La música agradable mejora la atención en personas con ictus cerebral

Según el estudio IBERICTUS publicado recientemente por la Sociedad Española de Neurología, la prevalencia de ictus en nuestro país es cercana a 200 casos por cada 100.000 habitantes, y se estima que la cifra aumentará a medida que la población envejezca.

Una de las consecuencias más llamativas tras un ictus es lo que se llama ‘Heminegligencia’ o ‘Negligencia unilateral’. Este trastorno sucede más frecuentemente por lesiones en el área parietal inferior, la temporal superior o la temporo-parietal media del cerebro, generalmente en el hemisferio derecho. Se trata de un problema de atención que afecta al movimiento y la representación mental, y que no se debe a problemas puramente perceptivos ni sensoriales. Los pacientes pueden tener una vista perfecta y aun así mostrar los síntomas.

¿Qué le pasa a un paciente con ‘Heminegligencia’? Quien lo sufre, suele ignorar todo lo que sucede en el lado opuesto a la lesión cerebral. Lo más habitual es que ignoren el lado izquierdo debido a lesiones cerebrales derechas. No atienden ni responden a los estímulos que aparecen en el lado negligido, llegando incluso a comerse sólo la mitad del plato de comida. Tampoco pueden realizar acciones hacia esa zona del espacio ni representarse mentalmente uno de los lados de las cosas. Por ejemplo, si le pedimos que se imagine su dormitorio, sólo podrá decirnos lo que hay en uno de los lados. Además, puede suceder incluso con su propio cuerpo, existiendo casos descritos de pacientes que sólo se maquillaban uno de los lados de la cara.

La ‘Negligencia unilateral’ es un trastorno muy incapacitante que altera el funcionamiento de las personas en su día a día. Por esto siguen buscándose métodos para mejorar la atención en estos pacientes y aumentar así sus posibilidades de recuperación. Un estudio reciente publicado por la revista Brain Injury (2013) ha encontrado que la música puede mejorar la atención visual en estos pacientes. Eso sí, no sirve cualquier música. Al comparar el efecto de la música agradable con el de la desagradable (ambos valorados por cada paciente según sus preferencias), sólo la primera tuvo los efectos esperados. Los participantes se notaron más animados y alerta, y también mejoraron su rendimiento en pruebas de atención como la cancelación y el escaneo visual, muy utilizadas para evaluar la ‘Heminegligencia’.

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain

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