Las microalgas podrían proteger frente a la radiación UV

Estos organismos producen compuestos con gran potencial farmacológico que podrían ayudarnos a prevenir el cáncer de piel.

Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que en el mundo uno de cada tres casos de cáncer corresponde a cáncer de piel, y la exposición a la luz ultravioleta (UV) es el principal factor de riesgo para su desarrollo.

A pesar de ser uno de los tipos de cáncer que más fácilmente se podría prevenir, su incidencia va en aumento debido a la menor protección que nos ofrece la actual capa de ozono y a que sus síntomas son difíciles de detectar hasta que no se alcanza una etapa avanzada de la enfermedad.


Así comienza el cáncer de piel

La piel se compone por diferentes capas celulares. El cáncer comienza en la capa celular más externa o epidermis, que a su vez se encuentra formada por distintos tipos de células: escamosas, basales y melanocitos.

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Podríamos decir que existen dos tipos de cáncer de piel: no melanocítico (células escamosas o basales) y cáncer melanocítico (originado a partir de melanocitos). En este sentido, la exposición solar se asocia con la aparición del 65% del cáncer tipo melanoma, y casi del 90% de tipo no melanoma. Además, se sabe que si se dejan evolucionar determinadas lesiones epidérmicas precancerosas, estas pueden convertirse en lesiones clínicamente invasoras con capacidad metastásica. Entre ellas destaca la proliferación exagerada de los queratinocitos de la epidermis (queratosis actínica) y su evolución hacia carcinoma epidermoide.

El envejecimiento de la piel también está directamente relacionado con los efectos de la luz UV, especialmente la de tipo B. Clínicamente, el proceso de envejecimiento se caracteriza por sequedad, pigmentación, arrugas y eritema. En la actualidad, existen varias estrategias dermatológicas para la prevención del foto-envejecimiento pero fundamentalmente se centran en la hidratación de la piel para compensar la pérdida de agua, el uso de compuestos pantalla para el bloqueo de la penetración de la radiación, además de otros componentes que pueden favorecer la vascularización de la piel o la reestructuración de componentes dañados.

Es importante destacar que los datos más recientes apuntan a la radiación UV solar como elemento clave inductor de inflamación; esta condición, mantenida en el tiempo sin manifestaciones clínicas alarmantes, favorece la aparición lenta de alteraciones como la queratosis, el carcinoma epidermoide cutáneo, y desde luego el envejecimiento celular.

En busca de tratamientos

La mayoría de las investigaciones en cáncer se centran en encontrar tratamientos curativos, sin embargo, pocos estudios están orientados al desarrollo de estrategias preventivas. La quimioprevención  es un viejo concepto que consiste en el uso de medicamentos, vitaminas, o complementos dietéticos para reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad. La carcinogénesis de la piel es un proceso lento que podría comenzar mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Este periodo es muy adecuado para el establecimiento de estrategias quimiopreventivas constituyendo la prevención de la inflamación un importante punto de interés.

 

Los productos naturales de origen terrestre (plantas, hongos y bacterias) han sido estudiados extensamente en el desarrollo de sustancias con actividad farmacológica. Sin embargo, la actual necesidad de encontrar nuevas moléculas terapéuticas ha dado lugar a un gran número de estudios de compuestos procedentes de organismos marinos, acuñándose el término "productos naturales marinos". En este sentido, el grupo de investigación en Farmacología Molecular y Aplicada (FARMOLAP) de la Universidad de Sevilla, centra su investigación en el estudio de moléculas bio-activas aisladas de distintas especies de microalgas.

 

Las microalgas son organismos unicelulares fotosintéticos que podemos encontrar tanto en agua dulce como salada. Debido al medio en el que viven, son capaces de modular su metabolismo a las condiciones, en contínuo cambio, del ambiente que  las rodea. Para ello, producen una serie de metabolitos, entre los que destacan los de carácter lipófilo incluyendo ácidos grasos poli-insaturados, glicolípidos o los carotenoides, entre otros.

 

Estos compuestos han demostrado tener un gran potencial farmacológico debido a las actividades antioxidante, anti-inflamatoria, anti-infecciosa, o antitumoral que presentan. El grupo de Investigación Farmolap estudia distintas biomoléculas (glicolípidos y carotenoides), aisladas y caracterizadas a partir de microalgas, gracias al equipo de químicos orgánicos liderado por la Prof. Eva Zubía en el Departamento de Química Orgánica, Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Cádiz utilizando diferentes modelos experimentales de piel expuesta a luz UVB, buscando nuevos compuestos capaces de protegerla frente a la radiación por una combinación de propiedades protectoras debido a sus mecanismos antioxidantes, anti-inflamatorios y regeneradores.

Azahara Rodríguez Luna es investigadora en el Grupo de investigación Farmacología Molecular y Aplicada (FARMOLAP) de la Universidad de Sevilla. Artículo escrito en colaboración con la UCC+i de la Universidad de Sevilla

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