¡Viva la tecnobasura!



Realmente, impresiona larapidez con que un refrigeradorpuede quedarconvertido en papilla.Apenas pasan tres minutos desdeque la cinta transportadora dejacaer la pesada nevera sobre losrodillos, y las 240 cuchillas deacero, cada una de ellas gruesacomo una pezuña de elefante, ladesmenuzan hasta dejarla reducidaa un montón de trozos demetal no más grandes que un encendedor.Sí, la máquina trabajadeprisa, pero es que no tiene másremedio: hay más neveras esperandoturno para ser destruidas.Muchas. Hasta 900 al día, segúnpuede leerse en el marcador digitalque fija los objetivos de trabajopara la jornada. Y es raro queno se cumplan.

Dentro de la inmensa nave industrial,cintas paralelas hacen lopropio con televisores, lavadorasy aparatos de aire acondicionado.El proceso de destrucción sólo seinterrumpe cuando comienzaa sonar una musiquilla por losaltavoces de cada sección, y losobreros que lo controlan desaparecencomo un solo hombre. Esla pausa. Vale para ir al baño, atomar un té o a fumar un cigarrillofuera. Como en el juego de lassillas, cuando cesa la música, hayque estar de vuelta en el trabajo.Puede que sea la confirmacióndel tópico sobre la laboriosidadde los japoneses, pero aquí, enla planta de reciclado Metec, enlas afueras de Osaka, se tomansu trabajo muy en serio. Y sutrabajo consiste en aprovechar elmayor porcentaje de componentes,siguiendo las normas sobrereciclado vigentes en Japón desde2001. Los metales que formanla gravilla que sale de las trituradorasserán después separadossegún su peso y utilizados parafabricar componentes de nuevos electrodomésticos u objetostan variados como mesas, vasoso útiles de papelería. Cuando unaparato es destruido, previamentese le han extraído todos los componentesque puedan resultar dañinospara el medio ambiente ?como elclorofluorocarbono de las neveraso los restos de agua con detergentede las lavadoras- y los plásticosno reutilizables, así que todo lo quecae en la trituradora es material reciclable.?El 80% de una nevera sepuede reciclar?, declara a MUY YutakaHorinouchi, director generalasociado de Metec. ?Pero estamosinvestigando para buscar manerasde reutilizar también el otro 20%?.

Metec es uno de los 47 centrosde reciclado de aparatos electrónicosque hay en Japón; tiene laparticularidad de ser el único quees propiedad directa de una empresafabricante, el grupo Matsushita,más conocido por susmarcas estrella JVC, Technics ysobre todo Panasonic. El restode los gigantes de la electrónicanipona prefieren, de momento,subcontratar, aunque algunosestán preparando también suspropias plantas de reciclado. Noles va a faltar trabajo. Si la necesidadde reaprovecharlo todo sacudeel planeta desde hace ya unascuantas décadas, en el apartadode la electrónica de consumo esanecesidad se ha convertido en unproblema cuyas dimensiones noparan de crecer.

No existen cifras oficiales sobrecuánta basura tecnológicase genera en el mundo, aunquediversas fuentes la sitúan entrelas 20.000 y 50.000 toneladascada año. Pero en lo que sí hayunanimidad es en que va en aumento.Electrónica e informáticase han convertido en uno de losprincipales objetos de consumode la sociedad occidental, y ademáscon una tendencia crecientecasi a usar y tirar. No es sólo quecada vez compremos más gadgets,sino que cada vez nos duran menos.Un informe elaborado porGreenpeace establece que ?losresiduos electrónicos son actualmenteel componente que crecea mayor velocidad en el campode los residuos sólidos, porquela gente cambia con mucha másfrecuencia que antes de teléfonomóvil, ordenador, televisor, equipode audio o impresora?. El mismo informe señala que el tiempomedio de vida de un ordenadoren los países desarrollados pasóde seis años en 1997 a sólo dosen 2005, y que un teléfono móviltiene por término medio una vidaútil inferior a dos años.

La organización ecologista noes la única que maneja cifras deeste tipo: una encuesta realizadaen 2007 por la cadena The PhoneHouse calculó que los programasde puntos y las ofertas para cambiarde operadora mueven a losespañoles a hacerse con un móvilnuevo cada doce meses, o inclusomenos; y han pasado los tiemposen que un televisor, para ser consideradode buena calidad, debíapermanecer en el salón de casaun mínimo de una década; ahoraapenas llegan a los cuatro años.

