Las personas que se engañan a sí mismas son las que mejor engañan a los demás

“El mayor peligro de engañar a los demás está en que uno acaba inevitablemente, por engañarse a sí mismo”, afirmaba Eleonora Dose. Como si de un juego de palabras se tratara, obtenemos las conclusiones de un reciente estudio publicado en la revista Plos One: las personas que se engañan a sí mismas son las que mejor engañan a los demás.

 

El autoengaño es un rasgo bastante frecuente en el ser humano y ha sido el objeto de estudio de un grupo de universidades británicas (Universidad de Newcastle, Queen Mary de Londres, Exeter y University College London). Los investigadores contaron con la participación de un grupo de estudiantes que se incorporaban por primera vez a la universidad. Todos ellos acudieron a un curso de tutoría previo al comienzo de las clases. En ese contexto, la mayoría no se conocían entre sí e interactuaban libremente con los demás. Tras esta reunión, se les pidió que evaluasen a los demás, poniéndoles una nota y una posición en un ranking y les pidieron que hicieran lo mismo con ellos mismos.

 

Los investigadores observaron que los individuos que se pusieron una nota más elevada a sí mismos también obtuvieron una valoración superior a la de los demás, independientemente de su rendimiento real, descubriendo una asociación importante entre los niveles de autoengaño y la capacidad para engañar a los demás.

 

El experimento se repitió seis semanas después con los mismos participantes. Los resultados fueron exactamente los mismos, revelando que esa correlación entre engaño a los demás y el autoengaño seguía estando presente. Si se confirmó la hipótesis de que las personas que se sobrevaloran también son sobrevaloradas por los demás, en el caso opuesto, las personas que se creen inferiores, también son percibidas como peores por el resto.

 

“Si los individuos con mayor exceso de confianza tienen más probabilidades de tener tendencia al riesgo, promoviendo a esos individuos, podemos estar creando instituciones, incluyendo bancos, servicios de emergencia o ejércitos más vulnerables al riesgo. Desde las interacciones más pequeñas a las instituciones que construimos, el autoengaño puede desempeñar un papel profundo modelando el mundo en que vivimos”, afirman los autores.

 

Etiquetas: psicologíasalud

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