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Siglo y medio de revolución darwiniana |
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Dos grandes revoluciones del conocimiento cientÃfico han marcado la historia de la humanidad. Gracias a Nicolás Copérnico comprendimos nuestro lugar en el mundo fÃsico al conocer que la Tierra no es el centro del universo, ni siquiera del Sistema Solar. Charles Darwin nos reveló que tampoco el ser humano es el centro de la creación en el mundo biológico, sino el producto de una selección natural de las especies. La revolución de Copérnico se dio a conocer con la publicación en 1543 de su obra De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las Revoluciones de las Esferas Celestes); y la de Darwin, con un artÃculo firmado conjuntamente con Alfred Russell Wallace que llevaba el largo tÃtulo de On the Variation of Organic Beings in the State of Nature; on the Natural Means of Selection; on the Comparison of Domestic Races and True Species. Fue presentado el 1 de julio de 1858 en la Linnean Society de Londres; por lo tanto, se van a cumplir 150 años de esta fecha histórica. Un año después, Darwin publicaba On the Origin of Species by Means of Natural Selection, donde exponÃa la teorÃa selectiva aplicada a los reinos animal y vegetal. Sin embargo, habrÃa que esperar hasta 1871 para que la hipótesis de la evolución se extendiera al ser humano con la edición de The Descent of Man and Selection in Relation to Sex. El impacto de la obra de Copérnico y Darwin ha trascendido a su época, influyendo radicalmente en el pensamiento de la humanidad. En ambos casos, además, han sido motivo de grandes debates entre ciencia y religión, que en el caso del naturalista británico ha llegado hasta nuestra época. En uno y otro caso, la batalla de las ideas se ha jugado en el terreno de la opinión pública, de la cultura cientÃfica de la sociedad y de las creencias individuales, claramente influenciadas por la existencia o no de convicciones religiosas. Lo más significativo es que el problema radica, en ambos casos, en que los descubrimientos y las teorÃas sobrepasan el estricto marco cientÃfico y se proyectan en la sociedad y en la cultura. Por lo tanto, es sobre todo su divulgación la que origina la controversia.
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