La población de ratas en las grandes ciudades sigue aumentando

La sola mención de la palabra rata está llena de connotaciones negativas. Lo cierto es que estos roedores causaron una de las peores plagas de la historia, la peste negra del siglo XIV, y hoy son responsables de la propagación de la leptospirosis o enfermedad de Weill, además de otras infecciones.

 

Las ratas son una de las especies invasoras más exitosas de la naturaleza. Se estima que estos roedores consumen una quinta parte del suministro mundial de alimentos al año.

 

Además, como se comunican y marcan su territorio mediante la orina, el coste anual de bienes ensuciados o dañados por las ratas supera los 19.000 millones de dólares.

 


Su capacidad de adaptación es una de las claves de su éxito. Según una reciente estadística del Departamento de Sanidad de la ciudad de Nueva York, en la Gran Manzana hay 17 millones de ratas, es decir, el doble que de personas. De ahí que las autoridades se hayan propuesto reforzar su guerra contra los roedores para intentar controlar su reproducción.

 

Las ratas han infectado vecindarios enteros de la ciudad, pero sobre todo se han adueñado de la red de metros y trenes subterráneos, donde los pasajeros han tenido que acostumbrarse a su presencia. Nueve nuevos inspectores iniciarán un programa piloto para atacar a la población de ratas en barrios como Washington Heights, Chinatown, el sur de El Bronx, el lado oeste de Harlem y Loisaida, donde se da la mayor concentración de roedores.

 

Actualmente ya hay 45 inspectores que trabajan para mejorar los métodos de control de propagación de las ratas, sobre en las áreas donde más se reproducen, como parques, basureros y vías del tren. Y es que las ratas aprovechan las montañas de basura que dejamos a nuestro paso y de hecho cumplen un trabajo vital en la reducción de los desechos y residuos, pero gracias a ese alimento, ellas no dejan de crecer y aumentar su población.

 


Lo cierto es que los humanos fuimos quienes las transportamos de un lugar a otro. Donde quiera vayamos, ellas van detrás. Y es que las ratas, al igual que las palomas, los tejones y los zorros, son especies sinúrbicas, que prosperan en hábitats urbanos porque en ellos encuentran las condiciones perfectas para su bienestar.

 

Casas, alcantarillas o edificios abandonados les brindan calor y protección. A medida que nuestra expansión urbana crece, se crean más hábitats para las ratas, seres omnívoros que adoran nuestros alimentos altamente calóricos.

 

Por otro lado, el uso general de rodenticidas –pesticidas utilizados para matar o eliminar roedores–, ha favorecido la expansión de poblaciones de super-ratas resistentes al veneno.

Etiquetas: ciudadessalud

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