maestro que el deber, como dijo Einstein. La mejor manera de aprender es querer aprender, ser curioso. Si usted puede permitirse comprar un ordenador a su hijo y conectarlo a Internet sería un crimen no hacerlo.

-¿Hay algún modo de frenar la carrera del mercado informático hacia los productos cada vez más potentes, con mayor memoria, con más periféricos, pero menos prácticos?
-Espero que sí, porque las cosas se están sacando de quicio. Estamos orientando el desarrollo de los ordenadores hacia un camino equivocado. Lo único que se hace es añadir opciones y funciones que sólo sirven para engordar un software ya de por sí obeso. Mi ordenador es 2.000 veces más potente que el que tenía en 1985, no es más barato, y en cambio es más lento. La culpa la tiene un modelo empresarial que cree que la única manera de ganar dinero es aumentar los márgenes y evitar que se ajusten los precios a los niveles de uso común. Pero el ordenador debería ser casi un bien de primera necesidad.

-La verdad es que uno se siente estúpido cuando compra un ordenador y al mes siguiente ya está obsoleto.
-No es para tanto. El periódico de hoy mañana ya estará obsoleto. Al contrario que con el periódico, usted puede reconfigurar su PC, añadir nuevo software... Pero es cierto que, si los fabricantes fueran más sensatos, todos deberíamos tener máquinas versátiles y modulares, capaces de crecer con el tiempo, en lugar de tener que tirarlas y volver a empezar.

-¿Será el ordenador la herramienta futura de acceso a Internet?
-Tal y como los conocemos hoy, los ordenadores están condenados a desaparecer en favor de un soporte más ubicuo, más ajustado a las necesidades del usuario. Es lo que llamo objetos que piensen y que nos conecten (en inglés, things that think and things that link). En el futuro sentiremos al ordenador como al aire: no nos percataremos de su presencia hasta el día en que nos falte, porque estará en todas partes.

-¿Y serán definitivamente más sencillos de usar?
-Sólo cuando se fabriquen con sentido común.

-En España hemos vivido un gran debate público sobre las tarifas de acceso a Internet. ¿Cuál es su opinión?
-Si un gobierno quiere estimular su economía, no debería cobrar por entrar en Internet. Los actuales modelos de facturación telefónica son inviables para el futuro. El pago por minuto hablado, por unidad de información enviada o por kilómetro de autopista recorrido será sustituido por tarifas planas, servicios añadidos a la transmisión y financiación a través de la publicidad.

-¿Cómo tiene que ser una página web para que capte la atención de Nicholas Negroponte?
-Una que no haga falta que la visite yo, que mi ordenador pueda hacerlo por mí.

-Hace unas décadas en mi casa sólo podíamos acceder a 2 canales de TV y nos encantaban. Ahora tenemos cientos de canales digitales a nuestro alcance, y es difícil encontrar uno espectacular. ¿Qué está pasando?
-Quizás que nos estamos haciendo viejos. A mí me contaban de niño cuentos a la hora de dormir... ahora nadie me lo hace. De jóvenes teníamos grupos de lectura... ya no. Pero, para ser honestos, todo el mundo dice que ahora las retransmisiones deportivas son mucho mejores que antes, aunque yo no sigo los deportes por la televisión.

-El filósofo francés Jean Baudrillard declaró a nuestra revista (ver MUY octubre 1995) que la ciencia de hoy ya casi no se hace sobre el terreno; la mayoría de los científicos trabajan con modelos simulados en el ordenador. ¿Eso es bueno?
-En cierto sentido eso permite hacer mejor ciencia. El investigador tiene la oportunidad de simular situaciones que de otro modo sería imposible observar. Puedes ver el comportamiento de una molécula desde puntos de vista no alcanzables en la ciencia real. Negar esto es como decir que usted no es un buen periodista porque ya no escribe a mano sus crónicas, o un buen matemático porque no usa el ábaco.

-¿Puede imaginar un mundo sin librerías?
-Sí. Y un mundo sin concesionarios de automóviles, farmacias, tiendas de ultramarinos... El comercio va a cambiar completamente. Ya en la actualidad es más fácil comprar un libro a través de Internet que en un local físico: sabes de antemano si quedan ejemplares, es más barato, no tienes que desplazarte y transportarlo y, en muchos casos, te ahorras los impuestos.

-Usted viaja por todo el mundo aconsejando a empresas, gobiernos y particulares. ¡No es una mala forma de ganarse la vida!
-Desde luego. He llegado a un estado en el que puedo permitirme compartir con la gente parte de la fortuna de la que he disfrutado a lo largo de mi carrera. El trabajo es sencillo, y si encima puedo ayudar a que las cosas vayan mejor, pues estupendo.

-¿Cuánto tiempo pasa conectado a la Red?
-Paso ante la pantalla del ordenador un mínimo de cuatro horas al día, 365 días al año, desde los últimos 20 años. Pero no paso todo ese tiempo conectado a la Red. Intento ahorrar tiempo de conexión descargando en mi ordenador lo que necesito. Sobre todo porque tengo que conectarme en lugares muy distintos del mundo, donde el acceso a Internet puede ser caro y de poca calidad. Cuando me conecto, raramente paso más de una hora navegando por la web.

-Por favor, sea sincero: Cuando está solo, nadie puede mirarle por encima del hombro y quiere disfrutar de una buena experiencia on line, ¿qué sitios web visita?
-¿Quiere que de verdad le sea sincero? ¡Ninguno!
Jorge Alcalde


Esta entrevista fue publicada en abril de 1999, en el número 215 de MUY Interesante.

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