La polución provoca obesidad

Así se ha comprobado en un experimento realizado con animales de laboratorio expuestos al aire contaminado de Pekín.

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El pasado mes de diciembre, Pekín declaró la alerta roja por contaminación durante tres días. Fue una medida inédita pero justificada: la concentración de pequeñas partículas nocivas había alcanzado la semana anterior los 666 microgramos por metro cúbico. O lo que es lo mismo, 26 veces más que los niveles máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los sistemas de calefacción, que funcionan con carbón, y la ubicación geográfica de la megalópolis china, encerrada entre montañas, contribuyen a agravar la situación.

El aire que respiran los pekineses es, por lo tanto, una especie de vapor tóxico con graves efectos en la salud: según la OMS, la contaminación atmosférica provoca infecciones respiratorias, enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón, y es la culpable directa de 1,3 millones de muertes al año en todo el mundo. Pero aún hay más.

Como se explica en el Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology, un grupo de investigadores ha observado que los roedores expuestos a los "malos humos" de Pekín entre tres y ocho semanas estaban sensiblemente más gordos que el resto. En concreto, las hembras “gaseadas” ganaron un 10% más de peso que los congéneres que respiraron aire limpio, mientras que los machos sometidos a la polución engordaron nada menos que un 18% más. Los expertos lo atribuyen a cambios metabólicos y procesos inflamatorios desencadenados por las partículas nocivas en suspensión.

Por otra parte, este hallazgo podría ayudar a explicar el elevado índice de obesidad de la sociedad china actual, un problema que afecta al 11% de la población de entre 20 y 39 años de edad.

Etiquetas: contaminaciónmedio ambienteobesidadsalud

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