¿Puede la hipnosis alterar nuestra percepción?

La hipnosis sigue siendo uno de esos fenómenos que no todo el mundo se cree a pies juntillas. ¿Será posible que alguien pierda su voluntad por completo como lo que vemos en las películas? ¿Puede perder una persona el control de su comportamiento bajo la hipnosis?

 

Parece que la siguiente cuestión a resolver es incluso más impresionante… ¿podemos perder alguno de nuestros procesos mentales cuando nos hipnotizan? Varios estudios científicos han mostrado que algo así puede suceder… aunque sólo de forma temporal.

 

Una de las capacidades que puede alterarse es la percepción visual, concretamente la habilidad que permite que nos reconozcamos a nosotros mismos cuando nos vemos reflejados en un espejo.

 

Así lo han demostrado Michael H. Connors y un grupo de investigadores, en un experimento en el que seleccionaron a 22 ‘altos hipnotizables’ y 20 ‘bajos hipnotizables’ de entre un total de 439 participantes.

 


En su trabajo, publicado recientemente en Frontiers in Human Neuroscience (2014) todos los sujetos recibían una inducción hipnótica y se les sugestionaba para que experimentaran una de dos posibles alteraciones en su percepción: a) incapacidad para reconocerse a sí mismos frente al espejo o en foto o vídeo, o b) incapacidad para reconocer las caras en general, incluida la de los experimentadores y la de varios personajes famosos como Brad Pitt o Julia Roberts.

 


Los resultados mostraron que ambas condiciones sugestivas provocaron incapacidad para reconocer su propio rostro en aquellos participantes que puntuaron más alto en diversas medidas de hipnotizabilidad (un 82% lo dijeron que el rostro que veían en el espejo no era el suyo).

 

Además, sólo unos pocos de este grupo mostraron alteraciones en la capacidad para reconocer las caras de forma general. En cualquier caso, los investigadores demostraron que la hipnosis puede provocar alteraciones en la percepción visual, reproduciendo de forma reversible una alteración, la de no reconocerse en el espejo, frecuente en enfermedades como el alzhéimer o la esquizofrenia, e incluso posible tras un ictus.

 

Con este tipo de estudios se pretende comprender mejor cómo afectan algunas patologías al correcto funcionamiento cerebral y quizá poder así ayudar a las personas que las sufren.

 


Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

Etiquetas: salud

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