Por qué las embarazadas no deberían abusar del regaliz

Un nuevo estudio sostiene que la glicirricina, un edulcorante natural presente en el regaliz, puede afectar negativamente al desarrollo del feto a largo plazo.

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Por qué las embarazadas no deberían abusar del regaliz

Las mujeres embarazadas deberían evitar consumir grandes cantidades de regaliz. Distintos estudios con animales han revelado que la glicirricina, un endulcorante natural presente en él, aumenta la presión sanguínea, contribuye a reducir el tiempo de gestación e intensifica los efectos del cortisol, la hormona del estrés, pues inhibe la enzima que inactiva la liberación de este compuesto. Y aunque el cortisol es necesario para el correcto desarrollo del feto, en exceso resulta perjudicial.

Ahora, un equipo de investigadores coordinado por la profesora Katri Räikkönen, del Departamento de Psicología de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, señala que, además, puede afectar a largo plazo a las habilidades cognitivas del bebé. Para determinarlo, Räikkönen y sus colaboradores estudiaron a 378 niños de unos 13 años.

Así, observaron que aquellos cuyas madres habían ingerido mucha glicirricina durante el embarazo –más de 500 miligramos a la semana, esto es, unos 250 gramos de regaliz, frente a aquellas que consumían menos de 249 miligramos– no solo procesaban peor la información –los científicos estiman que la diferencia con sus compañeros equivalía a unos siete puntos de cociente intelectual–, sino que también presentaban peores resultados en las pruebas ideadas para evaluar sus capacidades memorísticas. Ese exceso también podría contribuir a adelantar la pubertad en las niñas y estar relacionado con la manifestación de algunas conductas vinculadas al trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

En las conclusiones de su ensayo, publicado en la revista American Journal of Epidemiology, los investigadores explican que debería advertirse a las embarazadas de todo ello, aunque es preciso mantener las cosas en su justa medida. Así, el consumo ocasional de pequeñas cantidades de regaliz no supone un riesgo, y la glicirricina es solo uno de los muchos compuestos que afectan al desarrollo del feto, por lo que no es posible concluir hasta qué punto lo ha hecho en un individuo en concreto.

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