La muerte que llegó del suelo

A nuestro alrededor existe un invisible asesino que por sí solo es la segunda causa de cáncer de pulmón, detrás del tabaco. Es el radiactivo gas radón.

Este gas es responsable de casi el 50% de la dosis total de radiación natural que recibimos sólo por vivir en nuestro planeta. La producción continua de radón llega a nuestras casas a través de grietas y fisuras presentes en las construcciones. Las aguas subterráneas también transportan radón -ríos y océanos presentan concentraciones mucho menores-. En promedio, la radiactividad de un litro de agua por efecto del radón suele ser de 4 desintegraciones por segundo. Pero si esa agua procede de un pozo en terrenos con un elevado contenido en uranio, la actividad es 5.000 veces mayor.

En la ciudad-balneario Bad Gastein, en Austria, el agua es un millón de veces más radiactiva y los balnearios del lugar publicitan su “terapia de radón” en la que se anima a beberla e inhalar ese gas radiactivo. Según medidas realizadas en balnearios de nuestro país la situación no es así de alarmante pero se han localizado algunos con valores tan elevados como 824 desintegraciones por segundo por litro de otro elemento radiactivo, Radio-226.

Los valores más elevados se encontraron en Galicia, Extremadura y la sierra de Madrid.

En nuestras casas la verdadera habitación del pánico es el cuarto de baño: científicos canadienses revelaron que el radón presente en el aire del cuarto de baño aumenta rápidamente tras una ducha templada de 10 minutos. Una vez finalizada había que dejar pasar más de hora y media antes de que la radiación regresara a los niveles iniciales.

Vivir en una casa con una concentración de radón de 150 desintegraciones por segundo por metro cúbico aumenta el riesgo de contraer cáncer de pulmón entre un 1% y 3%. Varios estudios realizados en España han determinado que los valores en el interior de las viviendas varían entre 10 y 15.000 desintegraciones por segundo por metro cúbico, con un promedio de 40. Los valores más elevados se encontraron en Galicia, Extremadura y la sierra de Madrid.

Etiquetas: contaminacióncáncerradioactividadsalud

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