¿Tienes fascitis plantar? Pues no tomes antiinflamatorios

Una limitación en la movilidad del dedo gordo puede ser la causa de esta patología tan común pero tan mal diagnosticada en la población general.

La fascitis plantar es una patología de la musculatura de la planta del pie de diagnóstico común en los últimos años, que está sirviendo para ponerle nombre a una dolencia muy típica de la planta del pie y a la que, por desgracia, se recurre muchas veces para dar explicación a problemas plantares mal definidos o inespecíficos.

Este término está mal usado por la mayor parte de los profesionales sanitarios, dado que el sufijo "itis" significa inflamación, y las pruebas de laboratorio indican claramente que en esa región no hay ningún tejido inflamado, sino degenerado. Pero es típico el paciente al que se le diagnostica de fascitis plantar para justificar un dolor matutino en el talón se le recete de manera inadecuada un antiinflamatorio. El objetivo es disminuir la inflamación de un tejido que, como ya hemos dicho, no está inflamado.

El dolor de talón puede venir motivado por edemas en el calcáneo, alteraciones de la grasa subcalcánea o incluso atrapamientos nerviosos. La fasciosis plantar, cuyo significado sí que se ajusta más al estado degenerativo y engrosado de una fascia plantar dañada, se localiza más a nivel medio del arco del pie, no el talón, y puede venir motivada por una alteración un poco más lejana al área donde el paciente señala su dolor: el dedo gordo. Un estudio reciente llevado a cabo por científicos españoles de la Universidad de Extremadura, ha mostrado cómo una movilidad dorsal limitada en la articulación del dedo gordo del pie, hallux, con el I metatarsiano, puede motivar una tensión excesiva en este músculo tan importante que tapiza nuestra bóveda plantar.

 

Rubén Sánchez-Gómez es investigador en UCM-URJC y dirige la clínica Pododinámica

Etiquetas: cuerpo humano

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