Escáner con mucho arte

Un buen día, el fotógrafo Robert Creamer dejó a un lado su cámara para experimentar con una nueva herramienta de trabajo. Tras más de cinco años de investigación, ha obtenido cientos de imágenes de una belleza extraña e inquietante... sólo con un sencillo escáner.


El fotógrafo Robert Creamer tiene mucho que decir a quienes piensan que un escáner sólo sirve para copiar documentos o reproducir fotos. En las manos de este artista, la máquina se ha convertido en el equivalente a un violín Stradivarius cuando lo toca un gran intérprete.

Cualquiera puede hacer copias de una imagen. Lo que ha hecho Creamer es sacarle el mayor partido artístico al escáner, y para eso ha ingeniado todo un proceso fotográfico que produce las imágenes más delicadas, detalladas y extrañas de su gran colección de objetos inanimados. En lugar de colocar un papel sobre el cristal, cerrar la tapa y pulsar un botón, desde 2002 se dedica a recoger flores, semillas, plumas, ramas, hojas secas y otros objetos naturales, y los coloca dentro del escáner, sobre un sistema de suspensión que él mismo inventó. De esa manera no aplasta las muestras, que apenas quedan rozando la superficie del aparato.

"Lo que hago es pintar con luz jugando con focos colocados en varios ángulos sobre los objetos para producir sombras y otros efectos", dice Creamer, cuya exposición Transitions: Photographs by Robert Creamer, lleva meses recorriendo los Estados Unidos. Uno de sus trucos es crear intencionadamente un fondo oscuro para las imágenes con un trozo de tela negra. La primera vez que lo hizo, quedó boquiabierto al ver cómo una técnica tan sencilla aumentaba el nivel de detalle hasta producir mejores resultados que su propia cámara. Después de escanear una imagen, Creamer la pasa al disco duro de su Macintosh y realiza algunos ajustes menores. Luego la retoca a fondo con el programa de edición gráfica Photoshop y por último la imprime.

Tras este proceso, Creamer obtiene complejas y delicadas naturalezas muertas que están llenas de misterio y pueden ser lo que cada uno quiera imaginar. Así, el primer plano de la superficie de una cáscara se convierte en un paisaje lunar, y los nervios de una hoja seca se transforman en ríos de ciencia ficción. "Una vez retraté una semilla que podría haber sido un cuadro de Mark Rothko", dice Creamer, que también colecciona plantas frescas para plasmar su proceso de decoloración mientras se van marchitando. "Yo creo que uno tiene que tratar de capturar la belleza de las cosas en cada una de sus fases. Y para eso hay que estar pendiente de ellas en todo momento".

Durante dos años, el artista ha conservado las mismas flores y las ha puesto periódicamente sobre el escáner en idéntica posición. A Creamer le apasiona retratar los cambios en la apariencia de las cosas con el paso del tiempo, como la cara de una mujer hermosa que sigue siendo bella en la madurez. "Lo revolucionario no es el proceso con el que yo hago mis fotos -afirma-. Es lo que logro capturar a través de ellas".

Ángela Posada-Swafford


creamer1
Borriquero y hermoso. El cardo -emblema de Escocia-, no se suele asociar con la belleza, pero sus flores son realmente bonitas. El fondo negro de esta foto resalta sus detalles; incluso se aprecian las fibras de los vilanos, esos penachos que coronan las semillas y las diseminan por el aire.
creamer2
Un mosaico dorado. Este primer plano pertenece al majestuoso plumaje con el que un faisán macho atrae a las hembras. El escáner ha permitido captar la riqueza cromática y la textura de cada pluma.




creamer3
Preciosa decadencia. El estudio de las plantas en las distintas fases de sus ciclos vitales es uno de los temas favoritos del artista. Aquí ha retratado unos lirios que se marchitan.
creamer4
La otra cara del loto. Estas figuras en forma de galleta son los receptáculos en los que se desarrollan los frutos de una flor de loto, una vez secos y vistos desde arriba. Las bolitas son las semillas de estas plantas.



creamer5
De postre, vitaminas. El color y la composición están exquisitamente cuidados en todas las obras. Aquí los gajos y las mondas de las mandarinas parecen volar por el espacio.
creamer6
En la imagen, Robert Creamer prepara varios nenúfares para una sesión. Estas son las herramientas del fotógrafo: su ordenador, su escáner de 28x43 cm y los objetos que quiere plasmar.



Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar