Los bebés lloran por la noche para retrasar la llegada de un hermanito

El llanto desconsolado de un neonato es un verdadero enigma para los padres primerizos. Las investigaciones más recientes sugieren la mirada del bebé como principal indicador del motivo de su angustia, ya que se ha demostrado que los bebés lloran con los ojos abiertos cuando sienten miedo o enfado, y con los ojos cerrados cuando sufren dolor. Estas son algunas de las causas que subyacen al sollozo nocturno, pero no las únicas. Según un nuevo trabajo de la universidad de Harvard, los bebés se despiertan y lloran por la noche para retrasar el nacimiento de un hermano, ya que la competencia fraternal incrementa el riesgo de mortalidad. Se trata, por tanto, de un mecanismo biológico de supervivencia, como sería también el rechazo a probar alimentos nuevos durante los primeros años de vida.

 

Los pediatras informan a los padres sobre cómo entrenar a los bebés para dormir toda la noche en su propia cuna, mientras que los antropólogos defienden el colecho y el cuidado de los bebés de una manera que difiere de su biología evolutiva. Por esta razón, algunos ven la vigilia como un problema al que dar solución, mientras que otros la conciben como una etapa necesaria para el fortalecimiento del vínculo materno filial. En este sentido, el estudio publicado en la revista Evolution, medicine and public health comulga con la primera corriente, al afirmar que el recién nacido llora instintivamente a altas horas de la noche para provocar la succión, ya que la lactancia materna actúa como anticonceptivo y retrasa el nacimiento de un hermano con el que repartirse los cuidados y las atenciones de los progenitores. Esta estrategia de selección natural se habría ido desarrollando a lo largo de miles de años, y tendría su origen en la elevada tasa de mortandad de los bebés cuando los intervalos entre nacimientos son demasiado cortos, especialmente en entornos con escasez de recursos y enfermedades infecciosas.

 

Según los investigadores, este mecanismo se acentúa a los seis meses de edad, momento en el que las madres reducen el amamantamiento y comienzan a recuperar la fertilidad.

Etiquetas: embarazosalud

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