Tarjetas de crédito PDF Imprimir E-mail

platinumImprescindibles en la cartera, hoy las tarjetas de crédito están desplazando al dinero en metálico. Es más, algunas se han convertido en auténticos símbolos de prestigio social.

Las usamos para pagar en el restaurante, en los almacenes o en la gasolinera, y nos sirven para retirar dinero en un cajero automático o para realizar compras por internet. Se trata del denominado dinero de plástico, una sencilla tarjeta asociada a una cuenta bancaria que lleva por uno de sus lados unos datos en relieve y una banda magnética en el reverso. Estos documentos permiten obtener pequeños créditos instantáneos, normalmente sin cargo adicional durante un mes. Además, tienen distintas ilustraciones y colores, a veces relacionadas con su categoría. Así, las de oro habitualmente se identifican con el prestigio, pero las que se han convertido en signo exclusivo de distinción son negras.

La primera referencia que suele darse sobre tarjetas de crédito destinadas al consumidor corresponde a una que emitió en 1914 la compañía de servicios financieros Western Union para sus clientes singulares. A finales de los años 40 ya existían en EE UU tarjetas de crédito de grandes almacenes y gasolineras, fruto de una relación de confianza y fidelidad con sus clientes. En 1958, cuando el negocio de los cheques de viaje que monopolizaba la compañía American Express se vio amenazado, esta firma lanzó la tarjeta homónima. Ese mismo año el Bank of America creó en California la primera tarjeta de crédito bancario, la BankAmericard, que en 1977 pasaría a denominarse VISA. En esa década se introdujo el uso de ordenadores para agilizar el proceso de compra, de modo que podían realizarse 5.000 operaciones a la hora.

En 1966, otro grupo de bancos estadounidenses emitió la Interbankard o Master Charge, que desde 1979 se llamaría MasterCard. En 1970, más de 1.400 bancos ofrecían tarjetas BankAmericard o Master Charge, y su saldo total alcanzaba los 3.800 millones de dólares. El uso del dinero de plástico pronto se extendió a Japón y Europa, y hoy empieza a desplazar al dinero en efectivo y a los cheques.