¿Por qué cuando nos estamos congelando sentimos calor?
La congelación del organismo se certifica cuando la temperatura cutánea es inferior a -2 ºC y las partes expuestas a la intemperie quedan insensibilizadas, como nariz, orejas y manos. El cuerpo reacciona a la bajada de temperatura ambiental contrayendo los capilares periféricos, para disminuir el flujo sanguíneo y conservar así el calor interno. Por otro lado, la piel está tachonada de terminaciones nerviosas especializadas que mandan señales al cerebelo, la estructura cerebral que controla la temperatura orgánica.

Al ser informado de un enfriamiento, el cerebelo se activa para subir la temperatura interna a 37 ºC, que es la ideal. Y lo hace mediante la secreción de adrenalina, una hormona que activa el metabolismo y, por tanto, la producción de calor. El cerebro también pone a trabajar la musculatura, que comienza a tiritar para generar mayor temperatura. Esto explica por qué en los primeros estadios de la congelación, la persona afectada comienza a sentir un intenso calor.


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