Identifican una mutación genética asociada al síndrome de Kallmann

Un nuevo estudio dirigido por investigadores del University College de Londres (Reino Unido) y la Universidad de Milán (Italia) ha identificado una mutación genética que puede ser responsable de una condición médica que retrasa o impide la pubertad, más conocida como síndrome de Kallmann. El estudio ha sido publicado en la revista The Journal of Clinical Investigation.

 

Este trastorno, de carácter hereditario, es más común en los hombres que en las mujeres. Afecta a la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) de las células nerviosas o neuronas en el cerebro y que es la responsable de desencadenar la pubertad. Así, las personas que padecen el síndrome de Kallmann, aparte de tener anosmia o pérdida del sentido del olfato, también presentan -por esta falta de secreción de hormonas hipofisarias que estimulan las hormonas sexuales(gonadotropinas)- deformación sexual dependiendo de la etapa de desarrollo: de niños, presentan micropene y criptorquidia; en la adolescencia, maduración incompleta sexual e incluso hipogonadismo y de adulto, un volumen testicular pre-pubertal, disfunción eréctil, disminución de la libido e infertilidad.

 

Los investigadores analizaron muestras de sangre de dos hermanos con síndrome de Kallmann utilizando una combinación de secuenciación del exoma (las partes codificantes de los genes que formarán parte del ARN mensajero maduro) y un modelado computacional. El examen de estos datos permitió la identificación de una nueva mutación genética común llamada semaforina 3E (Sema3E) que fue la responsable de la deficiencia de GnRH en ambos sujetos de estudio.

 

Tras contrastar estos resultados con experimentos con ratones modificados genéticamente para no contar con la presencia de esta mutación, descubrieron que Sema3E protegía las células nerviosas responsables de la regulación de la reproducción sexual que crecen en la nariz de los fetos en desarrollo antes de viajar al cerebro para producir GnRH. Esto es, la mutación de Sema3E hace que estas células nerviosas mueran antes de llegar al cerebro, por lo que no se produce finalmente la pubertad.

 

“Hemos demostrado que la secuenciación del exoma, combinada con herramientas bioinformáticas, modelos de cultivo de tejidos y el análisis de ratones modificados genéticamente, permiten la identificación y descripción de la función de los genes implicados en el desarrollo de las neuronas GnRH y la enfermedad”, explica Anna Cariboni, líder del estudio.

 

Etiquetas: genéticasaludsexualidad

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