Y es que la tecnología es cambiante,y barata. Cada vez más.Aparecidos a finales del pasadosiglo, los primeros televisores deplasma costaban más de dos millonesde pesetas; menos de unadécada después, pueden comprarsepor 1.200 euros. Reduccionessimilares se han dado enDVDs, ordenadores o cámarasdigitales. Y los teléfonos móviles,directamente, se regalan o seofrecen con enormes descuentoscon sólo cambiar de operador.?Son productos cuya tecnologíamadura enseguida porque surgenotros nuevos que los sustituyen?,declara a MUY José Pérez García,director general de la AsociaciónMultisectorial de Empresas Españolasde Electrónica y Comunicaciones(Asimelec). ?Esto dalugar a que haya un plazo dereposición de equipos relativamentecorto?. Tan corto, que noes raro que la gente se deshaga deellos incluso antes de que dejende funcionar. En su libro Made tobreak. Technology and obsolescenceIn America (?Hecho para romperse.Tecnología y obsolescenciaen América?), Giles Slade calculóque en 2004 los norteamericanostiraron a la basura 315 millonesde ordenadores personales, el90% de los cuales estaba en perfectoestado.

Durante muchos años, no hahabido excesiva conciencia colectivasobre dónde iban a pararlos aparatos de los que nos deshacíamostan alegremente. Muchos cogían polvo en los basureros, perootros fueron enviados a zonasdel mundo donde se dedicabana aprovechar lo que los occidentalesno querían. Como recogióen 2002 el demoledor informeExporting Harm: the high-techtrashing of Asia (?Exportando eldaño: el envilecimiento tecnológicode Asia?), elaborado por laCoalición de Tóxicos de SiliconValley y The Basel Action Network,la India, Pakistán y muyespecialmente China fueron acogiendoen su terreno todo tipo deaparatos. Algunas de estas acumulacionesde basura han acabadoengullendo a las poblacionesque las albergan, como es el casode Giuyu, en China, consideradala principal "ciudad tóxica" delmundo, donde las infraviviendasy las pilas de tecnodesperdiciosse han mezclado hasta hacerseindistinguibles. Se calcula queun millón de toneladas de basuraelectrónica se recicla aquí cadaaño, al margen de controles sanitarioso legales, pues ningunode sus 100.000 trabajadores llevaprotección cuando quema cablesde PVC para extraer el cobre quecontienen, y nadie impide que elácido empleado para deshacer lasplacas base en busca de metalespreciosos se vierta en los ríos unavez utilizado. Como consecuencia,en la población se multiplican loscasos de afecciones cutáneas, mareos,úlceras o gastritis, ademásde elevados niveles de plomo ensangre, de los que no se libran nilos niños, pues no queda una solafuente de agua sin contaminar.

Giuyu es el caso más espectacular,pero no el único: el pasadootoño, el periódico oficial Diariodel Pueblo declaró a China ?el mayorvertedero de basura electrónicadel mundo?, y citó un informede la Comisión Académica delCentro de Estudios de la PolíticaMedioambiental y Económica,según el cual el país podía serel receptor de hasta el 70% de latecnobasura que se produce en elplaneta. Durante algunos años,esta fue la práctica más habitualde Occidente a la hora de tratarsu basura digital: llevársela lejos.?Evidentemente, había algunasempresas que establecían unosesquemas de recogida de equiposal final de su vida útil. Pero erauna práctica que se hacía sin control,de manera unilateral? Habíauna cierta anarquía en ese tema,aunque algunas tuvieran muybuenas intenciones y de maneraincipiente empezaran a afrontarcorrectamente esta materia?, declaraJosé Pérez García.

