Eric Drexler: "La nanotecnología curará el cáncer, limpiará la polución y aliviará el hambre del mundo"

El mundo de K. Eric Drexler es el más pequeño y el más grande a la vez. Vive obsesionado con la nanotecnología (la fabricación de robots a escala molecular) pero se le conoce en los cinco continentes por su capacidad de trascender lo minúsculo y hacer predicciones asombrosamente rigurosas sobre el futuro de la ciencia. Sueña con colonias espaciales y con curaciones mágicas del cáncer y con sus sueños asesora a empresas y gabinetes de investigación.
Algunos le acusan de exagerar sus visiones, otros simplemente ignoran sus -teorías. Pero la mayoría de los cerebros implicados en la construcción del futuro asiste a sus conferencias y toma buena nota. Las más modernas, atrevidas, jóvenes y provocadoras figuras de la ciencia comulgan con las ideas de este gurú del siglo XXI.

-¿Podría explicarnos en pocas palabras qué es la nanotecnología?
-No es difícil: la nanotecnología es la habilidad, cada vez más desarrollada, de fabricar materiales y productos con una precisión molecular. Cada átomo está situado específicamente, en una posición diseñada de antemano.

-Suena bien. Pero, ¿realmente en qué estado se encuentra la  ciencia en su dominio de tal habilidad?
-Afortunadamente este terreno está en constante desarrollo. Y la razón es muy simple: casi todos los campos de la ciencia (desde la exploración espacial hasta el diseño biomolecular) pueden beneficiarse de la nanotecnología. Y los beneficios económicos podrían ser inmediatos.

-Con ese incentivo, ¿cuándo cree que podremos tener en el mercado los primeros productos de auténtica nanotecnología?
-Espero que no pasen más de 10 años antes de encontrar nanomáquinas primarias de fácil acceso.

-Pero, ¿puede explicarnos para qué sirve una nanomáquina o un nanorrobot?
-Pues para casi todo. Puedo comentarle algunas aplicaciones interesantes en diferentes ámbitos de la investigación y la vida cotidiana. Por ejemplo, uno de los más prometedores usos de la nanotecnología en ciencia es la creación de robots para comprender definitivamente el funcionamiento del cerebro y, tal vez, reparar sus desperfectos. En la industria, esta tecnología tendrá un efecto decisivo. Uno de los campos que más se beneficiará será la informática; los ordenadores van a ser cada vez más pequeños y baratos, estarán en todas partes. Es posible que en el futuro todos los productos (desde una cadena de montaje hasta una batidora) estén compuestos de microordenadores. Por último, en nuestra vida cotidiana también notaremos la presencia de estas micromáquinas. Por ejemplo, cuando vayamos al médico: es difícil imaginar una enfermedad que no pueda ser curada con el control completo de la materia a nivel molecular. La medicina se convertirá en una cuestión de software.

-Es realista pensar que estos nanorrobots son la piedra filosofal, que gracias a ellos podremos curar el cáncer, limpiar el medio ambiente, aliviar el hambre del mundo...
-Sí. Creo que no es descabellado pensar que, a largo plazo, la nanotecnología va a generar una revolución tan poderosa que podrá aliviar el hambre del planeta. Al fin y al cabo, esta técnica utiliza máquinas moleculares, que es lo que hemos estado haciendo para alimentarnos desde hace décadas. La revolución verde de los años 60, que multiplicó las reservas de alimentos, estaba basada en parte en la maquinaria molecular de la naturaleza y en la búsqueda de nuevas y mejores formas de explotarla. No hay duda, tampoco, de que la nanotecnología puede limpiar el medio ambiente. La contaminación es el producto de materiales  incontrolados procedentes de procesos industriales. Con un buen control a escala molecular no existirían materiales abandonados o sobrantes, todo podría ser reciclado efectivamente. En cuanto a la curación del cáncer, la nanotecnología puede proveer la mitad de las herramientas necesarias: las herramientas físicas. Luego habría que resolver el problema genético como una cuestión de software, pero eso también llegará. Sí, creo que la nanotecnología curará el cáncer, evitará la polución y aliviará el hambre del mundo.

-Pero sin llegar a tanto, hay quien opina que la aplicación más prometedora es la carrera espacial.
-Los nanorrobots reducirán el coste de las exploraciones. Por primera vez, el ser humano podrá salir de su reducido círculo vital. Tendremos nuestros recursos (incluida toda la riqueza genética de la biosfera) instalados en otros lugares del cosmos, a salvo de que un inoportuno asteroide decida impactar algún día con la Tierra.

-Cuando le oyen decir cosas así, no son pocos los que opinan que usted está exagerando las virtudes de su tecnología preferida.
-Si se estudia una revolución tecnológica, no tiene sentido subestimar sus posibilidades. Piense en los avances que ha protagonizado la humanidad en este siglo XX. Con la aceleración que vive el progreso tecnológico, ¿por qué vamos a tener que pensar que el siglo XXI será distinto? Si algo tiene que cambiar creo que será todavía para mejor. Asumir lo contrario sería caer en una ideología radical e insostenible. Hoy en día, lo realmente conservador, aunque parezca mentira, es pensar en un avance continuado de la tecnología.

-¿Y no podrá tener la nanotecnología alguna aplicación negativa?
-Sí. Podría ser usada, por ejemplo, para intereses militares, igual que ha pasado con todas las tecnologías anteriores. Incluso las cosas más inocentes, como las técnicas de conservación de alimentos en latas, fueron primero usadas por los ejércitos.

-Cuál será el mayor reto de los científicos para que la nanotecnología llegue a buen término.
-Posiblemente, crear las bases para que nuestros productos no sean utilizados de manera abusiva. Ése es un empeño de todos los nanotecnólogos.

-Y, para ello, ¿no habrá que cambiar algo del pensamiento científico actual? Porque hay quien opina que la nanotecnología va a revolucionar algunas concepciones asumidas por la Física .
-No creo que sea para tanto. La nanotecnología no es más que una ingeniería. No hay que entender nuevas leyes fundamentales para crear una máquina.

-Hablemos de algo más pragmático y que intriga a todo el mundo. Las nanomáquinas, esos objetos minúsculos, ¿de qué estarán hechas?
-Creo que el material más prometedor es el carbono. En mis diseños yo estoy utilizando diamante. Otros ingenieros usan grafito. Ambos son dos fuentes de carbono.

-Qué países van a salir en primera línea de la carrera por la nanotecnología.
-Las principales investigaciones se están realizando en Estados Unidos. Japón le anda a la zaga y Europa, si quisiera, podría jugar un papel más importante que los japoneses.

-Antes de trabajar en este terreno, usted se dedicó a cosas bastante raras...
-Me interesé por la creación de naves espaciales para el transporte y el asentamiento humano. Estudié las posibilidades de utilizar los asteroides como explotaciones mineras y busqué los tipos de estructuras ideales para fabricar estaciones orbitales. Algún día todo esto se hará realidad. Pero la nanotecnología llegará antes.

-Me parece que usted lee mucha ciencia ficción.
-La gente que no lee ciencia ficción tiene serios problemas para imaginar un futuro distinto al mundo presente.

-O sea, que usted es como un  Julio Verne moderno.
-No.

-¿Así de rotundo?
-Así de rotundo.
Jorge Alcalde

 

Esta entrevista fue publicada en febrero de1997, en el número 189 de MUY Interesante

 


Etiquetas: nanotecnología

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