La psicoterapia modifica el funcionamiento cerebral en el estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático es un trastorno de ansiedad que aparece tras sufrir un episodio extremadamente estresante y traumático que generalmente ha supuesto un daño físico o una catástrofe para la persona que lo sufre, aunque no siempre ha tenido que ser vivido por ella.

 

Algunos de los rasgos más característicos de este trastorno son, por ejemplo, el revivir o recordar de forma recurrente e involuntaria el hecho traumático, evitar todo aquello que se relaciona con el acontecimiento, experimentar cambios en las emociones y el comportamiento posteriores al suceso (por ejemplo sentir miedo o culpa, o no poder recordar alguna cosa importante del momento del trauma) y otros como problemas de concentración o alteraciones del sueño.

 


Hoy día se sabe que la terapia psicológica consigue mejoras clínicas importantes en las personas que la llevan a cabo, aunque está siendo en los últimos años cuando se está poniendo un mayor empeño en conocer los mecanismos neurales por los que esto sucede.

 

Una de esas aportaciones la hacen Kathleen Thomaes y su equipo, quienes han revisado una serie de estudios al respecto. Los resultados de esa revisión, publicados en el Journal of Psychiatric Research (2014) nos indicarían que algo sucede en el cerebro de los pacientes con estrés postraumático cuando se someten a psicoterapia.

 

Según los datos obtenidos en adultos, tras la intervención psicológica se encontró una menor activación en la amígdala cerebral (una estructura relacionada con las emociones) y un aumento de la actividad en la corteza cerebral dorsolateral, el cíngulo dorsal anterior y el hipocampo (áreas importantes en el autocontrol, la motivación y la memoria, entre otras cosas).

 

Los autores concluyen que estas modificaciones funcionales en el cerebro podrían estar relacionadas con los cambios en el aprendizaje y la re-evaluación de situaciones que se observan en los pacientes. Frente a estos hallazgos, al parecer, el tratamiento farmacológico mejora las anormalidades estructurales en áreas como el hipocampo, aunque todo lo dicho parece ser algo diferente cuando los afectados son niños pequeños.

 


De nuevo comprobamos que el cerebro de los adultos tiene capacidad para modificarse y esa misma plasticidad cerebral puede ayudarnos a superar ciertos trastornos mentales. Por eso es aconsejable mantener un cerebro en forma que conserve todo su potencial para aprender y mejorar.

 


Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

Etiquetas: salud

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