Revolución anestésica con guindillas

Revolución anestésica con guindillasUna singular combinación de lidocaina inactiva (un anestésico local de uso frecuente en dolores de garganta) y capsaicina (responsable del componente picante de las guindillas) se ha convertido en el primer anestésico selectivo y específico que acaba con el dolor sin paralizar ningún músculo. El descubrimiento, realizado por investigadores de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard y publicado hoy en la revista Nature, promete revolucionar la cirugía torácica, los partos y las visitas al dentista, que en el futuro no terminarán con la boca y la lengua dormidas.

El nuevo compuesto, según han demostrado sus descubridores en experimentos con ratas, ofrece la ventaja de bloquear solamente las neuronas del dolor de la zona en la que se inyecta, impidiendo que envíen señales al cerebro. El resto de las células nerviosas, como las motoras o las del sentido del tacto, permanecen intactas.

El hallazgo supone un hito importante, ya que la gestión del dolor en cirugía apenas había evolucionado en los últimos 160 años, desde que en 1846 el éter se uso por primera vez como anestésico general. A partir de entonces y hasta ahora, los anestésicos provocaban efectos secundarios como la pérdida de conciencia (anestesia general) o la parálisis temporal de ciertos grupos musculares (anestesia local), por ejemplo el entumecimiento de las piernas durante un parto. Los primeros ensayos del nuevo anestésico en seres humanos, dicen sus descubridores, se harán en un plazo de 2 a 3 años.


Nature (www.nature.com)

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