El problema es que un teléfonomóvil, un ordenador o un televisorse resisten más al recicladoque una botella o el MUY del mespasado. Los aparatos electrónicostienen componentes perjudicialespara la salud humana. LaGuía para el Reciclado Sosteniblede Basura Electrónica, elaboradapor la Secretaría de Estado paraAsuntos Económicos de Suiza,presenta una lista de materialestóxicos y peligrosos tan ampliacomo alarmante: el arsénico,cuya exposición puede causarenfermedades de la piel o cáncerde pulmón, y se encuentra en losdiodos emisores de luz; el bario,que se convierte en óxido tóxicoen contacto con el aire y puedeafectar a los músculos, el hígadoo el corazón, y vive en los tuboscatódicos de televisores y ordenadoresviejos; el cadmio, cuya exposiciónprolongada se relacionacon el cáncer pulmonar, enfisema,daños renales y osteoporosis,y está presente en baterías deníquel-cadmio, tóneres y tintas deimpresora. Entre otros muchos.

La Comisión Europea promulgóen 2005 la directiva WEEE(Waste Electrical and ElectronicEquipment) para establecer la formaen que estos aparatos debíanser tratados, restringiendo el usode sustancias peligrosas en su fabricacióny fomentando el recicladodel mayor porcentaje posiblede sus piezas. Materiales como elplomo, el mercurio o el cadmio,entre otros, están prohibidos desdejulio de 2006. Por su parte, elConvenio de Basilea, firmado en1994, ha intentado poner frenoa la exportación incontrolada deresiduos peligrosos, estableciendovetos y normas estrictas parasu embalaje, transporte y eliminación.

Pero las leyes, en muchos casos,están para saltárselas. El Convenio de Basilea?que algunos países, comoEstados Unidos, nisiquiera han firmado?no ha podido impedirque la exportación ilegalde tecnorresiduossiga siendo un negocio redondoen países donde los comerciantescobran por recibirlos y luegosacan más beneficios reciclandoirregularmente las piezas. Y laprohibición de materiales tóxicospoco puede hacer con los millonesde aparatos que aún los contieneny que en los próximos añosllegarán al final de su vida útil.En la planta de Osaka limitansu actividad a los productos cuyoreciclado está fijado por laley medioambiental de Japón,pero al mismo tiempo trabajanpara preparar el futuro; tarde o temprano habrá que empezar areciclar televisores de plasma.Hace años que el plomo fue retiradode sus componentes, lo quepermitirá ?reciclarlos casi porcompleto?, declara a MUY HiroyukiOkada, director del Grupode Protección Ambiental de Panasonic.De momento, son lasantiguas televisiones de tubo lasque plantean problemas: el vidriode sus pantallas sólo puede utilizarsepara fabricar más pantallasde tubo. La solución temporal esexportarlo a Malasia o Tailandia,donde todavía se siguen haciendotelevisiones a la antigua usanza,pero a medida que el plasma y elLCD lleguen a todos los países, elvidrio puede acabar convirtiéndoseen un material inservible. Demomento, Matsuhista investigaposibles usos alternatvos, comocomponente de paredes y suelos.

Otros desperdicios no se reutilizanporque, sencillamente, nuncallegan al proceso de reciclado.Enrique Montero, profesor detecnología electrónica de la Universidadde Cádiz, denuncia elproblema de ?las tecnologías quevan quedando obsoletas y que sonsustituidas por otras. Es el casode los disquetes, o de las cintasde vídeo; están yendo todas a labasura, sin que nadie tome medidas.Las cintas de vídeo, en últimocaso, son un combustible sólido,que en las mejores condicionesde control de emanaciones se podríanquemar y aprovechar?.

Aunque está de acuerdo en quemuchos países han tomado medidaseficaces para reutilizar suproducción tecnológica, Monteroincide en que el reciclado estálejos de ser la solución. ?Es unmétodo puramente paliativo, nopreventivo. El impacto ambientalde los aparatos eléctricos y electrónicos,de los semiconductores,es brutal, y no puede seguir a eseritmo?. Un cambio en el comportamientogeneral podría ser unremedio más eficaz que pensar enel reciclaje como un curalotodo:?En el diseño que tenemos ahoramismo los equipos no son reparables,ni siquiera se ha pensadoen repararlos. Necesitamos unrediseño que permita actualizarlos,que puedan vivir mucho másy amortizar su impacto ambiental,no un año o año y pico. Es unpoco como la doctrina de HenryFord: un coche para toda la viday que fuera fiable. Habrá que volvera eso?. Él, para dar ejemplo,todavía trabaja en su despachocon un Pentium II. ?Y sin ningúnproblema?, aclara.

Vicente Fernández de Bobadilla

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